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Revolcón judicial a Camps

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 5 de diciembre de 2008, 11:01 h (CET)
La cosa viene de lejos, desde hace casi treinta años cuando la derecha de siempre, la que venía del franquismo amparada en aquel batiburrillo que fue la Unión de Centro Democrático de Adolfo Suárez y otros viejos camaradas que como él estuvieron largos años haciendo guardia bajo los luceros, brazo en alto y cara al sol, vio que su caudillo y jefe no lo había dejado todo tan bien atado como ellos querían y unos imberbes muchachos de camisa de franela y americana de pana comenzaban a copar puestos de mando y poder en Ayuntamientos, Diputaciones y se hacían escuchar hasta en el mismo Congreso de los Diputados. Y mientras los procuradores franquistas, con Blas Piñar y Girón de Velasco al frente, se hacían el harakiri político siguiendo con sus prebendas económicas una ya descafeinada izquierda comenzaba a tomar posiciones para asaltar el palacio de invierno del poder pactando y mutilando los deseos de todos aquellos que durante años habían luchado contra el ominoso poder de Franco y sus militares.

En el País Valenciano las cosas comenzaron a complicarse cuando la socialdemocracia del PSOE comenzó a ganar elecciones, peso político y poder ayudados por las aportaciones políticas y económicas de sus conmilitones alemanes, la derecha de siempre, la que se había amparado bajo la camisa, ahora blanca e impoluta, de Adolfo Suárez ,antiguo Secretario General de Movimiento ( el partido único fascista) ideó el “peligro catalán” y los vecinos del piso de arriba, los de más al norte del río Senia, comenzaron a ser peligrosos, hasta la paella nos querían quitar y serían capaces de empaquetar el Micalet y trasladarlo a las arenas de las playas de la Barceloneta a poco que nos descuidáramos. Y amparándose en la buena fe y el chauvinismo de una parte de los valencianos esta derecha aireaba, barriendo para casa, un día si y el otro también el espantajo del “anticatalanismo”, carro al que se subieron todos los partidos de la derecha valenciana, desde la más extrema hasta los antecesores del actual Partido Popular que, a veces, no le andan a la zaga a los extremistas en estas cuestiones identitarias ya que, al fin y al cabo, a ellos les importan un bledo, son españoles y punto.

No sirvieron de nada las tesis doctorales de sesudos estudiosos ni que la románica internacional aseverará que nuestros vecinos de arriba y nosotros hablábamos la misma lengua, la que nos trajeron con la Conquista Jaime I y sus guerreros. En tierras valencianas ya se hablaba catalán, o mozárabe o algarabía o vayan ustedes a saber el qué antes de que Jaime I y los suyos nos cristianizaran a golpe de mandoble, esa ha sido desde hace treinta años la acémila tesis de la derecha más cerril de este país que, aprovechando los miedos de la socialdemocracia, se quedó con el santo y las limosnas añadiendo un trozo de azul a nuestras cuatro barras, intentado desgajar la lengua de su tronco común y convirtiendo nuestro País en una comunidad, no se si de vecinos o frailuna.

Ahora el Tribunal Supremo ha dado un coscorrón a Francisco Camps y su Govern al confirmar las catorce sentencias anteriores del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana en las que se establece que los licenciados en Filología Catalana no tienen que pasar el examen de valenciano para presentarse a las convocatorias de docentes no universitarios. Los jueces del Supremo con esta sentencia reconocen la unidad del catalán, una lengua que, habitualmente, no hablan y hasta odian muchos de aquellos que dicen defenderla en tierras valenciana bajo el nombre de valenciano. Después de no hacer caso a más de una decena de sentencias veremos qué es lo que hace ahora el Conseller Font de Mora, ese mismo que obliga a dar la asignatura de Educación para la Ciudadanía en inglés para que los alumnos no se enteren de nada. Si decide “sostenella y no emmendalla”, como en él es habitual”, tal vez caiga en la figura ilícita de la prevaricación y la legislación penal haga que conozca el rancho carcelario.

Mientras miles de valencianos, estudiantes incluidos, salieron el otro día a la calle para protestar contra la política educativa de este forense al que sus clientes nunca antes le habían protestado el jefe y responsable último de tanto desaguisado, Francisco Camps, decía a las huestes estudiantiles que deben dedicarse a estudiar y dejarse de zarandajas y de poner en evidencia la política educativa de un Consell que la única respuesta que ha dado ante las protestas ha sido encargar a Plácido Domingo la grabación de esa pieza zarzuelera del maestro Serrano convertida en himno de los valencianos, esa que comienza con todo un pueblo arrodillado “ofrendado nuevas glorias a España”. Eso si, ha encargado la grabación en castellano y también en valenciano para no discriminar a nadie.

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