Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

No se puede dar, lo que no se tiene

Carmen Ramírez (Vélez-Málaga)
Redacción
domingo, 30 de noviembre de 2008, 21:26 h (CET)
En este caminar de la vida, vamos sufriendo pruebas diversas, unas que parecen grandes y otras de poco relieve. Unas veces vendrán de fuera, con ataques directos, en otras ocasiones, surgirán de las limitaciones propias de la naturaleza humana, que no permiten, ¡tantas veces! alcanzar un objetivo si no es a base de empeño continuado, de sacrificio, de tiempo…También pueden ser dificultades económicas, familiares, la enfermedad, el cansancio, el desaliento…

La paciencia no es pasividad ante el sufrimiento, no reaccionar o un simple aguantarse: es fortaleza para aceptar con serenidad, las pruebas, y el dolor que la vida pone a nuestra disposición. Frecuentemente tendremos que ejercerla sobre todo en lo ordinario, quizá en cosas que parecen triviales: los imprevistos que surgen, el carácter de una persona con la que convivimos, aglomeraciones en el tráfico, llamadas imprevistas…son ocasiones que ponen a prueba la virtud de la paciencia.

La persona paciente tiende a desarrollar una sensibilidad que le va a permitir identificar los problemas, contrariedades, alegrías, triunfos y fracasos del día a día y, afrontar la vida de una manera optimista, tranquila y siempre en busca de armonía.

La paciencia va de la mano de la humildad, se acomoda al ser de las cosas y respeta el tiempo y el momento de las mismas, sin romperlas; cuenta con las limitaciones propias y las de los demás.

Afirmaba San Francisco de Sales: "Hay que tener paciencia con todo el mundo, pero, en primer lugar, con uno mismo".

Noticias relacionadas

hasta qué punto falla la vigilancia

Este artículo de opinión es el segundo de cuatro para analizar el fenómeno de los refranes

Cataluña intenta desprestigiar a España

¿Hasta qué punto falla la vigilancia?

Quebrantos delictivos

Si diluimos las normas, diluimos las leyes y diluimos los razonamientos; nos evaporamos como personas

Amnistía Internacional y los tres de Altsasu

La Doctrina Aznar

La dignidad de una generación

La generación de nuestros mayores es la que vuelve a alzar su voz para vergüenza de quienes callan
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris