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Opinión

Etiquetas:   Cristianismo originario   -   Sección:   Opinión

Yo no soy atea

Mar Montes
Vida Universal
viernes, 28 de noviembre de 2008, 10:28 h (CET)
He leído un artículo muy interesante con el título: "Los ateos se hacen fuertes" en dónde se expone con bastante claridad como las personas se han desencantado de Dios y se han convertido en ateas. Parece que ha llegado el momento en que las personas van abriendo sus ojos ante el integrismo de la religión católica hasta el punto de organizarse de modo que en España cada vez aumentan más las solicitudes de apostasía. ¡Ya era hora!

Yo hace ya muchos, muchos años que conseguí liberarme de la preocupación por la condenación eterna y todas las oscuras amenazas de la iglesia y su casta sacerdotal. Apenas tuve uso de razón ya me di cuenta de que todo aquel edificio decadente, lleno de hombres colgando de crucifijos ensangrentados, de rituales oscuros, de dogmas sin el mínimo sentido común, de jerarcas disfrazados de cada vez un ropaje dependiendo de la ocasión, amenazando a los feligreses incluso en un lenguaje que ninguno de los que allí estábamos podíamos comprender, claro, era latín, digo que me di cuenta de que todo aquello no tenía nada en absoluto que ver con lo que yo en mi interior sentía que tenía que ser el espíritu creador, al que yo llamaba Dios (aunque el nombre no era, ni es lo mas importante), que mantenía el orden en el grandioso aparato llamado universo, que había "construido" la obra de arte de la naturaleza que cada día se me mostraba en todo su esplendor, los animales, el sol, el agua, los bosques…incluso los seres humanos. También apostaté. Por dos veces, que de la 1ª no obtuve respuesta.

Tengo que decir que en ningún momento de mi vida me he sentido atea. Me ha sorprendido mucho de este artículo al que estoy haciendo referencia la afirmación que hace el biólogo Richard Dawkins cuándo dice: "No es fácil confesar que uno es ateo", porque justo la dificultad para mí siempre ha sido el confesar que no soy atea. Cuando alguien dice en esta nuestra sociedad: yo no soy ateo, entonces siempre parece evidente que el declarante es católico, o protestante, o perteneciente a alguna secta o grupúsculo de dudoso prestigio.

Cuándo de bien jovencita abandoné la iglesia católica me dediqué a investigar por aquí y por allá por si encontraba algo que me "cuadrara" en la aspiración interna o en la gran añoranza que yo sentía de la libertad, de la igualdad, de la fraternidad, de la justicia…y de la unidad entre todo lo creado: personas, animales, vegetales, minerales…y no paré de buscar desde las religiones mas antiguas, hasta las corrientes mas vanguardistas del pensamiento o de la espiritualidad.

Yo me considero una librepensadora y he analizado mucho todo este asunto de las grandes religiones-iglesias oficiales y la red tan sutil y perfecta que han tejido para que las personas no puedan ya apenas encontrar el acceso a su propio sentir y pensar libre de manipulaciones y de opiniones ya formadas, algunas de ellas procedentes incluso del mundo científico o cultural que dicho sea de paso, también han sido elevadas a la categoría de ídolos a los que muchos ya adoran: los científicos opinan…,los expertos opinan…muchos formadores de opinión y cada vez mas difícil el verdadero LIBRE pensamiento, que conlleva experiencias a veces dolorosas e incluso nos exponen a algún tipo de discriminación social.

YO NO SOY ATEA. Soy, si hay que decirlo de alguna manera una cristiana libre, o para ser mas fiel a la verdad, intento serlo, como aquellos primeros cristianos de hace poco menos de 2000 años, a los que la institución eclesiástica, asustada, viendo que peligraba su edificio de poder externo fue aniquilando cada vez que resurgían, a través de la historia. Desde el siglo IV hasta el siglo XIV fueros asesinados por orden del papa de turno, millones de personas que se separaron de la gran secta de la iglesia institucional: fueron los Cátaros, Bogomilos, Valdenses, Albigenses, y muchos otros

Si pensamos un poco libremente nos damos enseguida cuenta de que fue precisamente la institución de la iglesia católica la que se separó de la corriente originaria del cristianismo, o sea ella fue la primera gran secta escindida del verdadero cristianismo enseñado y puesto en práctica por Jesús de Nazaret.

Yo no soy atea. No he encontrado en mi vida una ética tan elevada como la de Jesús de Nazaret: ama a tus enemigos, no hagas a nadie lo que no quieres que te hagan a ti, perdona y pide perdón….una buena meta para la vida cotidiana, el camino hacia dentro de uno mismo para llegar a saber quienes somos de vedad cada uno.

Hoy de nuevo ha vuelto a surgir y está viva esta corriente del cristianismo originario por todo el mundo como la alternativa de salida de este caos en el que hemos sumido al planeta tierra.

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