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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Crónica de una vergüenza

Mª del Pilar Amparo Pérez
Redacción
viernes, 28 de noviembre de 2008, 12:08 h (CET)
Vergüenza la que sentimos miles de españoles que fuimos vejados y pisoteados en nuestra dignidad los pasados 20, 21, 22 y 23 de noviembre de este aciago año del Señor de 2008. Desvergüenza de los que nunca la han conocido. Estos hechos que se van a relatar, muy sucintamente, ocurrieron en una nación, (tristemente con una minúscula enorme), que se cree del primer mundo y cada día existe menos por culpa de sus propias y más altas instituciones. Estos hechos nunca serán contados por los medios de comunicación vendidos a la dictadura de los partidos (partitocracia) que llevan ejerciendo muchos años una CENSURA implacable y silenciosa, pero real y diaria.

Personas decentes, mujeres, niños y ancianos, pueblo llano en definitiva, pretendieron acudir los citados días a la Basílica del Valle de los Caídos para, simplemente, escuchar la Santa Misa y depositar unas flores. La Guardia Civil, en una actuación sin precedentes, procedió a realizar los siguientes hechos vergonzosos, impropios de soldados de España que han jurado honrarla y defenderla:

Los coches de los asistentes a tan peligrosos actos religiosos fueron registrados de arriba abajo, abiertos sus maleteros, etc.… y sus ocupantes cacheados como vulgares delincuentes. Todas las insignias de movimientos LEGALES y heroicos, como la Falange o el Requeté fueron requisados. Pero la cosa no queda ahí: también se requisaron insignias y emblemas de La Legión (sí, sí, leéis bien), de España (sí, sí, sin más), del Águila de San Juan (peligrosísima y satanizada por la anti-España) y hasta diferentes símbolos militares.

No contentos con eso, se requisaron TODAS las banderas de España: con Águila, sin Águila y con lo que fuera. También se obligaron entregar camisas azules, boinas rojas y chapiris de la Legión y hasta efectos personales, tales como cintas de la Virgen del Pilar (por cierto Patrona de la Guardia Civil) y rosarios, crucifijos (sí, sí leéis bien, como en 1936). Y todo lo requisado fue abandonado debajo de los pinos, siendo ultrajada la Bandera Nacional. Muchas personas lloraban impotentes al ver como un Cuerpo del Ejército Español realizaba estos agravios y graves ofensas a la Patria. Algunos gritaron a los guardias: ¡quitaros la bandera, de la guerrera! Y en verdad, debieron de hacerlo para ser consecuentes con sus arbitrariedades, por llamarlo de alguna manera suave.

Los antidisturbios de la Guardia Civil, en un número desmesurado, y armados de porras de forma bien visible, empujaban y trataban como a delincuentes a españolitos de a pie asombrados, a esos mismos españolitos que siempre han llorado a los Caídos de la Benemérita y han acudido a sus entierros y funerales.

Mientras, los separatistas son subvencionados por el propio estado y se sientan en las más altas instancias de la nación; mientras los medios de comunicación ocultan todos estos hechos y todo lo que les da la real gana, que es mucho; y mientras, todos los “grupos parlamentarios”, separatistas, comunistas, “socialistos” y derecha cada día más sin vergüenza y sin norte alguno, aprueban y aplauden estas actitudes inaceptables e impropias de una democracia, que hace mucho que dejó de existir si es que alguna vez existió, y de una nación civilizada.

Estos son los hechos. Se podrían contar muchas más anécdotas, a cual más vergonzosa, miserable e infame. Pero lo reseñado hasta aquí da idea de la situación actual de España. Que Dios nos proteja y nos pille confesados.

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