Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

El PP y África

Pascual Mogica
Pascual Mogica
jueves, 27 de noviembre de 2008, 10:34 h (CET)
Las declaraciones de distintos miembros del Partido Popular después de la sesión de control al Gobierno, celebrada el pasado día 19, son de las que hacen que a uno el que se le abran las carnes. Dirigentes y parlamentarios del Partido Popular acusaron al ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, de que su departamento haya empleado, según ellos, medio millón de euros de los fondos de cooperación para pagar la obra de Barceló, en la sede de la ONU en Ginebra.

A este respeto la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría dijo que “parece mentira que un país como el nuestro se gaste el dinero que puede servir para tantas buenas cosas en cooperación y desarrollo” añadiendo que “muchos españoles nos sentimos avergonzados de que un presupuesto que se puede destinar a tanta gente que lo necesita en España y fuera de ella se dedique a lo que se dedica”. Físicamente fea no es la portavoz popular, pero estaría más guapa si supiera mantenerse callada. Lo único en lo que el PP ha cooperado para el desarrollo de los países del tercer mundo, en África en concreto, ha sido devolver a los inmigrantes africanos ilegales, a los que vinieron y vienen huyendo del hambre y de la guerra, a sus países de origen, debidamente sedados, drogados. Eso si, hay que reconocerlo, el viaje de vuelta lo hicieron en avión y además gratis.

Por otro lado el diputado popular, Gonzalo Robles, dijo que “con el medio millón de euros del FAD gastados en la remodelación de la cúpula, se podrían haber adquirido miles de vacunas en África”. Hay que reconocer también que en cuanto a cooperación con otros países, el Gobierno de Aznar “cooperó” muy bien, con Bush, en lo de Iraq. Cooperación que propició el que más de medio millón de civiles inocentes hayan sido “debidamente vacunados” y que cada día que pasa se “vacuna” a muchos más. En esto de la “cooperación” con países en dificultades el PP se lleva la palma.

Pero mira por donde, los diputados del PP, no hablan de lo que pasa en la Comunidad Valenciana, donde el presidente Camps se ha gastado en escasamente dos años, 210 millones de euros -100 en la Copa del América, 90 en el circuito de Fórmula 1 y 20 en la Volvo Ocean- mientras tanto hay más de 25.000 niños/as escolarizados en barracones y 60.000 personas en lista de espera quirúrgica –en oftalmología y traumatología la espera es de más de ocho meses- y que además aún estamos a la espera de que Camps ponga en marcha la Ley de Dependencia, esto por poner algún ejemplo de cual es la realidad en el PP. Eso si es una “situación africana” y tercermundista. Ellos hablan de medio millón de euros, yo hablo de 210 millones de euros.

Noticias relacionadas

¿Cuándo dejará Europa de ser un vasallo de EEUU?

El fracaso de las sanciones de EEUU a Rusia

Eso de la Cuaresma ¿va contigo?

Ahora es tiempo favorable para convertirnos y creer en el Evangelio

¿El castellano en Cataluña? ¿Quién permitió que se aboliese?

La Constitución española no necesita ser interpretada respeto a la vigencia, en todo el territorio español, de la lengua que hablan más de 500 millones de personas: el castellano.

Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

El riesgo feminista

Hace unos días el arribafirmante escribió sobre los peligros del neomachismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris