Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Los alardes de los defensores de la “Memoria Histórica”

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 24 de noviembre de 2008, 10:13 h (CET)
Señores, es evidente que estamos en tiempos de despropósitos, de declaraciones poco meditadas, de expansiones viscerales y de rencores efervescentes que rebosan de aquellos corazones tarados que, aún con el paso de los años, han sido incapaces de digerir que un general, el general Franco, con unos pocos soldados, valientes y adiestrados, eso sí, les diera estopa a todo un ejército de la poderosa II República. Y no lo han digerido porque se han limitado a leer la historia apócrifa de España, escrita por un indocumentado y contaminado progresista como es el señor Ian Gibson, que prefirió mamar de las bilis de aquellos que perdieron la guerra que leerse lo que ya reconocidos e imparciales historiadores han dicho sobre lo que realmente fue la Guerra Civil de 1936 a 1939. Y es que ya estamos acostumbrados a que sujetos ignorantes de nuestra historia, agitadores pagados para crear problemas e improvisados defensores de la II República, quieran venir a España a hacernos comulgar con ruedas de molino. Puede que tengan éxito con las masas indocumentadas, con algunos fanáticos trasnochados que echan de menos a los bolcheviques y con estos miembros de la llamada “cultura progresista” que, curiosamente, resulta que no tienen ni pajolera idea de las causas que dieron origen y condujeron a la guerra civil; entre las que se pueden contabilizar los asesinatos indiscriminados de la CNT y la FAI en Barcelona y la Revolución socialista de Octubre de 1934,organizada por los socialistas, precisamente, para poner en cuestión la legalidad de aquella república pero, claro, en aquellos momentos estaba gobernada por la derecha lo que, al parecer, justificaba que se atentara contra ella con todo tipo de desmanes ilegales.

Pero vean ustedes por donde, en esta improvisada reunión de la flor y nata de los progresistas, de estos que siempre están detrás de las barricadas y envían a sus cachorros para que se manifiesten en las calles y se enfrenten a las fuerzas del orden; no muy concurrida, por cierto, salieron a relucir los inevitables tópicos de aquellos que creen que tendrían más oportunidades de medrar y recibir subvenciones haciendo el caldo gordo a los socialistas que si se dedicaran a estudiar o a trabajar en sus propias profesiones. No podía faltar un incendiario elogio del patibulario Ian al juez Garzón, un alegato inflamado y desbordado por la pasión de quien se siente arropado por una amigable y “entregada” audiencia, con el que calificó el auto de Garzón como “el mejor libro que había leído” y yo añadiría, “incluidos los suyos”, una bazofia literaria plagada de inexactitudes y cuajada de errores históricos. En todo caso, ese exaltado panegírico del escrito de Garzón basta para calificar de iletrado al apologista, porque, si hay un texto más dogmático, cuajado de tópicos, propio de sensibilidades comunistas, y de impotencia declarada ante el magistral recurso, presentado por el señor fiscal en contra de su competencia para desenterrar a los muertos de la Guerra Civil,¡qué venga Dios y lo juzgue!

Pero si el Gibson estuvo en su línea habitual propia de los amargados por el resultado de la contienda de 1936, la que estuvo verdaderamente inspirada fue esta fuerza o fenómeno de la naturaleza, cada cual que la califique como le venga en gana, esta corpulenta mujer, esta representación femenina de don Manuel Azaña, al que incluso se le parece físicamente; que tuvo su momento brillante cuando mostró su furia pirómana al amenazar con quemar los libros del escritor César Vidal que estaban repartidos por los estantes del Corte Inglés ( una propaganda gratis para dichos almacenes). Y es bueno que dejen traslucir cuales son sus pensamientos íntimos, porque nos recuerdan a los que también estuvimos en aquellas efemérides, como los milicianos se esforzaban en eliminar la influencia de la religión católica quemando los archivos y bibliotecas de todas las iglesias, junto con las imágenes y miles de cuadros de un valor incalculable que, al parecer, su ignorancia y fobia no les permitieron valorar. Claro que hubo algunos que no los quemaron y los hurtaron para hacerse sus propias colecciones que, más tarde y de tapadillo, se llevaron fuera de España para hacerse ricos vendiéndolos a los coleccionistas. Pero, claro, esto a la Almeida le tiene sin cuidado y lo que toca ahora es quemar los libros que no le acomodan al sector izquierdista de nuestra macilenta democracia.

Lo malo para esta belicosa heroína es que no todos somos analfabetos, ni todos estamos rendidos a ZP y parece que incluso hay algunos que tienen conocimiento de que el padre de nuestra “doncella de Orleáns” era un señor de derechas, que luchó al lado de Franco y que estuvo encerrado en una cárcel de Badajoz, en la que estuvo a punto de ser linchado a cause de el ataque de una banda de milicianos, más de 500, que se propusieron asaltar la cárcel para masacrar a todos los presos que estaban en ella. Un tropiezo para esta comunista de armas tomar (si no las toma no será por falta de ganas) que, sin duda, la pone entre la espada y la pared. No sabemos si su amor filial, dice estar muy orgullosa de su padre, puede más que su fobia contra de Franco pero sus obras parece que demuestran que le puede más su rencor interior, su disgusto contra sí misma y su despecho contra los demás, que su amor filial. Y es que, cuando quiso rectificar y dijo que ella era partidaria de la libertad de expresión, creo que alguien le debía de haber preguntado por las actuaciones del CAC en Barcelona y, también, respecto a como sus compañeros de la farándula se dedican a demonizar, un día tras otro, a aquellos que defienden otras concepciones políticas que ellos no saben respetar. Me gustaría que, tan hábil abogada, defendiera qué es lo que justifica el que, en democracia, se impida la libre exposición de las ideas, sean de la orientación que sean y, sin embargo, se permita que desde el gobierno, desde los gobiernos autonómicos, se infrinja el precepto constitucional de la “libertad de expresión”, sin que la Justicia, los tribunales ni las propias administraciones se ocupen de castigar tales infracciones. ¿Es esta la moral que defienden estos progresistas que apoyan, con tanta firmeza, al señor Garzón, un juez caracterizado por haberse hecho rico descuidando su trabajo en la Audiencia Nacional?

Creo que haría bien la señora Almeida en dejarse meetings filocomunistas y procurase respetar más la memoria de su padre franquista porque, si como ella misma reconoce, el pobre hombre tuvo un gran disgusto cuando se enteró de sus ideas de tipo socialista, es muy probable que no pudiera soportar tl cúmulo de desgracias juntas. ¿Por qué será que todas estas extremistas, feministas y defensoras a ultranza de los derechos de la mujer, pertenecen a un estereotipo tan poco aceptado por el género opuesto? ¡Misterios de la sabia naturaleza!

Noticias relacionadas

Xavier Domenech, ni una cosa ni la otra

Perfiles

Reinicio del Sporting

La plantilla del Sporting representa también a Gijón

Penumbras cuánticas

La farándula nos hipnoyiza si no prestamos atención a las conexiones perversas que subyacen

Rajoy, el francés Valls, Piqué y Cataluña

Los tres se ocuparon de ella

Leticia esclava de su imagen y aguijonazos electorales

“Con los reyes quienes gobiernan son las mujeres y con las reinas son los hombres los gobernantes” Duquesa de Borgoña
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris