Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¡Quien pudiera reescribir la historia!

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 20 de noviembre de 2008, 07:35 h (CET)
Uno muchas veces se pregunta, en un ejercicio absolutamente inútil de reconstrucción imaginaria de la Historia de nuestra patria, qué hubiera sucedido si, cuando Franco optó por el varón supérstite de don Juan, don Juan Carlos, ejerciendo de hecho lo establecido por la derogada Ley Sálica y, posteriormente, establecido en nuestra Carta Magna, de dar preferencia a los varones sobre las hembras en la línea sucesoria al trono de España. Bien, es cierto que la refundación de la Monarquía ( esto sí fue una “refundación “ y no esta memez que se inventó Sarkozy de la “refundación del capitalismo”; una frase poco afortunada, que ha dado origen a que algunos, entre ellos ZP, se hicieran ilusiones de que había llegado la hora de implantar de nuevo las doctrinas socialistas del intervencionismo del Estado), bajo el régimen del general Franco, no venía condicionada por ninguna razón de derechos reales a la sucesión de Alfonso XIII, sino que fue una decisión autocrática del general, basada en el deseo de poner en el trono a una persona de sangre real que se prestara a perpetuar el régimen derivado de la Guerra Civil. En realidad se ha demostrado que don Juan Carlos estaba más influido por las ideas de su padre, don Juan de Borbón, que por los Principios el Movimiento Nacional; como quedó patente en los sucesos del Congreso, cuando se produjo el intento de golpe de estado (febrero de 1.981) protagonizado por el señor Tejero y algunos generales adictos al antiguo régimen.

Lo curioso es que, si quisiéramos rebobinar la película de la Historia, nos hubiéramos encontrado con mujeres que han ejercido su papel de reinas con tanta o más energía que los reyes varones; entre ellas Doña Isabel de Castilla; la beneficiada de la derogación de la Ley Sálica, Isabel II, y la propia reina regente, durante la minoría de edad de AlfonsoXIII, doña María Cristina de Austria, que demostró tener agallas para manejar el país y logró lo que, ahora, sería poco menos que inimaginable: que los dos jefes de los partidos que se disputaban el poder ( Cánovas y Sagasta) llegaran a un acuerdo sobre un sistema de turnos pacíficos en el Gobierno de España. En esta misma línea, se me ocurre pensar lo que hubiera sucedido si, en lugar de ser elegido don Juan Carlos, varón pero no primogénito de don Juan de Borbón, hubiera sido escogida para reinar Doña Pilar de Borbón. Estoy dispuesto a reconocer que es posible que la historia de nuestro país hubiera seguido otros derroteros. Ha sido una mujer que ha dado muestras de exquisito tacto, de lealtad para con su hermano, de una gran españolidad y de no avergonzarse de tener ideas conservadoras, apoyarse en el catolicismo y no estar de acuerdo con la deriva que determinados partidos le pretenden imprimir a la vieja España de los Reyes Católicos.

Resulta, en verdad, sorprendente por la ironía que esconden, por la franqueza con la que las ha expresado, y por la contundencia con que las ha hecho; las recientes declaraciones de Doña Pilar, la hermana mayor del Rey, en una entrevista en El Mundo. “Pobre España si yo hubiera sido reina…” es la frase, entre irónica e intuitiva, que demuestra cual hubiera sido su criterio respecto a lo que debiera haber sido un desarrollo distinto de lo que fue la restauración de una Monarquía y lo que supuso el rumbo que acabó por dársele a una transición que prometía el fin de lo que fue un periodo de enfrentamiento fraticida iniciado con la II República y acabó con la muerte del general Franco y lo que, como consecuencia de políticas equivocadas, cálculos erróneos y cesiones reiteradas ante las presiones nacionalistas, los chantajes del terrorismo y el espíritu revanchista de las izquierdas, que nunca han aceptado la mano tendida que se les ofrecía desde la derecha a la que se han limitado a darle dentelladas (para conseguir, a toda costa, invertir los papeles y, una vez hecha con el poder, impedir que nunca jamás pueda recuperarlo); ha resultado ser, con una España despendolada y encenagada por los efectos del neocomunismo progresista.

A la vista de los resultados, no hay duda de que muchos nos hubiéramos dado con un canto en los dientes para que, esta señora de perfil borbónico, que con tanta dignidad ha sabido ocupar su sitio, sin reclamar lo que, por derecho, le hubiera correspondido, hubiera sido nuestra reina. Y es que hay matices, habilidades que una persona de cuna real lleva en su sangre que la hacen especial. El que esto escribe no es un acérrimo partidario del régimen monárquico ni tan siquiera logra explicarse que en los tiempos que corren todavía exista esta figura un tanto arcaica y un, no poco, anacrónica, de un monarca que, por si no bastara, carece en absoluto de poder ejecutivo, manteniendo a duras penas unas funciones de tutela, de consejo, de jefe supremo del Ejército; pero que, en la práctica, quedan reducidas a un servidor más del gobierno de turno.

Ello no obstante, ante la evidencia de que nuestro actual soberano coquetea más de lo que debiera con una izquierda que, por otra parte, le está preparando el retiro para cuando consiga hacerse con el dominio absoluto de España o, lo que quede de ella; y el sucesor, quien debiera ocupar el cargo a la muerte de su padre, casado con una plebeya, que da la sensación de que está empezando a dejarse influir demasiado por los pensamientos, un tanto populacheros y progresistas, de su esposa; resulta evidente que, esta parte de la población española, aún bastante numerosa, que abomina de estos falsos modernismos, que detesta que la juventud se deje corromper por el libertinaje de las morales relativistas y por la basura que chorrea de todas las televisiones y medios de comunicación, copados por el progresismo imperante; es posible que se pregunte ¿qué es lo que hubiera ocurrido si, una dama con ideas bien arraigadas, con la mente clara, con conocimiento del pueblo español y con la experiencia de una vida de vicisitudes variadas, en las que tuvo que mantenerse en el exilio, soportar con su familia las tarascadas de las intrigas palaciegas y de los nostálgicos del antiguo régimen y, finalmente, regresar a España en una época completamente distinta a aquella que obligó a sus padres a dejar España; hubiera llegado a ser reina de España?

No lo vamos a saber, porque es una simple hipótesis imposible pero, cuando uno ve lo que está sucediendo en nuestro país, los equilibrios que están haciendo los que nos gobiernan para intentar esconder la realidad de los hechos, los problemas económicos, la debilidad de nuestras industrias, los cientos de miles de nuevos parados, las quiebras de empresas y, frente a estas realidades, observamos que se prometen ayudas a los bancos y que estas ayudas no llegan; que se prometen trabajo a los parados y estos trabajos no parecen, porque lo que hay es una recesión que produce la pérdida de puestos de trabajo que ya no se recuperan; nos quedamos alucinados al observar que, lo único que interesa realmente a nuestros dirigentes es hacer ver que hacen algo, en lugar de hacerlo ya, sin más retrasos; acudir a conferencias, donde no se consigue nada más que perder el tiempo en charlas inútiles y en promocionar las distintas ideologías, para acabar haciéndose la proverbial fotografía que les sirve para pavonearse ante sus respectivas ciudadanías, atribuyéndose el mérito de haber sido los líderes de la conferencia en la que… ¿qué? nada, nada en absoluto, proyectos, deseos de futuro, comisiones de estudio, ampliaciones a cargo de los economistas de cada país etc.; no podemos reprimir la duda de que, quizá, una reina Borbón de armas tomar hubiera sido más apropiada para un pueblo que necesita mano de hierro para ser gobernado.

Noticias relacionadas

Rajoy, el francés Valls, Piqué y Cataluña

Los tres se ocuparon de ella

Leticia esclava de su imagen y aguijonazos electorales

“Con los reyes quienes gobiernan son las mujeres y con las reinas son los hombres los gobernantes” Duquesa de Borgoña

Cataluña a la deriva (y 3)

Entre lo emocional, caótico y ridículo

Hipatia, filósofa de Egipto

Es una mujer dedicada en cuerpo y alma al conocimiento y a la enseñanza

Hipnosis colectiva

La capaña representa uno de los capítulos más esperpénticos
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris