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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Volverse a casar con la ex

Octavi Pereña
Octavi Pereña
miércoles, 19 de noviembre de 2008, 09:48 h (CET)
Volverse a casar con la ex es una tendencia al alza. Hace unos años este comportamiento estaba reservado casi en exclusiva a los astros y estrellas de Hollywood. En su época, Richard Burton y Elisabeth Taylor encarnaron este comportamiento. Juntos, pronto casados, rápidamente divorciados, vueltos a casar, para terminar reñidos la conflictiva relación. Hoy, este monopolio de las estrellas de Hollywood ha terminado «democratizándose».

La tendencia al alza de que ex cónyuges vuelvan a casarse no se puede determinar con certeza porque todavía no existen datos fiables que determinen su número, pero se da con bastante frecuencia. Casi todos tenemos conocimiento de primera mano de casos de estos.

Cécilia Gabizon en su escrito que comenta esta cuestión, cita el caso del cantante Eminem que el 14 de enero de 2006 se volvió a casar con Kim Matters. “La pareja se había conocido siendo adolescentes. Estuvieron casados dos años, su matrimonio acabó en divorcio. Cinco años más tarde decidieron volver a pasar por el ayuntamiento” Eminem, dijo: “En este día me casé con mi mejor amiga, con quien río, vivo y amo”. La abuela de Eminem refunfuñó: “No sirvió de nada”. Se volvieron a divorciar 82 días más tarde.

Alban, un brillante consejero de Estado, se divorció de su mujer para empezar una nueva relación. Gracias a un encuentro casual con su ex se volvieron a juntar. Gabizon se pregunta: “¿Pasión incontrolable o madurez del atardecer?”
Según Lucy Vincent, neuróloga especializada en problemas conyugales “las parejas jóvenes se separan después de algunos años, cuando se disipa la ceguera amorosa del principio. El organismo está programado para una embriaguez de 18 a 36 meses. Después, la pasión dará paso a la realidad. Algunos viven mal el fracaso y piensan que se han equivocado de alma gemela. Se separan. Tienen otras experiencias, después vuelven al primer amor, marcado por la emoción de la juventud y la nostalgia”.

Anne – Laure y Pierre se separaron al cabo de 3 años, fruto de una amarga desilusión. Cinco años más tarde Pierre le pide a su ex que se casen. Dice ella: “Dudaba. Estaba dolida, pero no me podía imaginar la vida sin él” . Esta confusión de sentimientos se intensifica cuando la crisis conyugal se cierra con la presencia de un amante que se interpone en sus vidas. Lucile Germain dice que tenía 25 años cuando su marido la sacrificó por una más hermosa. Agrias discusiones y rencores. Después de cuatro años de malestar, vuelve arrepentido.

Los mea culpa no garantizan el éxito de volverse a casar con la ex. Los forums d’Internet van repletos de dudas: “¿He de confiar en él por segunda vez? La abogada Violette Gorny, especializada en temas de familia y divorcios, afirma: “La separación deja muchas cicatrices, el reparto de bienes, las reyertas… la vida de antes no es posible materialmente ni moralmente”. Gorny , debido a su trabajo ve desfilar por su despacho parejas que vuelve a casar con su ex o que la deja por segunda vez. No es extraño ver parejas que han pasado por su despacho habiéndose divorciado dos o tres veces, para volverse a casar. Este casarse para divorciarse y volverse a casar deja perplejos a las personas allegadas. Si tienen hijos, éstos se enfurecen porque piensan que se han burlado de ellos. A los amigos y familiares que se han puesto al lado del uno o del otro, no saben que decir.

El libro de Deuteronomio tiene algunas enseñanzas sobre el matrimonio. Concretamente en 24:1-4 dice algo muy interesante sobre el tema que comentamos de personas divorciadas que se vuelven a casar con su ex. En este texto el protagonismo lo tiene el marido que resulta que llega un día cuando ya no le gusta su mujer “por haber hallado en ella alguna cosa indecente”. Según los escritos rabínicos, una cosa indecente podría consistir en que se le había quemado la comida. Podríamos añadir que, ya cansado de verla, ni fu ni fa. Su presencia lo deja indiferente. Una expresión muy común: “He dejado de amarla”. Con el divorcio en la mano, la mujer puede volverse a casar. Si su segundo marido deja de amarla y se divorcia de ella o fallece, en este caso “no podrá el primer marido que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida, porque es abominación delante del Señor, y no has de pervertir la tierra que el Señor tu Dios te da por heredad”.

Desde el punto de vista occidental actual que ha perdido de vista el significado de libertad convirtiéndolo en libertinaje que le permite hacer lo que quiera con la finalidad de gratificar a los sentidos al máximo, se permite el lujo de romper las normas divinamente instituidas para la salud matrimonial. Los matrimonios actuales pasan por graves crisis que se pretenden resolver con la mediación de consejeros matrimoniales de dudosa calidad, que por cierto, la demanda los hace multiplicar como setas. Un poco de atención a las enseñanzas dadas por Dios y los matrimonios dejarían de ser fuente de conflictos innecesarios para convertirse en oasis de buena convivencia.

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