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Etiquetas:   El crisol  

Como decíamos ayer…

Pascual Mogica
Pascual Mogica
jueves, 20 de noviembre de 2008, 07:35 h (CET)
Esto ya me está oliendo a cuerno quemado. Cuando creo que todos estábamos seguros de que con el cambio del presidente del país que se ha erigido en el gendarme del mundo iba a suponer un cambio radical en las formas de gobierno, resulta que no, que ya empezamos con lo mismo de siempre.

Leo que Obama y Putin, van a reunirse para tratar sobre los misiles. Es decir, volvemos a entrar, sin haber salido, en el cuento de nunca acabar. ¿Cuántas veces han tratado las dos superpotencias la cuestión de la reducción de armas nucleares, de los misiles? Yo creo que ya son incontables los acuerdos firmados entre los EEUU y Rusia para que lo que tan frívolamente se le llama desarme se lleve a efecto. Pero la realidad nos muestra que sí, que efectivamente se retiran muchos tipos de misiles, pero resulta que se retiran por que han quedado obsoletos, antiguos y poco operativos y que son sustituidos por otros más sofisticados. Que matan más y hasta dicen que sin dolor. Como ahora se dice: Misiles de última generación. Hasta tal punto lo son que debe dar gusto que te caiga uno encima. Te los presentan con unas líneas modernas muy aerodinámicas, tan estéticas que hasta hace que te enamores de su esbelta figura. ¿A que sí? ¿A que son bonitos?

Yo, la verdad sea dicha, esperaba que los dos mandatarios se reunieran para estudiar la forma de acabar con el hambre en el mundo –con menos misiles se podría dar de comer a muchos millones de gente hambrienta- y para acabar con los problemas de las personas, aunque bien mirado los misiles pueden resolver esos problemas. Ya sabe usted, muerto el perro se acabó la rabia. No hay que acabar con el hambre en el mundo. Hay que acabar con los que pasan hambre. Creo que lamentablemente esta es la máxima que guía a los altos dirigentes mundiales: Acabar con los que pasan hambre. Y vive Dios, que lo están haciendo bastante bien. Cada día muere más gente que pasa hambre. Es como dijo el presidente iraní, Hamadineyad, cuando afirmó ante la asamblea de la ONU que en su país no había homosexuales. Adivine usted por qué. Lo mismo podrán decir los que dirigen este loco mundo: Que no hay nadie en el planeta tierra que pase hambre. Cada vez hay menos gente que pasa hambre, por que muchos de ellos ya han pasado a “mejor” vida, gracias a la “buena” disposición de los países ricos

Creo que hemos comenzado una nueva etapa. Pero que la hemos empezado diciendo aquello de:”Bueno, como decíamos ayer…”

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