Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Con el telar a cuestas   -   Sección:   Opinión

Acabad con su odisea

Ángel Sáez
Ángel Sáez
miércoles, 19 de noviembre de 2008, 12:04 h (CET)
A mi dilecta prima María José, con quien, cuando coincido (casi siempre, en Cornago, La Rioja, estando disfrutando, tras comer o cenar en la bodega de su señora y señera madre, mi augusta tía María, de una placentera sobremesa), no paro de reírme a mandíbula batiente, mientras me recuerda o le rememoro algunas de las trastadas cometidas in illo témpore por el menda, en su grata compañía (o en la de otros), siendo ambos niños de corta edad; porque hoy, lunes, diecisiete de noviembre de 2008, cumple años; por lo tanto, “Fina”, ¡muchas felicidades!

Si no la totalidad, la inmensa mayoría de las personas que obtuvieron en su día el carné de conducir saben que no prestar ayuda a quien acaba de sufrir un accidente de tráfico, amén de un acto inhumano e insolidario, es un delito. Empero, pocas de las arriba mencionadas conocen qué es lo que dice (ergo, mucho menos hacen o llevan a cabo lo que dicta) el artículo 13. 1 de la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, en torno a las obligaciones del ciudadano y el deber de reserva: “Toda persona o autoridad, y especialmente aquellos que por su profesión o función, detecten una situación de riesgo o posible desamparo de un menor, lo comunicarán a la autoridad o sus agentes más próximos, sin perjuicio de prestarle el auxilio inmediato que precise (sic; como habrá colegido, la redacción del mismo es claramente mejorable)”.

Si no le molesta a usted, desocupado lector de estos renglones torcidos, iteraré el principio que defiende y sostiene el artículo susodicho de la mentada ley urdiendo los versos que contiene la siguiente décima con propina, un pareado.

Usted, también; no le miento
(Mas con más razón quien tiene
Un trabajo que deviene
En mayor conocimiento
Del ajeno sufrimiento,
Pues detecta en un momento
El morado o documento,
El maltrato y desamparo
De un menor de edad, sin faro);
Denunciar debe el tormento
Infligido por quien sea
Y acabarle su odisea.


Noticias relacionadas

La maldita enfermedad

A lo largo de la historia se han declarado pandemias que han diezmado la población de grandes zonas del mundo

Siempre quedará Valle

En tiempos turbulentos, en los que España parece un boceto de sí mismo, un esperpento, hay que reconstruir los cristales cóncavos de la Calle del Gato

Podemos, el cuarto en discordia

Isabel del Rey, de profesión poeta

Hay que leer estos 'Versos de escuela' de Isabel del Rey porque es la libertad lo que se lee en los poemas

Miedo nos da. ¿Un Art.º 155 descafeinado?

¿Se pretende restaurar la legalidad en Cataluña o salir del paso con el menor coste político?
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris