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Etiquetas:   Perspectiva de Levante   -   Sección:   Opinión

¿Nuevo sainete en la UCAM?

Domingo Delgado
Domingo Delgado
martes, 18 de noviembre de 2008, 08:55 h (CET)
Tras la rocambolesca desconvocatoria del acto de inauguración de curso en la UCAM, asistimos a un nuevo dislate en el “novelón de la Universidad Católica”, que por lo que se ve no parece tener fin.

Este nuevo episodio de la cancelación del acto de apertura, decidido por el Presidente de la Fundación que rige el centro universitario, sin que el Gran Canciller y a la sazón Obispo de la Diócesis compartiera dicha decisión, no parece que sean formas de hacer las bien las cosas. Pues revela, una vez más el tremendo desencuentro entre el Obispo Reig y el seglar Mendoza, pese a que este último dice estar en comunión con Roma, pero al que el prelado le recuerda la imposibilidad de estar en comunión con Roma sin estar en comunión con el Obispo –que precisamente ha puesto Roma-.

Aún no están lejanos los ecos de la trifulca que se montó sobre la titularidad de la UCAM, en la que Mons. Reig mantiene, lo que se nos hizo creer a la ciudadanía y a la feligresía, que la Universidad Católica San Antonio era de la Iglesia, si bien su gestión se encomendaba temporalmente a la Fundación San Antonio, a cuyo frente está Mendoza. Que si embargo fue contestado por este último en sentido contrario, atribuyéndose dicha titularidad.

Además, los rumores de cambio en la sede episcopal son frecuentes en los últimos meses, como consecuencia del abierto e indisimulable enfrentamiento entre el Obispo y quien gobierna realmente la UCAM, lo que está dificultando enormemente el gobierno de la Diócesis, pues se comenta que existen cantidad de asuntos pendientes de resolver en la cátedra diocesana por la cantada interinidad de la misma.

Lejos están los tiempos de cortejo y agasajo que dirigía Mendoza a los prelados próximos, pues tras su encumbramiento vaticano, es evidente que el Obispo se le ha quedado chico en sus planes y pretensiones. Pero parece mentira que “se las den los pavos a los recoveros”, ¿de que les sirve a algunos tanto estudio, y tanta sabiduría humana y divina?. ¿Acaso no habían visto venir los acontecimientos?. ¡Claro que ha sido más cómodo callar y tragar!

Sólo Mons. Reig ha tenido el coraje de plantarse en defensa de la verdad y de la Diócesis, pero esto le está pasando una amarga factura personal, y tampoco sería justo que un hombre de su autenticidad y entereza tuviera que sucumbir en esta tormentosa relación, pues sería tanto como alterar la naturaleza de las cosas, y dejar inerme los intereses diocesanos ante intereses extraños. Supondría pues, castigar la integridad, la valentía, y la lealtad a la Iglesia de su servidor.

Pues aunque el Vaticano considere zanjar diplomáticamente la cuestión, poniendo tierra por medio, en el caso de trasladar al prelado murciano, no ha perder de vista que tal decisión sólo supone un aplazamiento de la solución del problema. Además que sería interpretado, interesadamente, como una toma de posición a favor de los intereses de Mendoza –como ya se nos hizo ver con el pronunciamiento del Cardenal Bertone-. Además, ¿se iba a atrever un nuevo Obispo de remover la cuestión, conocedor del destino que le deparó al único antecesor que hizo frente al problema?, parece que no.

Por todo ello, parece más justo y aconsejable, apoyar al Obispo Reig, que sí que está en comunión con Roma, y sobre todo ha mostrado ser un “hombre de una pieza” con una convicción cabal de sus obligaciones morales y legales, que me consta que lo está pasando personalmente mal, que merece el ánimo y apoyo de los murcianos. De forma que de una solución definitiva al problema para que acabe este escandaloso asunto, de modo que mejor convenga a los intereses de la Iglesia.

De tal manera que si el socio que se echaron no responde a las expectativas de tal sociedad, den por concluida la misma, bien retornando la gestión a su originaria titularidad eclesiástica naturalmente sin la intermediación de la Fundación que la rige actualmente, bien dejando la Universidad como un mero centro superior de enseñanza privado en manos de quien actualmente ostenta la gestión, en cuyo caso, no tendría por qué llevar la denominación católica. Y den por cerrada la controversia por los siglos de los siglos, ahorrándonos el bochornoso espectáculo que vienen dando.

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