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Etiquetas:   Buñuelos de viento   -   Sección:   Opinión

Educación: Problema sin solución

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
martes, 18 de noviembre de 2008, 08:55 h (CET)
Dicen los periódicos de este fin de semana que el gobierno y las autonomías están escandalizados de la magnitud del fracaso escolar y empiezan a tomar medidas al respecto. Llevo treinta años inmerso en la educación de España, observando desde primera fila las vicisitudes del sistema educativo. De los diversos sistemas educativos que llevamos vividos. A todos ellos les son comunes un par de circunstancias que están, según el parecer de no pocos maestros y profesores, en la base de tanto fracaso escolar. Que el gobierno se dé cuenta ahora es perfecto síntoma del gobierno que tenemos. De los gobiernos que hemos tenido, quiero decir.

La primera de esas circunstancias comunes a varios planes de estudio es la desaparición de la cultura del esfuerzo. A los jóvenes españoles de hoy no se les enseña a trabajar, a luchar duro para conseguir sus objetivos, todo les es dado con extrema facilidad, nada parece requerir esfuerzo, todo ha de ser placentero y sencillo de conseguir. De conseguir rápidamente. Las editoriales, los profesores y el sistema educativo se esfuerzan en barrer de dificultades cualquier libro de texto, no vaya a ser que al angelito le cueste. La memorización, algo imprescindible en cualquier aprendizaje, supone un trabajo, generalmente rechazable y al que nadie parece estar dispuesto.

En general esto puede extenderse a otros órdenes de la vida, a niños y jóvenes se les superprotege para mantenerlos entre algodones hasta… hasta cuando no haya más remedio y se estrellen de bruces contra la vida. Cualquier tarea larga, pesada o fatigosa les es hurtada por la híper protectora sociedad. Millones de padres acomplejados tienen miedo de demandar a sus hijos cualquier esfuerzo, cualquier exigencia, cualquier obligación, pongamos que hablamos de horario, de responsabilidad, de altruismo, no sea que el nene se les traumatice. Cuando andando los años a esos jóvenes la sociedad les exige un determinado esfuerzo, y no estoy hablando sólo de estudiar, la novedad les resulta excesivamente cuesta arriba y todo su universo de egoísmo hedonista se les hace añicos. Y sí, sé que estoy generalizando y que no todos los chavales son así.

Y ésa es precisamente la segunda de las circunstancias a las que aludía más arriba: la falta de autoridad, tanto en casa como en las escuelas, de donde los legisladores y el ambiente social lo han retirado como se retira a un apestado. Se pretende el éxito en los estudios, y en otros órdenes cotidianos, sin esfuerzo, sin exigencia y sin presión, lo que con frecuencia es posible sólo en un muy ecléctico grupo de alumnos de alta calidad humana e intelectual. En la mayoría de los casos sucede algo muy lógico, que quien no se esfuerza no consigue los objetivos deseados. Y luego dicen que el pescado es caro, coño.

Añádanle un ambiente familiar sin aprecio por el estudio, añádanle un ambiente televisivo (es decir ambiente social) de desprecio por la cultura y ya tenemos un grave problema que solucionar. ¿Cómo? Bajando los niveles de exigencia y aprobando a todo el mundo que lo quiera, que es más fácil que arreglar el problema que tantos señalamos.

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