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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Una denuncia más que quedó dormida en la Fiscalía

Nemesio Barreto (Paraguay)
Redacción
lunes, 17 de noviembre de 2008, 15:03 h (CET)
Con el descubrimiento del Archivo del terror, en 1992, pensábamos que a las documentadas denuncias se le daría los trámites de rigor y que la mayoría de los represores iría a prisión. Lamentablemente no fue así. Desde entonces transcurrieron 16 años y casi todos los responsables de la represión política han muerto, muchos de ellos en sus cómodas mansiones, sin que la justicia les haya molestado alguna vez. Hoy, cuando la acción penal ya no tiene sentido, es posible que el Ministerio público tome “cartas en el asunto”. (Parte de una denuncia presentada a la Fiscalía el 13 de septiembre de 2000).

Mi familia, como tantas otras, sufrió los rigores de la persecución política entre 1947-1989. Mi padre, Modesto Barreto (1912-1995), ex combatiente de la Guerra del Chaco, militante de la Asociación Católica de Trabajadores, y mi madre, Ofelia Monzón (1922), fueron perseguidos en la Revolución de 1947. Llevaban una vida ambulatoria, recalando primero en el pueblo de Ypejhú (Departamento de Canindeyu, frente a Paranhos, ciudad brasileña del estado de Mato Grosso do Sul), para establecerse finalmente en Coronel Oviedo, la antigua Ajos. Pocos años después de iniciarse el régimen de Stroessner, mi hermano, Abilio Barreto, militante del Partido Liberal (PL), fue detenido en noviembre de 1962, en una operación conjunta de militares y policías. Los efectivos policiales eran de la Delegación de Gobierno de Caaguazú, a cargo entonces de Fabio Fleitas Gaona, mientras que los militares acantonados en Coronel Oviedo estaban bajo el mando de un tal mayor “Berino”. Abilio Barreto era un tenaz opositor a la corriente “participacionista” del PL, que el dictador Stroessner terminó “alquilando” para legitimar su régimen.

Hacia 1964 anduvo por la zona de Carandayty, Leiva-i, Plácido y La Pastora un personaje conocido como "pó pará" (vitíligo), cuyo nombre real era Higinio Olmedo, quien había colaborado con el comisario Hellmann en el asesinato de Santiago Coronel Acevedo ("camarada Cibils”), crimen ocurrido cerca de La Pastora, el 30 de julio de 1965 ( 00054F0352-0355 ; 00054F0110-0111 ).Ya entonces el Comisario Juan Arturo Hellmann aterrorizaba a la población de esa zona del país. Mi hermano Abilio fue asesinado en la localidad de Carandayty, el 26 de noviembre de 1966, y su asesinato fue considerado como un “crimen pasional”. A su muerte se fundó en Coronel Oviedo el Club Liberal Alón “Abilio Barreto”. Mi hermano Julio César, dirigente estudiantil, fue apresado en diversas ocasiones (1971); posteriormente, siendo ya miembro del Movimiento Independiente, en julio de 1977 fue allanada su casa, ubicada sobre la calle Ayolas, de Asunción; con todo, logró escapar de la Policía Política, refugiándose más tarde en la Embajada de Colombia en fecha 10 de septiembre de 1977 (Ej. Ver: Archivo del Terror – Microfilm Nº. 00016F0076). Vivió en el exilio en Colombia, Venezuela, Suecia y Brasil. Mi hermano Aníbal, dirigente estudiantil y luego dirigente sindical (SEOC), también fue apresado y torturado en reiteradas ocasiones, además de un breve exilio en Brasil. Mi hermana Mirta Barreto, tampoco se libró de los apresamientos (ver: Archivo del terror. microfilms 00152F1873-1875/1884-1886 ; 00052F0631-0632 ); mi hermano Augusto Barreto, periodista, fue también perseguido (Ej. Ver: Archivo del terror, Microfilms 00191F1593). A mi hermana Amelia Barreto también le tocó su parte en la década de 1980 (Ej. ver: Archivo del terror. microfilms 00152F1873-1875/1884-1886 ), incluso antes de aquel infame atraco de los “militantes colorados” al Salón Parroquial de Coronel Oviedo, ocurrido el 5 de septiembre de 1987.

En lo que a mí se refiere, como parte integrante de la petición que hiciera al Ministerio Público, va esta breve cronología de persecuciones que he sufrido en la década de 1970: Detenido en Coronel Oviedo, Delegación de Gobierno del Departamento de Caaguazú (2 de julio 1972); 1973. Detenido en Coronel Oviedo, Delegación de Gobierno del Departamento de Caaguazú (14 de diciembre); 1974. Detenido en la ciudad de Caacupé, el 7 de enero de 1974, en la Delegación de Gobierno de Cordillera; En fecha 9 de julio de 1974 fui remitido al Departamento de Investigaciones. Puesto en libertad el 10 de septiembre de 1974; En 1976, a mi vuelta de un viaje por Bolivia, Argentina y Brasil, fui detenido en Ciudad Presidente Stroessner, por efectivos policiales del Departamento de Alto Paraná, el 3 de junio de 1976, puesto en libertad el 28 de julio de 1976. Nuevamente detenido en la ciudad de Coronel Oviedo, Departamento de Caaguazú, el 7 de noviembre de 1976, puesto en libertad el 18 de noviembre de 1976; 1977. Detenido en Ciudad Presidente Stroessner, Departamento de Alto Paraná, el 8 de agosto de 1977, puesto en libertad el 19 de agosto de 1977; 1978, Detenido en la Colonia Repatriación, Departamento de Caaguazú (20 de marzo de 1978); 1979. Detenido en Villarrica Delegación de Gobierno del Guairá (del 4 al 6 de septiembre de 1979); 1980, después de la masacre conocida como el “Caso Caaguazú”, iniciamos una campaña (LA ÚNICA) por la libertad de Apolonia Flores Rotela, entonces de 12 años de edad. De la referida campaña participamos, quien subscribe, Aníbal Barreto, Alberto Samudio, Chiquita Barreto, Mirta Barreto, Celso Burgos, Israel Bogado, entre otros. En ese contexto fui detenido en Coronel Oviedo el 26 de mayo de 1980; antes de ir al exilio, fui detenido en Coronel Oviedo en abril de 1981.

Lo peor para mi ocurrió unos años antes. En la noche del 7 de enero de 1974, siendo las 21:15 horas, aproximadamente, fui secuestrado en la vía pública en la ciudad de Caacupé por efectivos policiales de la Delegación de Gobierno del Departamento de Cordillera, por aquel entonces a cargo del señor Julio Agustín Cartazo. Esa misma noche, bajo apremio físico de un oficial de apellido Benítez, fui sometido a un intenso interrogatorio sobre mi presunta vinculación con el partido Comunista y grupos de extrema izquierda, siendo llevado posteriormente a una celda húmeda, de 1X1Mts, en el sótano de la Delegación, y cuya existencia aún hoy puede comprobarse en la sede de la actual Gobernación de la Cordillera. En esa celda de un metro de ancho y un metro de largo sólo se podía dormir sentado, y cuando llovía la incomodidad era extrema. Durante todo el tiempo que duró mi detención, estuve incomunicado; sin embargo, hacia mediados del mes de junio de 1974 fue a verme un joven abogado de apellido Páez, pero sólo fue para decirme que contara todo lo que sabía, que en caso contrario mi situación podría empeorar.

El 9 de julio de 1974, siendo las 10:30 horas, aproximadamente, con una fuerte custodia policial, fui conducido al Departamento de Investigaciones, ubicado en la calle Presidente Franco c/ Chile. Apenas llegado a Investigaciones se me ordenó desvestirme completamente y acto seguido recibí los primeros golpes, algunos muy fuertes en la cabeza. Esa misma noche del 9 de Julio, hacia las 23:30 horas fui conducido al Departamento de Vigilancia y Delitos (1), donde se encontraba “la pileta”, que consistía en una tina de baño llena de agua sucia. Del cuarto donde se encontraba “la pileta” salían gritos desgarradores de dolor, que se escuchaba pese al sonido estridente de la música “General Stroessner”. Llegado mi turno fui conducido y sumergido, atado de pies y manos, en la citada “pileta”; me sumergieron tantas veces que ya me estaba ahogando, luego recibí fuertes golpes, que produjeron mi desvanecimiento. Cuando recuperé el conocimiento, estaba bañado en sangre, una costilla rota y una quebradura en la caja craneana. Terminado el “ablandamiento”, fui conducido en estado deplorable al Departamento de Investigaciones, a prestar “declaración indagatoria”, luego fui conducido a una de las dos celdas que entonces existían en el Departamento de Investigaciones. El día 10 de julio, a altas horas de la noche fui conducido a la “oficina” del comisario Julián Ruiz Paredes (+), donde se me aplicó la picana eléctrica en el ombligo, un dispositivo, probablemente a magneto, que tenía una manivela parecida a la de los antiguos teléfonos, que regulaba el amperaje. Terminada “la ceremonia” fui llevado a la misma celda de donde me habían traído, con intensos dolores abdominales, luego quedé desvanecido. El día 11 fui llevado a la “Oficina” de Pastor Milciades Coronel, donde se me obligó a firmar una “declaración indagatoria”. Durante todo el tiempo que permanecí detenido nunca recibí atención médica; además, durante mi detención estuve todo el tiempo incomunicado, tanto es así que en los informes anuales y especiales de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) mi nombre no figura. Debo manifestar también que nunca fui sometido a proceso penal (ley 294/55 o 209/70). En Investigaciones conocí posteriormente a Pablo Verdún, Jorge Miguel Mochkowsky, Mario Alberto Harispe (el mismo que tuvo problemas con Yabrán en la Argentina, ver: www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=62673 - 73k) y a Pablo Báez Brítez (+), entre otros. Existen constancias documentales que he formulando la denuncia correspondiente ante el Ministerio Público en reiteradas ocasiones, la del 13 de septiembre de 2000 figura en la página web de la Embajada Americana en Paraguay. Fuente: http://www.state.gov/g/drl/rls/hrrpt/2002/18341.htm
Desde fines de mayo de 1981 me vi obligado a vivir en la clandestinidad; en julio de ese mismo año con la ayuda de Hermes Chamorro Garcete, después diputado por el PLRA, pude entrar a Brasil por Foz de Yguazú. Posteriormente, gracias a la oportuna solidaridad del Cardenal, Pablo Evaristo Arns, Arzobispo de San Pablo, llegué a Río de Janeiro, donde se me otorgó el status de refugiado el 16 de septiembre de 1981, conforme a la Convención de Viena sobre el Estatuto de los Refugiado, del 28 de julio de 1951. El 27 de noviembre el Consulado de Suecia en Río de Janeiro me expidió un salvoconducto con el que viajé a Suecia el 10 de diciembre de 1981, país donde viví como refugiado político hasta diciembre de 1989.

1) Muchos fuimos torturados en Vigilancia y Delitos en la década de 1970, cuando Pastor Milciades Coronel el era Director del Departamento de Investigaciones (Archivo del terror, Microfilm. 0207F 2568-2570). Vigilancia y Delitos, fue demolido en 1990 y en su lugar está hoy el Edificio YBAGA, en Presidente Franco e/ Nuestra. Señora de la Asunción. Curiosamente el centro de tortura conocido como "Vigilancia y Delitos" se "privatizó", pues durante la década de 1990 funcionó allí una conocida casa comercial dedicada a la venta de electrodomésticos, regenteada por el señor Roberto Ugarte Manchini, yerno del general de la Operación Cóndor, Guillermo Clebsch.

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