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Etiquetas:   Reportaje   -   Sección:  

Joyas de Navidad

Teresa Berengueras y Rafa Esteve-Casanova
Teresa Berengueras
@berealsina
sábado, 18 de abril de 2009, 06:33 h (CET)
Desde tiempos pretéritos en que los orfebres creaban collares, brazaletes, anillos o pendientes entre otras joyas para que los humanos estuvieran más guapos o para regalar a las personas más cercanas el mundo de la joyería ha tenido una larga evolución. Una joya ha sido un obsequio que siempre va más allá de cualquier otro presente, no importa su precio, las joyas, las piedras preciosas, semipreciosas e incluso aquellas que no suelen tener cabida en ningún catálogo que se precie siempre tienen un significado sentimental, tanto para quién hace el obsequio como para aquel que lo recibe.




Kylie Minogue con Osito Tous.


Socialmente se ha establecido la importancia de las joyas para momentos considerados importantes en la vida de los mortales, cuando una pareja de enamorados decide casarse o prometerse amor eterno él regala un anillo a su prometida, ella un reloj. El anillo de pedida, con el paso de los tiempos, también ha evolucionado mucho, en las familias pudientes se hacia una cena con mucha fiesta y buena mesa, la elegancia en el vestir y el anillo tenían que deslumbrar a la joven futura casadera y a su padres, cuanto más brillaba el anillo mejor, seguramente el amor nada tenía que ver con los kilates del brillante, de lo grande del mismo, de su pureza, pero sí era evidente que el novio que pasaba por el trago de la pedida cuánto más caro era el anillo más posibilidades parecía tener de darle a su amada una vida llena de envoltorios de celofán y esa, su primera joya, prometía otras muchas y siempre en días muy significativos en sus vidas. El nacimiento del primer bebé, un regalo para la madre, unos pendientes para la niña, su fiesta de cumpleaños, su primer baile. Y por supuesto no olvidemos esos anillos en el momento del “sí quiero”, una promesa de amor para toda la vida.




Pulseras Puig Doria.


De los pendientes de la primera comunión, casi siempre una perla pequeñita o bien un brillantito, al día de la pedida, al de la boda, hoy todo es bien distinto, en realidad estas costumbres están ahí, nadie las va a cambiar, hoy hay parejas que cuando deciden casarse hacen un dibujo y piden ya sus modelos de anillos y no los estándar de toda la vida. Además los joyeros y la joyería ya han evolucionado en este mundo competitivo y globalizado, siempre una joya es diferente por muchas iguales que haya en el mercado, porque el sentido del que la regala o la recibe siempre es distinto. Dentro de pocas semanas celebraremos las Navidades, es época de regalos, de ser solidarios porque toca y en estas fechas muchas son las personas que acuden a un “detallito” para la abuela, la madre, el amigo, para alguien especial, etc. etc. Navidad y Reyes son dos días del año en que las joyerías reciben de su clientela peticiones de todo tipo, pero siempre muy exigentes. En realidad cuando alguien decide regalar una joya, siempre de acuerdo con su presupuesto, busca la solución en las tres “b”, bueno, bonito y barato y a veces en joyería, es decir en el mercado de la piedra preciosa, del oro, de la llamada alta joyería, es difícil encontrar una pieza con estas condiciones, pero en el sector de la bisutería hay piezas muy bien elaboradas que lucen como una joya según el gusto y porte de quién la lleve.

El mercado de lo joyeros, como todos, es muy competitivo y cada empresa según sus aspiraciones y su trayectoria de años cada temporada piensa en cómo llegar al gran público, recientemente hemos visto a caras famosas solidarizándose por una buena causa, la joyería Suárez ha creado una pulsera “One” para destinar el diez por ciento del precio de la misma a la Fundación Aladina, una organización sin ánimo de lucro que ayuda a los niños con cáncer y a sus familias, atendiendo sus necesidades materiales y psicológicas. Isabel Preysler, imagen de la casa desde hace un montón de años, entre otros famosos, se ha sumado a esta iniciativa y luce esta joya para ser solidaria y para mostrar que comprando una joya confeccionada en oro amarillo y rosa y con perlas australianas, así como un cordón de cuero, se puede ayudar a los más necesitados.

Las personas que tienen proyección pública son requeridas por algunas de las joyerías de más nombre para intentar que su producto sea deseado por un mayor número de personas. Los joyeros catalanes Tous hace muchos años ya contrataron a la duquesa de Montoro para que fuese su imagen con el fin de conseguir fidelizar sus joyas entre los amantes de sus emblemáticos ositos, hoy Eugenia Martínez de Irujo ya no es la cara amable de esta firma, pero ha pasado a formar parte de la empresa al diseñar su propia colección, hoy una cantante internacional es quién luce de manera pública los osos de Tous, Kylie Minogue aparece como imagen de Tous en el momento de máxima expansión internacional de la firma, antes lo había hecho Arantxa Sánchez Vicario y la mexicana Jaydi Mitchell. Como la mayoría de sus competidoras también la casa Vasari, propiedad de una conocida saga andorrana, tiene sus caras bonitas para promocionar sus productos al tiempo que los lucen, por la nómina de caras guapas de Vasari han pasado a lo largo de un cuarto de siglo nombres tan conocidos como Isabel Preysler, Cari Lapique, Ana Obregón o Maribel Verdú aunque en la actualidad la imagen de esta famosa joyería está a cargo de dos conocidas mujeres con personalidad totalmente diferente, en los actos sociales es Genoveva Casanova, conocida por ser la madre de los hijos del jinete y miembro de la Casa de Alba, Cayetano Martínez de Irujo, y en los catálogos promocionales es la modelo Laura Ponte quién se encarga de lucir con elegancia las joyas creadas por los orfebres de Vasari.




Laura Ponte con joyas de Vasari.




El Hada de la Perla de Bagues Masriera.




Collar de Swarovsky.




En Barcelona son varias las sagas familiares que desde hace varias generaciones vienen creando muchas de las joyas que a lo largo de los años han lucido de manera refulgente en los palcos del Gran Teatre del Liceu en las noches de grandes estrenos operísticos. Hoy los descendientes de aquellos primeros joyeros siguen al pie del cañón creando joyas que con el paso del tiempo han ido adaptándose a los nuevos gustos de los consumidores. Nombres como Puig Doria donde la tercera generación ya está dejando su huella en la marcha del negocio, Santi Pàmies que desde su local instalado en una preciosa finca modernista en plena Diagonal ha trasladado hasta Barcelona los trabajos que su padre inició en su Reus natal, y no podemos olvidar a la joyería Bagués, uno de los nombre emblemáticos desde hace generaciones, que desde el centro neurálgico de la ciudad sigue atendiendo a sus clientes como hace más de cien años lo hacían sus antepasados, precisamente este año han lanzado al mercado una edición conmemorativa de una joya diseñada hace cien años por LLuis Masriera, se trata de un broche modernista inspirado en las mujeres aladas que tanto utilizó el modernismo como el “art nouveau” al que se ha dado el nombre de “El Hada de la Perla”, son muchos los seguidores y coleccionistas de las joyas creadas por Masriera que están de enhorabuena con esta iniciativa de Bagués ya que a partir de ahora anualmente se hará una serie limitada de piezas de la obra de este artista catalán.

Además de las joyas, en su aspecto más estricto, cuando llegan estas fechas también tenemos a nuestro alcance la posibilidad de adornar tanto nuestro cuerpo como nuestros vestidos y complementos con una cosa tan simple y sencilla como los cristales, pero que después de haber pasado por las manos de los creadores de Swarovsky forman guiños espectaculares para estos días festivos. Es una posibilidad más para poder lucir mucho más y mejor en esas cenas y comidas familiares que se avecinan y, especialmente, en esa noche mágica que supone el pase a un nuevo año.

Durante años ir a una joyería no estaba al alcance de todos los bolsillos, con el paso del tiempo estas tiendas se han hecho mucho más asequibles e incluso en alguna de ellas se forman colas en los días navideños para adquirir alguno de sus productos. Ahora hay precios al alcance de casi todos los bolsillos, llevar una joya, regalarla a la persona estimada ya no es privilegio de unos pocos aunque en épocas como ahora donde la crisis llama a casi todas las puertas seguirá existiendo el cliente que busque lo más caro de la tienda ya que para algunos escogidos la crisis, que a todos nos preocupa, es una nueva oportunidad de aumentar su riqueza y las joyas pueden ser un objetivo de inversión mucho más seguro que las acciones en bolsa que cada día fluctúan dando más de un susto a los cuentacorrentistas.

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