Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

87 víctimas de los talibanes, ¿es o no una guerra?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 13 de noviembre de 2008, 11:24 h (CET)
Lamentamos, como no podía ser menos, la muerte de estos dos soldados víctimas de un atentado suicida en Afganistán y queremos expresar nuestro más sentido pésame a sus familias que han tenido la fatalidad de que sus hijos, esposos o hermanos hayan sido los elegidos para ir a engrosar la ya larga lista de compañeros que les precedieron en sacrificar sus vidas por España. Dicho esto, a uno se le enciende la sangre cuando vemos como, desde el Ejecutivo socialista, todavía se empeñan en hablar de que estos muchachos, militares de profesión, que han sido enviados a luchar a tierras lejanas, cuajadas de peligros, con armamento deficiente y sin estar autorizados más que a permanecer vigilantes para no ser masacrados (pero sin poder tomar ninguna iniciativa que les permitiera acabar, de una vez ,con todos estos terroristas que utilizan métodos expeditivos contra unos enemigos), siempre en clara inferioridad numérica y limitados en sus posibilidades de dar las respuestas adecuadas; no han ido a una guerra, sino que, según pretenden hacer creer a los ciudadanos, están allí en “misión de paz” una manera eufórica para ocultar la realidad de que les da vergüenza reconocer que estos chicos están haciendo en Afganistán lo mismo, rectifico, algo que los soldados que envió Aznar a la guerra de Irak no hacían; que es enfrentarse, directamente, con un enemigo bien pertrechado, conocedor del terreno y fanático al que no le importa morir con tal de hacerlo en una acción suicida contra sus enemigos. Es decir están en guerra, mueren al ser atacados por el enemigo y ni tan siquiera se les concede el reconocimiento de haber muerto en el campo de batalla por aquello de que “sólo están haciendo de damas de la cariad”.

Es muy curioso el concepto que estos que nos gobiernan y toda la troupe de contestatarios, progresistas, faranduleros y separatistas que les bailan el agua, tienen de lo que es una guerra y lo que es una “misión de paz; como lo es, y no me cansaré de repetirlo nunca, la forma como distinguen lo que es una misión de guerra justa y otra injusta. Habría que preguntarles a nuestras tropas destacadas al frente del Afganistán si las bombas de los talibanes, las balas de sus ametralladoras o los cuchillos de que van provistos dichos individuos son distintos cuando se emplean contra los soldados en “misión de paz” o para agredir a los que están allí para guerrear con ellos. Es sabido que en, aquel país, quienes llevan el peso de los combates son los americanos; estas tropas que siempre han sido las que han tenido que solucionar los problemas europeos, cuando se ha visto que estos gobiernos tan orgulloso de sí mismos, que forman Europa, han sido incapaces por ellos mismos de salirse de los atascos en los que acostumbran a meterse. Sucedió en la I Guerra Mundial de 1914, volvió a ocurrir en la II Guerra Mundial de 1939 y ha venido repitiéndose cada vez que, la poco organizada comunidad europea, se ha visto en dificultades. La última vez, con la amenaza del comunismo de la Unión Soviética y la Guerra Fría que, si no hubiera sido por los americanos, es muy probable que ahora, me imagino que con el beneplácito de muchos, todos los europeos estaríamos bajo el yugo de los rusos.

Me gustaría que alguien me diera una razón que diferencie una guerra autorizada por la ONU (la de Irak acabó siéndolo) de una que no lo ha estado. No se caracteriza este organismo de las Naciones Unidas por su democracia interna ( existe el veto que pueden utilizar diversas naciones) puesto que son de todos conocidas las grandes presiones a las que están sometidas tanto por los países de la izquierda como por los de la derecha; aparte de que, en ella están, aceptadas democracias verdaderas y otras que sólo encubren tiranías crueles y absolutistas, que se han caracterizado por los métodos utilizados para anular a los opositores y constituirse en verdaderas repúblicas dominadas por el comunismo más abyecto y trasnochado, con sus poblaciones condenadas a la miseria, a las hambrunas, y al sometimiento más vil.

El caso es que en Irak, en la ¡maldita guerra de Irak!, para los detractores de la derecha y de de los EE.UU, los soldados españoles que fueron no entraron en confrontación con los iraquíes en ninguna ocasión y ninguno falleció. Se instalaron modernos hospitales de campaña y en ellos, los médicos del ejército atendieron a todos, quiero decir que se ocuparon tanto de los heridos que llegaban del frente como de la población civil, especialmente de los niños. La bien organizada propaganda izquierdista cargó las tintas empeñada en pintarnos al tirano Saddam Husein como una monja clarisa que no se merecía que se le atacara (recuerden que masacró a la población Kurda por medio de gases tóxicos expresamente prohibidos por las NU). Pero basta que lo bendiga la ONU, esta asociación de naciones inoperante, vendida al dinero de los poderosos y esclavizada por el izquierdismo pertinaz, para que la guerra se convierta en justa. En España ya tenemos muestras de la hipocresía de estos contumaces propagandistas de la bondad del régimen socialista. La Chacón ha dicho que los soldados que han muerto en Afganistán lo han hecho para defender “a las familias españolas”, sin embargo, los que fueron a Irak, que no murieron, no fueron a salvar la civilización de Occidente según los socialistas porque la ONU no lo había autorizado, aunque después sí lo hizo (y Zapatero retiró las tropas a pesar de ello) aunque después achacaron a los terroristas de ser los culpables de la masacre del 11–M; y si fue una venganza ¿no es cierto que nuestros soldados colaboraban en la defensa de nuestras familias?

La hipocresía de estas izquierdas está rayando en lo rocambolesco. Cuando se trata de algo que las favorece o favorece al gobierno que apoyan no tiene prejuicios y les importa un comino que mueran soldados porque entonces resulta que lo hacen “por una buena causa” pero ¡Ay! que sea un gobierno de derechas quien tome la decisión, como ocurrió con la Guerra de Irak, porque entonces no hay piedad, todo el peso de su vesania y toda la fuerza de su propaganda se ponen al servicio de la demagogia para lanzar a las masas, fácilmente manipulables, contra sus eternos enemigos de la derecha. Lo que ocurre es que el tiempo se encargará de demostrar quién engañó a quien y, la historia, pondrá los puntos sobre las íes, dando a cada cual su parte de culpa en lo que probablemente será el declive de nuestro país.

Noticias relacionadas

En busca del bien común

D. Martínez, Burgos

La Diagonal, inutilizable

M. Llopis, Barcelona

Su misión somos todos

P. Piqueras, Girona

Problemática implantación del Artículo 155

J. Cruz, Málaga

El cuidado de la casa común

J. Domingo, Girona
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris