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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Lamento borincano

Mario López
Mario López
jueves, 13 de noviembre de 2008, 11:24 h (CET)
Sin ánimo de quitarle el mérito que tiene por la silla conseguida, tengo que decir que al presidente Zapatero le ha vuelto a fallar el sentido de la oportunidad. Lejos de ridiculizarle la perseverancia que le ha llevado a conseguir para nuestro país un lugar en el centro del debate internacional, como han podido hacer los políticos y opinadotes de siempre, lo que sí quiero manifestar es la convicción que tengo de que nuestro presidente ha realizado un esfuerzo vano a cambio de una plaza en una cumbre que no va a ser “la cumbre”.

Y no va a ser “la cumbre” por la sencilla razón de que no estará presente en ella la nueva administración norteamericana. Esta reunión del G-20 va a resultar más un acto de despedida del presidente Bush que otra cosa cualquiera. Todo lo que se pueda llegar a decir en su claustro quedará absolutamente diluido en la inevitable sucesión de testimonios laudatorios que se sucederán a lo largo de cada sesión. Y esto no le va a beneficiar a nuestro presidente. Tanto si opta por pronunciar un discurso crítico o benévolo con Bush, la repercusión mediática le será adversa. Por otro lado, habrá malgastado toda su artillería argumental en una reunión absolutamente intrascendente. Es inimaginable pensar que lo que se decida en esta cumbre –si es que se llega a decidir algo, cosa que dudo muchísimo- vaya a condicionar en algo a la futura administración norteamericana. Sinceramente creo que Rodríguez Zapatero hubiera hecho mejor dejar pasar este acto absolutamente irrelevante y esperar a una mejor ocasión, cuando el flamante nuevo inquilino de la Casa Blanca, Barak Obama, convoque a los países más ricos y emergentes del planeta a una cumbre con guión y ajena a cualquier otra cuestión episódica de segundo orden. Por otra parte, si nuestro presidente vuelve de la cumbre con las manos vacías, después de haber congregado a todas las fuerzas vivas del país para hacer acopio del mejor cargamento de soluciones financieras que compartir con la comunidad internacional, me da la impresión de que podremos caer en una desazón parecida a la sufrida por el protagonista de “Lamento borincano” cuando vuelve de la ciudad a su casa sin haberle podido comprar el traje nuevo a su viejita.

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