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Etiquetas:   Crítica de cómic   -   Sección:   Libros

‘La Rosa y la Cruz’, cómic esotérico, de aventuras, alquimia y bellas escenas

Herme Cerezo
Herme Cerezo
lunes, 23 de febrero de 2009, 09:58 h (CET)
A finales del siglo XVII, Johann Friedrich Böttger, un joven iniciado en la alquimia por su abuelo Pflug, se dirige a Brandemburgo para estudiar química en el laboratorio de Frederick Zorn, maestro boticario. En su viaje se cruzará con una misteriosa secta, cuyos miembros, que llevan tatuadas en sus manos una rosa y una cruz, buscan el secreto de la Piedra Filosofal, fuente de poder e inmortalidad. Éste es el sugestivo punto de partida de la serie ‘La Rosa y la Cruz’, de la que de momento sólo han aparecido dos álbumes, titulados ‘La Hermandad’ y ‘Maestre Dagelius’, respectivamente. Son obra de los guionistas Nicolas Jarry y France Richemond; del dibujante Luigi Critone y del coloreador Lorenzo Pieri.




Portada del cómic.


En el marco histórico de los movimientos políticos, conjuras, manejos diplomáticos e intrigas que precedieron al nacimiento de Prusia como estado independiente, ‘La Rosa y la Cruz’ ofrece un panorama de aventuras de indudable carácter esotérico, donde el aprendizaje de la alquimia, sus procedimientos y saberes ocupan el lugar central de la trama. Johann Friedrich parece estar dotado de ciertos poderes extrasensoriales, que le auguran un futuro alquímico prometedor, si es capaz de potenciarlos y desarrollarlos. Por las noches, finalizada su tarea en la farmacia de Zorn, acude regularmente a casa del Maestre Dagelius, tipo huesudo, de cabellos blancos, enigmático y solitario, quien perfeccionará los principios alquímicos en los que le iniciara Pflug, como ya quedó dicho al principio. Este aspecto, el de la enseñanza directa individual, maestro-discípulo, así como la lucha entre las fuerzas ocultas, representadas por el Barón Kunckel Von Löwenstern y su oponente, el monje Lanskaris, son narradas en ambos álbumes. Especialmente interesante, es la conversación que, en otra escena, mantienen Dagelius y Johann sobre la metodología de la enseñanza alquímica: "La Ley del Secreto no debe ser transgredida. Desde siempre, estudiamos en la clandestinidad. Créeme, nadie debe saber nada de nuestro arte".

El verdadero objeto de la alquimia es la búsqueda de la Sabiduría, entendiendo por tal un soplo del poder divino y un rayo de la magnificencia del Altísimo. Este soplo lo poseía Adán quien, tras el pecado original, lo perdió, propagándose la orgullosa oscuridad y la incomprensión por el mundo. En el segundo de los libros, ‘Maestre Dagelius’ hay un par de páginas que son un completo compendio de terminología alquimista: las diferencias entre brujería y alquimia, los grados de la purificación, la transmutación, La Gran Obra, la Vía Seca, la Vía húmeda...

Pero los autores no han olvidado el principio de aventura que rige estos cómics. Y así, mientras Johann Friedrich trabaja en la farmacia y asiste a las lecciones de Dagelius, será permanentemente vigilado por miembros de la Hermandad, que se considera depositaria legítima de la obra de Christian Rosenkreutz, teórico fundador del movimiento rosacruz y cuya existencia no ha sido probada realmente (probablemente no sea sino sólo un símbolo, como Fulcanelli). Resenkreutz, a lo largo de sus viajes por el Oriente, obtuvo la revelación de los secretos de la ciencia armónica universal. Basándose en ellos, concibió un plan para reformar filosófica, religiosa, artística, científica, política y moralmente el mundo. Entró en contacto con sabios musulmanes, que habían desarrollado la astrología y la alquimia y cuyos conocimientos habrían llegado a Europa a través de las Cruzadas. Sin embargo, la Hermandad no es más que una secta demoniaca, implicada en corruptelas políticas, bajo el pretexto de los principios a los que se subroga: los principios rosacruces.

‘La Rosa y la Cruz’, desde el punto de vista estético, es una auténtica joya. Cada una de sus viñetas, que rompen de vez en cuando su simetría, está concebida casi como un cuadro de época y ha sido tratada de modo exquisito por el dibujante Luigi Critone e iluminada, sensacionalmente, por Lorenzo Pieri. A finales del siglo XVII, cuando se desarrolla la acción, la luz eléctrica era una pura utopía. La noche se iluminaba con hachones encendidos, con candiles y gruesos velones de llama incierta. Llevar aquel cromatismo al papel se me antoja tarea difícil, por más que los ordenadores actuales con sus avanzados softwares faciliten la labor del ilustrador, y desde luego se presenta como un trabajo de enorme complejidad. Tan es así que, con un simple vistazo, al abrir cualquiera de ambos álbumes, cuando ya llevamos leídas unas pocas páginas, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que una escena se desarrolla en el interior de una casa o no, si transcurre de día o noche, si hace frío o calor o si llueve mucho o poco. En este sentido y por su concepción, muchas de sus imágenes recuerdan fotogramas de la película ‘Barry Lindon’ del fallecido director cinematográfico Stanley Kubrick, que filmó escenas en el interior de los palacios, utilizando iluminación real del momento. Por otro lado, la línea trazada por Critone delimita perfectamente personajes y objetos, eficazmente subrayados los volúmenes, por el juego de colores desplegado por Pieri, sin llegar a caer en el hiperrealismo del tiralíneas y del dibujo a escala, propios de otras series más tradicionales.

‘La Rosa y la Cruz’ arrastra al lector, le obliga a avanzar, seduciéndolo con este juego de trazos y luces. Quizá la acción podría resultar un poco más dinámica, pero no hay que olvidar que este tipo de historias de época invitan a la tranquilidad narrativa, a un tempo comedido y relativamente lento. Lo que sí parece cierto es que los dos álbumes podían haber sido entregados en un único volumen, porque la miel se te queda en los labios y en los ojos al terminar la lectura de las 48 páginas de cada volumen, un formato que parece ir quedándose corto para contar una historia medianamente interesante. ‘La Rosa y la Cruz’ es un cómic de aventuras espléndidamente documentado. ‘La Rosa y la Cruz’ es uno de los cómics más bellos que se pueden encontrar en el mercado actual. Espero con impaciencia la aparición de las próximas cuarenta y ocho páginas de la serie. Ojalá que no se hagan mucho de rogar.

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‘La Rosa y la Cruz. 1. La hermandad’ y ‘La Rosa y la Cruz. 2. Maestre Dagelius’ de Jarry-Richemond-Critone-Pieri. NORMA Editorial, 2008. 48 páginas y 13 euros cada volumen.

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