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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Es, la Monarquía, tan imparcial como parece?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 11 de noviembre de 2008, 07:15 h (CET)
Si debemos atenernos a lo que estamos conociendo del famoso libro de la periodista Pilar Urbano y, si lo que, S.M. la Reina, le declaró a su “amiga” Pilar Urbano, se corresponde con lo que realmente se ha descrito en el texto, no me queda más remedio que decir que, cualquier ciudadano que se considere español; rechace la filosofía relativista (que tanto parece haber calado en una parte del pueblo español); tenga principios morales y éticos; rechace las leyes amorales que se nos han impuesto; sea contrario al aborto y considere la eutanasia como una aberración que nada tiene que ver con una muerte digna y sedada; tiene que coincidir, enteramente, en que lo manifestado por nuestra reina no es más que lo que venimos sosteniendo millones de españoles, que nos oponemos a que España se convierta en la nación más permisiva de Europa en materias que atentan frontalmente contra temas tan fundamentales como son el derecho a la vida y la protección de aquellos seres que, en el vientre de sus madres, se están desarrollando, desconocedores de la espada de Damocles que pende sobre ellos, sólo sostenida por el tenue hilo de la voluntad de su progenitora.

Por supuesto que es posible que lo que dice S.M. no le haya gustado a su egregio esposo y no me extraña que se diga que, doña Leticia (la princesa para el Príncipe), se haya sentido irritada por el hecho de que aparezca con el suficiente desparpajo para influir directamente en su propia suegra y, como no, que ello pudiera dar pie a que se sospeche, con cierta razón, de que también pudiera ejercer su influencia con su propio marido, respecto a cuestiones en las que debería permanecer neutral. No he tenido nada que decir respecto a que pasara por una clínica para reparase “un tabique nasal” deteriorado que, por lo visto, también tenía ramificaciones en la barbilla y otras partes de su físico, porque, al fin y al cabo, era algo que sólo le competía a ella; sin embargo, muchos, cuando se anunció su noviazgo con don Felipe, tuvimos serias dudas de que fuera la persona más idónea para el puesto de futura reina de España. Se quiera o no, estas personas que proceden del común de los mortales, se sienten incómodas en un ambiente que, a la fuerza, requiere mucha disciplina y no pocos sacrificios personales. No ha mostrado doña Leticia un espíritu de renuncia a su propia independencia, aunque nada se le puede reprochar de su comportamiento público. Sin embargo, a nadie le puede sorprender que haya ciertos aspectos de su marido que den pábulo a pensar que existe una cierta influencia de las maneras “democráticas” propias de una periodista profesional, y que se habla de ciertas amistades de la farándula que no son precisamente defensores del régimen monárquico, lo que puede resultar extraño en un miembro de la Casa Real..

Si se me permite el comentario, no creo que don Juan Carlos esté dando muestras de comprensión y condescendencia respeto al supuesto lapsus de su esposa (que muchos no lo catalogamos como tal, sino como un gesto magnífico de valentía y clarividencia). Si no fuera por su manifiesta preferencia por nuestro presidente, señor Zapatero, y por la complicidad existente entre ellos, se podría pensar que nuestro Rey podría haber emitido una opinión poco afortunada cuando se refería a la negociación del Gobierno con ETA ( 9/5/2007) con aquello de: “a veces salen otras no, pero si se consiguen se consiguen” o, anteriormente, en la Pascua Militar de enero de 1999 cuando opinó: “ no importan bombas ni la Kale Borroca, el Gobierno tiene que mantener los contactos” o en otra ocasión en la que, refiriéndose al mismo tema, manifestó: “hablando se entiende la gente” . ¿No resultan más comprometedoras estas declaraciones, tratándose de unas negociaciones, que se ocultaron interesadamente al PP, donde se ponía en juego la unidad de España, la entrega de Navarra a los terroristas y se afrentaba directamente a los familiares de los miles de víctimas inocentes masacradas por la banda?

En mi modesta opinión, el que la reina opine que no está de acuerdo con las cuotas fijas en materia de elección de cargos públicos o empresariales no deja de ser algo en que millones de persona coinciden, ya que nada tiene que ver el sexo de los candidatos a ocupar un cargo con su formación e idoneidad para desempeñarlo. Ha sido evidente el poco favor que las ministras electas del PSOE, le han hecho a la teoría de las cuotas, cuando ha sido palmario que, la mayoría de ellas, han desempeñado con manifiesta incompetencia y frivolidad las labores que se les han encomendado en sus respectivos ministerios. Pero, miren, si me preocupó, en su día, ver como en un viaje oficial a Mexico, realizado este mismo año, SAR el Príncipe tuvo palabras de alabanza para los exiliados republicanos españoles que se refugiaron en dicho país cuando acabó la Guerra Civil, desde donde continuaron intrigando contra la España nacional impunemente. Es curiosa la falta de memoria de don Felipe, ¿o no?; no obstante lo evidente fue que, con su gesto, no sólo homenajeó a los que expulsaron a su abuelo, Alfonso XIII, y los que consintieron que España entrara en una guerra fratricida, sino que, por añadidura, les dio una gran alegría a los republicanos de España que pudieron pensar que, el propio heredero del trono, apoyaba sus reivindicaciones.

A uno, en su ignorancia, viendo como el señor Zapatero ha desmantelado la España próspera y creadora de empleo ( Aznar consiguió disminuir el desempleo en 5.000.000 de trabajadores) que recibió del PP y ateniéndonos a la situación actual y a los palos de ciego que está dando el Ejecutivo del señor ZP; le puede resultar curioso y chocante que se den importancia a unas declaraciones de la Reina, hechas en una conversación con una periodista cotilla y ambiciosa, y, por el contrario, tanto el Rey como el Príncipe parece que centran toda su preocupación en defender posturas tan poco democráticas como que se infrinjan los mandatos de la Constitución en materia de los derechos de los padres en educar a sus hijos en la lengua española y en escoger la formación moral que se les imparte o que se obligue a los escolares de Catalunya a hablar el catalán. En realidad, no hace mucho que se prestó S.M. a inaugurar un colegio en las Baleares donde estaba prohibida la enseñanza en español. Y es que, parece ser, los que debiéramos enrabietarnos con la monarquía somos aquellos, descendientes de los que lucharon en la guerra, para sacarles las castañas del fuego a aquellos que, con Franco en el poder, juraron defender los principios del Movimiento y que luego, vayan ustedes a saber el por qué, se olvidaron de ellos.

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