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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Si hay problemas bancarios queremos saberlo

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 8 de noviembre de 2008, 08:27 h (CET)
Alguien debiera mirarle el ombligo al señor Zapatero y, con ello, no quiero referirme a si este agujero inútil que nos deja el nacimiento debajo del estómago, por ser el del señor ZP, reúne especiales cualidades físicas, sino a aquel talismán que tienen aquellas personas que tienen la arruga del ombligo orientada hacia arriba, por el que la suerte les favorece durante su vida. Vean ustedes cuando, en uno de los momentos más difíciles para el PSOE, y todos los indicadores económicos les son desfavorables y la recesión ya está entrando en nuestro país a marchas forzadas; se produce un acontecimiento de suficiente enjundia política y proyección internacional, capaz de eclipsar por unos días (que los socialistas, con su maquinaria de propaganda, procurarán que dure meses) los problemas internos de nuestra nación, para sumarse, por medio de la prensa escrita, las TV’s y los periódicos digitales que están controlados por ellos –o sea, el 95% de todos los que se publican o emiten en España –, al jolgorio de todos los progresistas del mundo que quieren ver, en el fin de la era Bush, el derrumbe de los EE.UU como nación abanderada del capitalismo y, con ello, el triunfo definitivo de las ideas seudo comunistas, basadas en esta maravillosa filosofía que consiste en trabajar poco, más bien nada; dar rienda suelta a sus instintos naturales; prescindir de los adelantos logrados a través de siglos de esfuerzos colectivos y regresar a la igualdad entre los seres humanos, según nos enseñaron nuestros ancestros del Neandertal y de Cromangon (hace de ello 50.000 años).

Pero no debemos dejarnos engañar por los políticos, porque ellos están en lo suyo, en vendernos que toda va bien y que es cuestión de unos meses que, el panorama económico que nos agobia, se resuelva y regresemos todos al bienestar de hace unos años; como si todo se hubiera reducido a una pesadilla transitoria. Vean ustedes y díganme si estoy equivocado. En una recientísima rueda de prensa,el señor Zapatero, utilizando su careta para los días que toca ser optimista, se atrevió a afirmar que el 11% de paro (que no es tal, sino el 11’9%, dándose la circunstancia de que, el repunte del último año, ha sido de un 37’5%, 769.449 personas) no es para alarmarse porque, según él, continúan trabajando 20 millones de personas cuando, en realidad, según las estadísticas oficiales, no llegan a los 19 millones los que gozan de tal bicoca ¡Se ve que, para ZP, un millón más o menos de ocupados no es para preocuparse! Pero, si la equivocación ya fue garrafal y demuestra lo poco que se ocupa de averiguar si lo que dice es correcto o no; el hecho de que se atreva a engañar al pueblo, una vez más, ante una situación trágica como la que estamos pasando, es la demostración más palpable de que, este señor, nos ha tomado por un hatajo de pollinos a los que se los puede tratar a baqueta.

Pero vayamos a lo que importa. Desde el Finantial Times se advierte que los bancos españoles, no sólo están expuestos a la morosidad de las hipotecas concedidas a particulares, sino que también a los préstamos que han dado a los miles de promotores y constructores, lo que el rotativo define como “deudas tóxicas”. Recordemos cuando, desde el Gobierno, se nos decía que España no tenía problemas de hipotecas y que los bancos estaban dentro de “un sistema financiero más fuerte de Europa”. Aunque en España parece que se quiere ocultar, resulta que el Banco de España está estudiando, en bancos y cajas, los créditos que se concedieron a 50.000 promotores especulativos así como a 15 de los “grandes”. Y a mí se me ocurre preguntar: ¿dónde está, señor ZP, la solidez de estos bancos que, a sabiendas, financiaron a estos especuladores, sin tener en cuenta el peligro de que lo que ha ocurrido se pudiera producir? Y otra pregunta, esta a propósito de la opacidad que se le está dando a las ayudas que se les conceden o van a conceder a las entidades bancarias, ¿acaso estos bancos y cajas que actuaron imprudentemente, arriesgando el dinero de sus impositores en operaciones de alto riesgo, van a ser beneficiados con parte de los 50.000 millones sacados de las Arcas del Estado? Sin embargo, parece que los propios bancos afectados se las van ingeniando para que estas empresas especulativas, inviables si nos atenemos a su filosofía económica, se mantengan a flote, a base de complicadas martingalas. Y es que un millón de viviendas, que es lo que actualmente existe en stock en España, es una cifra que asusta a cualquiera y que, naturalmente, es motivo de grave preocupación para los banqueros que quieren evitar, a toda costa, tener que apechugar con ellas a cambio de lo que se les debe. Una casa que seguramente fue valorada por mucho más y que ahora puede que sólo valga la mitad del crédito concedido ¡valiente negocio!

Si nos atenemos a la morosidad creciente, es evidente que es difícil que los bancos puedan mantener sus cuentas de resultados dentro de los parámetros que están acostumbrados a presentar a la Junta de Accionistas; y yo añadiría que, en algunos casos, puede resultar insultante, para sus impositores, que todavía tengan la cara de repartir dividendos. O nos están tomando el pelo o merecen que se meta en la cárcel a todo su Consejo de Administración. Y, a propósito de Consejo de Administración, deberían decirnos, si es cierto que, desde el Banco de España se ha recomendado a todas las cajas y entidades bancarias que vigilen sus costes; ¿qué es lo que pasa con los sueldos astronómicos de algunos directivos y las dietas y asignaciones de viajes de consejeros, presidentes y demás patulea, que tanta incidencia llegan a tener en los resultados de dichas entidades? Ya es hora de que, la incompetencia, sea sancionada y que los despilfarros, tan usuales en este tipo de compañías, sean compensados, cuando la mala gestión les desquilibra sus balances, con las oportunas sanciones disciplinarias y económicas si procediera, sin descartar el despido, si se demostrara que hubo culpabilidad o dolo en la actuación de los responsables de la sociedad.

Es evidente que no se juzga con la misma vara de medir a los banqueros que son amigos de ZP y su Gobierno (es de suponer que los que les financian sus campañas electorales y los viajes de algunos de sus acólitos, con el Juez Garzón incluido, éste a cargo del Banco de Santander) que al resto de banqueros y esto estuvo claro cuando, el señor ZP, se reunió con sólo unos pocos, dejando aparte a muchos otros bancos y cajas,CECA incluida, que ,incomprensiblemente, no pudieron opinar. Por ello, ahora, muchas de estas entidades no acaban de entender el porqué en las ayudas a los bancos no se las tuviera en cuenta ni se escucharan sus objeciones a la forma en la que se llevará a cabo el reparto de subvenciones. ¡Que no se nos despisten los gobernantes! Déjense de mirar a la otra orilla del Atlántico y céntrense en lo que importa, en los ciudadanos que pasan apuros y en buscar soluciones para sus problemas; que para eso los pagamos y fueron elegidos; con una salvedad: un servidor, puede decir muy alto que no les votó.

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