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Etiquetas:   Gastronomía suiza   -   Sección:  

Un chocolate caliente, por favor

Macarena Muñoz Fajardo
Redacción
martes, 4 de noviembre de 2008, 23:00 h (CET)
Suiza es un pequeño país montañoso cuyo clima no es para nada tropical. Nunca poseyó colonias en América, ni en África, ni en otras partes del mundo. Y es por estos motivos, que sorprende tanto su tradición chocolatera.

Los suizos comen más chocolate que cualquier otra nación del mundo. El consumo promedio alcanzó con 12,3 kilos por año y persona un valor máximo en el año 2001. En el 2003 el consumo anual llegó a 11,3 kilos por persona. Suiza quedó por encima de Alemania, el país más competidor en esta estadística con 10,4 kilos. Los británicos comieron 9,3; los franceses 6,9; los estadounidenses 5,3; los italianos 3,8 y los españoles sólo 3,4 kilos.

Más del 80% del chocolate consumido en Suiza es chocolate con leche y los artículos más vendidos son las barras de chocolate. En 2001 se exportó un 51% del chocolate suizo a más de 130 países. Alemania es con mucho la nación importadora más importante del chocolate suizo.

La denominación “chocolate suizo” se cuida con gran esmero. Tiene que ser producido íntegramente en territorio helvético, a excepción de las semillas, la pasta y la manteca de cacao, y a veces también del azúcar y de la leche. Si sólo un proceso de la producción se lleva a cabo en el extranjero, como por ejemplo la moldura o el embalaje, tiene que ser especificado expresamente en la envoltura del producto final.

Los orígenes del chocolate
Heinrich Escher, alcalde de Zúrich, se hizo familiar con el chocolate en Bruselas en 1697 y lo llevó consigo a Suiza, donde empezó a introducirlo discretamente en ocasiones especiales. Pero en 1722, el Concejo de Zúrich prohibió la bebida, calificándola de poco apropiada para ciudadanos honrados. En pocos años, la bebida había adquirido fama de afrodisíaca, lo que produjo un profundo rechazo por parte de la población protestante.

Los suizos tuvieron que esperar varias décadas hasta que se reintrodujo el chocolate con la llegada de los primeros cioccolatieri italianos. La primera fábrica de chocolate en Suiza fue fundada hacia 1750 cerca de Berna por dos italianos en un edificio que hasta entonces había servido de molino de papel. Pero el negocio no logró asentarse y los italianos tuvieron que abandonarlo.

Los locales no mostraron gran interés por el nuevo producto. No obstante, los chocolateros italianos insistieron y abrieron varias factorías en la Suiza occidental y en el Valle Blenio. La primera chocolatería abrió sus puertas en Berna en 1792. Los italianos se convirtieron en los maestros de los suizos en lo que a la fabricación del chocolate se refiere.

Suiza contaba con dos ventajas importantes a la hora de fabricar chocolate; En primer lugar, tenía y tiene abundantes recursos hidráulicos. Los primeros fabricantes de chocolate establecieron sus manufacturas en antiguos molinos de harina o en aserraderos; otros asentaron sus fábricas en las riberas. En segundo lugar, se trata de un país que tiene una densa red viaria. Así, el contratiempo que suponía el no tener acceso al mar, no implicaba ninguna desventaja a la hora de importar los productos. Gracias a esta red, los suizos podían entablar contactos con facilidad en Italia, que fue uno de los socios comerciales más importantes respecto a la industria chocolatera.

En el siglo XX existió una dura competencia entre las distintas compañías chocolateras suizas, pero a pesar de esto, 16 de ellas se decidieron a fundar una organización protectora que representara sus intereses comunes hacia el exterior. Esta organización se llama “Unión Libre de Fabricantes Suizos de Chocolate” y sigue hoy vigente.

Ocasiones especiales
Hay dos ocasiones especialmente señaladas para la venta del chocolate: la Navidad y la Pascua. Las tiendas en toda Suiza están llenas de figuras de chocolate, bien sea Papá Noel en Navidad o en forma de huevos y conejos en Pascua. Las versiones estándares se producen en moldes y las versiones más lujosas se hacen a mano.

Las distintas regiones del país producen sus propios chocolates conmemorativos para celebrar alguna fecha importante. También se preparan chocolates para celebrar algún triunfo espectacular del deporte suizo, como ocurrió con ocasión de la victoria del Alinghi en la Americas Cup en 2003. Un confeccionista de renombre hizo un barco de chocolate para dar la bienvenida al equipo en su retorno a Ginebra.

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