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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Ya tenemos a Obama y ¿ahora qué?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 7 de noviembre de 2008, 09:44 h (CET)
Parece ser que, por fin, se les ha dado una alegría a los “progres” que, últimamente, en España, con esto de la depresión, del desempleo y el periplo mendicante de Zapatero por América y Europa en busca de que alguien lo repescase para que lo dejaran sentar en alguna silla, aunque fuera destartalada, de la Cumbre de New York; estaban un poco desorientados después de haberse tragado lo de que España estaba vacunada contra la crisis y que nuestro sistema financiero era uno de los más sólidos del mundo. No obstante, vean ustedes como sus esperanzas puestas en un cambio de mandatario en EE.UU que les ayudase a levantar cabeza, después del desmantelamiento del comunismo ruso consumado con la caída del Muro de Berlín; de pronto se ha hecho realidad y toda la furia, odio y desprecio hacia la figura de Jorge Bush, en virtud de la llegada del señor Obama al poder, se ha diluido en el aire del olvido para ser sustituido por una esperanza jubilosa basada en que, el nuevo mandatario de la nación más poderosa del mundo, el izquierdista rico de Chicago City, el descendiente de una contestataria rica blanca y un caballero de color; va a ser quien acabe con el capitalismo y la globalización, retirando las fuerzas de Irak y Afganistán y permitiendo que Irán prosiga con su bomba atómica para, con ella, intentar borrar del mundo a Israel y, de paso y si se tercia cargarse a alguno de sus competidores más cercanos.

Es evidente que el señor Obama ha tenido mucha habilidad en venderse a un pueblo americano sorprendido por una crisis que no se esperaba y desanimado por los pobres resultados militares de las campañas emprendidas por su país, bajo el mandato de Bush. Lo de la crisis no es cierto que se lo puedan atribuir al actual Presidente de los EE.UU ya que, como ha reconocido el señor Greenspan, que también fue presidente de la Reserva Federal bajo el mandato de Bill Clinton, las raíces de la actual depresión ya venían de hace muchos años. Lo cierto es que fue J.Bush quien primero se percató del mal rumbo al que conducían las orientaciones de la RF y destituyó a Alan Greenspan en febrero del 2006. El problema no es que el señor Obama sea un hombre de color, ni tampoco que no tenga ancestros africanos ni que no hubieran estado sometidos a esclavitud ni que sus finanzas sean saneadas; no, por supuesto que no, el verdadero interrogante es que, aparte de sus discursos de tinte socializante y sus promesas de cambiar la nación, nadie sabe de qué medios se va a valer, cuáles van a ser sus primeras actuaciones en política exterior y cómo piensa enfrentarse a la Rusia del señor Putín, al Irán de Ahmadineyad o cuáles van a ser sus relaciones con la UE.

Espero, con verdadera ansiedad, ver como se van a materializar estas esperanzas puestas por Zapatero en sus relaciones con los EE.UU. Desde luego no se podrá decir que no ha hecho lo posible para intentar atraerse las simpatías del nuevo presidente de los Estados Unidos, y tampoco se puede negar que tiene puestas en él las esperanzas para conseguir darle un vuelco al desprestigio que se ha estado labrando a pulso, durante sus últimos años, como presidente de la nación española, tanto en el ámbito interno como en sus relaciones exteriores. Puede ser que, al principio, consiga sacar réditos políticos, aunque está por ver si la opinión pública americana está por la labor de olvidar los desaires del señor ZP a su país (recordemos lo de la bandera y la retirada de tropas del Irak).

No hay duda de que la patata caliente que el señor Bush le va a entregar al neófito presidente Obama, no va a ser fácil de manejar. Un crisis parecida a la de 1929, varios conflictos en países europeos y asiáticos, unas relaciones tirantes con Rusia, problemas con sus vecinos del sur, con regímenes de corte bolchevique, que se han declarado abiertamente hostiles a los EE.UU y que han causado importantes destrozos en sus relaciones comerciales con la gran potencia del norte, no son temas baladíes. Es posible que, dada su faceta democrática y sus posibles simpatías por los cubanos de Florida, el señor Obama tenga algún gesto conciliatorio con el señor Raúl Castro, para mejorar sus relaciones con la república antillana. No obstante, la gran prueba que tiene ante sí el nuevo presidente, será afrontar la recesión en la que ya está sumida la nación americana. No sé si sus recetas populistas llegarán a influirle para intentar darle un sesgo demasiado intervencionista a la actuación de la Administración Pública o, si buscará el apoyo de los republicanos para hacer una política económica conjunta o si, como viene diciendo durante toda su campaña, va a rebajarles los impuestos a los más desfavorecidos. Todo un enigma.

Pudiera ser que, a la vista de la situación, se decidiera a emprender una etapa de proteccionismo para favorecer a las empresas americanas ante el peligro evidente de que naciones emergentes, como China y la Indía, con su creciente producción y sus costes inaccesibles para las naciones del viejo continente y los propios EE.UU, se vayan haciendo los dueños del mercado americano. De hecho, la colonización emprendida por muchos emiratos árabes y naciones asiáticas, mediante la compra de empresas americanas o su participaciones en empresas punteras de la economía del país, ya son una clara muestra de las aspiraciones de las naciones emergentes de entrar a competir con la propia industria americana. No lo va a tener fácil Obama porque, a partir del mes de enero, cuando asumirá los poderes como Presidente de los Estados Unidos, ya no se tratará de vender su persona, de ofrecer un producto como bueno y conveniente; sino que va a entrar de lleno en la problemática del país y, con ello, deberá demostrar que lo que prometió es capaz de llevarlo a cabo y, además y muy importante, que es posible hacerlo sin que ello comporte desmantelar aspectos importantes de la nación como son sus necesidades en orden a su propia defensa, su lucha contra el terrorismo y su propio empuje económico; si es que no quieren dejar de ser la nación más poderosa del mundo. Una tarea ardua le espera al señor Obama, una misión difícil, como difícil es pasar de la teoría a la práctica en cualquier empresa que uno se proponga. En bien de todo el mundo espero que, el señor Obama, acierte en sus decisiones porque, si no es así, ¡qué Dios nos ampare a todos!

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