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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Ni prebendas ni favoritismos ¡La crisis nos afecta a todos!

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 3 de noviembre de 2008, 08:07 h (CET)
Cuando una persona cae en el síndrome de Estocolmo puede deberse a varias circunstancias. Un permanente sometimiento no deseado a la voluntad de otros individuos, que ejercen violencia moral o física sobre el sojuzgado o un estado emocional provocado por un fracaso sonado, que le mueve a una relación de amor odio con la persona o cuadrilla que ha sido causante de aquel. Pues bien, nuestro don Mariano no hay duda de que padece los efectos traumáticos de su derrota de las pasadas elecciones. El hecho es que, la metamorfosis que ha experimentado desde entonces, ha convertido al ocurrente, tajante y seguro señor Jerkill, de la pasada legislatura al desconfiado, maquiavélico, inseguro y entregado mister Hyde. De un Rajoy incisivo, contundente e inspirado hemos vistos, sorprendidos y decepcionados, como este nuevo personaje que se nos ha descubierto después de su derrota, está más dedicado a poner orden en su partido, a no despertar las iras de sus adversarios políticos y a transigir con lo que haga falta, con tal de adaptarse a su nueva filosofía de intentar captar votos al precio que fuere menester. Un ejemplo: hace apenas una semana que, muy a su pesar y soportando toda clase de humillaciones, se decidió a romper con la UPN del señor Sanz. Ahora, apenas repuesto del trauma y mientras la señora Cospedal está intentando poner en marcha el partido en Navarra, ya vuelve a dar muestras de su debilidad ofreciendo, de nuevo, la otra mejilla para que el impresentable monigote de opereta que preside UPN le vuelva a atizar en ella. ¡Qué clase de líder es ese que hace y apenas ha hecho ya se arrepiente de sus decisiones y vuelve sobre sus pasos como si quisiera pedir perdón por haber hecho lo que debía!

Y es, señores, que no nos da tiempo a atender a las numerosas señales que nos van llegando desde todos los puntos de la Península, desde donde parece que se ha iniciado una competición para sazonar la crisis que estamos padeciendo, con toda suerte de excentricidades, a cargo de quienes debieran dar ejemplo de serenidad, contención, adustez y sentido de responsabilidad. En Catalunya, hasta los empresarios del Círculo de Economía ( Cercle d’Economía) parecen haber perdido la brújula y ya no dudan en alinearse con el Tripartit de los socialistas. ERC y del señor Saura, para hacer causa común intentando que nos traguemos como bueno un Estatut que todos sabemos que está trufado de inconstitucionalidad. Seguro que piensan que, exigiendo al Gobierno que pague, todo lo que consigan obtener, ya no habrá quien se lo quite. Hablan de bilateralidad en la negociaciones, cuando son conscientes de que, esta es una materia, será, probablemente, declarada no acorde con la Constitución. Pero ¿a dónde vamos a parar? Todos estos amigos de sí mismos, todos estos antiguos defensores de la mano dura para con los trabajadores cuando les convino; todos estos que se hicieron millonarios con sus empresas en tiempos de bonanza y, cuando negociaban convenios colectivos, se salían diciendo que no podían aumentar los salarios porque perdían dinero ¿a qué juego están jugando? Quieren exprimir al Estado para conseguir ayudas, en los momentos de crisis; quieren ERE’s para sacarse de encima a los trabajadores que ahora les sobran y que han mantenido, para no incrementar su plantilla, en situación de precariedad, con sucesivos contratos temporales, infringiendo, en muchos casos, las leyes laborales.

Es vergonzoso ver como, ahora que les conviene, hacen causa común con aquellos que sólo hace unos pocos años combatían con todas sus fuerzas. Claro que algo sí los une, su fobia común contra el resto de los españoles lo que, sin embargo no les ha impedido enriquecerse haciendo negocio a costa de las otras comunidades autónomas y, como no, aprovechándose de la mano de obra que ha llegado del resto de España, sin la cual sus negocios hubieran sido inviables. La verdad es que dan pena por su falta de visión política, su estrechez de miras y su desconocimiento integral de lo que es la izquierda con la que se están conchabando.

Están convencidos de que, si Catalunya consiguiera independizarse de España, los independentistas, los de ICyV o los de ERC o los comunistas o, incluso, el PSC les iba a consentir que fueran acumulando riqueza. Lo primero que deberían soportar sería un control mucho más eficaz e institucionalizado de sus balances por parte de los Sindicatos; muchos más impuestos, porque la Generalitad no podría subsistir, con toda su organización burocratizada, sin dar unas vueltas de tornillo a la fiscalidad y esto incidiría especialmente sobre los empresarios. O es que son tan infelices que no se dan cuenta de que todas las multinacionales, asentadas en Catalunya, están poniendo los medios para alejarse del infierno que se avecina, si se cumplen las previsiones establecidas en el Estatut. Las unas han trasladado a Madrid sus oficinas centrales; las otras están desmantelando sus factorías en Catalunya para llevarse los elementos productivos a otras naciones, donde la mano de obra les resulta más barata y, por añadidura, no tienen que soportar que les obliguen a emplear en sus etiquetas un idioma que apenas lo hablan unos pocos millones de catalano-parlantes. Cada día podemos contemplar con verdadero terror como van cayendo una empresa tras otra. Hoy mismo, dia 30 de Octubre, si visualizan las páginas del rotativo catalán, La Vanguardia, podrán constatar que T-Systems para 550 personas de las cuales 275 están en Catalunya y, eso, no es más que una pequeña muestra porque, cada día, se pueden ver una retahíla de empresas que solicitan despidos o suspensión de empleos, cuando no quiebras o concurso de acreedores.

Pero, es que ahora todos quieren ser subvencionados. CIU pide que el Estado a través del ICO, financie el 20% de la compra de vivienda. ¿Pero quién puede pensar que, así como están las cosas, para ayudar a los especuladores, causantes del desastre de la burbuja inmobiliaria, a sacarse de encima los pisos que se han tenido que tragar, se utilicen los dineros de los impuestos de todos? Antes se deberían arbitrar ayudas para aquellos a los que la crisis les ha situado en insolvencia y no pueden pagar sus cuotas mensuales. Los que se metieron, por codicia o imprudencia, en el negocio de la especulación inmobiliaria, deberían ser excluidos por ley de cualquier tipo de ayuda o subvención. Y por eso resulta completamente absurdo que, las subvenciones a los bancos, no sean convenientemente vigiladas para que no vayan los créditos a parar a manos de quienes no se lo merecen. La situación es grav, pero ¡ojo!, para todos sin exclusiones ni favoritismos.

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