Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Con el telar a cuestas   -   Sección:   Opinión

Exégesis en torno a una décima del menda

Ángel Sáez
Ángel Sáez
sábado, 1 de noviembre de 2008, 09:37 h (CET)
“Toda interpretación es una ficción que se agrega a la realidad”. Jorge Luis Borges


Dilecta Begoña:

A ver si ahora, sí, tras leer estos renglones torcidos, la (y me) comprendes (me conformo con que pases tu vista por ellos con atención —vendrá a suplir, poco más o menos, el hecho de que tengas que hacer el denodado esfuerzo de ponerte en mi lugar—, con suma atención). En una de mis treintaitantas últimas décimas, (te) confesé que me sentía un zurullo (“zurruto” solemos llamar en Algaso, la apócrifa capital de la ribera ibera de Navarra, a las heces en bloque), un don nadie (pensé colocar, como hice otras veces, tras tan hediondo excremento, entre paréntesis, el vocablo “perdón”, pero me dije tres cuartas partes de lo que otros se dijeron mucho antes, “¿por qué debo poner ahora paños calientes?; cuando siempre llamé pan al pan, y vino al vino”). Pues lo lamento, pero debo confirmarte que no hemos avanzado nada, porque tú, (mo)nada, (no)nada, me sigues maltratando, o sea, tratándome mal, de (al menos, así sigo sintiéndome) mierda. ¿Entiendes ahora las razones del título que puse y el subtítulo que coloqué a mi poema “LA VIDA NO ES MÁS QUE MIERDA (RODEADA POR LA NADA)”? Detesto contestar a quienes me hacen comentarios en mis blogs (el vocablo susodicho, procedente del inglés, le ha comido claramente el terreno o ganado la batalla o partida al término español “bitácora”), porque desconozco si las/os he tratado en alguna ocasión y hasta quiénes son en realidad las/os tales. Ignoro si has recibido un rimero o dos (o aún más) reveses a lo ancho y largo tu vida (y si algunos —muchos o pocos— los recibiste vía internet). Según colijo, pareces preferir permanecer en el anonimato; empero, el otro comunicante (en el caso que nos ocupa, el menda lerenda), se presentó (y de qué forma) dando datos y más datos, y hasta un número excesivo de pelos y señales sobre él, que superan la cifra circunspecta de los aconsejables y debidos, seguramente, pero por la vida hay que ir con la cabeza bien alta y la verdad por delante. Reconozco que tal vez lo tenga servidor más fácil que otras/os, porque el verbo “mentir”, que no abandona ni deja de conjugar en la primera persona del singular, lo reserva para sus textos literarios.

Cuando uno es quien es, un don nadie, y se da cuenta (de manera exhaustiva, aplastante) de que para los demás está de más, pues lo siguen tratando de mierda, ¿marra al airearlo a los cuatro vientos, como hizo el lector habitual de Unamuno, Otramotro, para que llegue a los cuatro puntos cardinales? Considero que la incongruencia se halla y hallará más fácilmente, con menos ambages y óbices, en otros terrenos, cuyos suelos acostumbran a ser hollados por más suelas de zapatos ajenos que de propios.

Dicen los franceses que “es el gesto lo que cuenta” (tras haber traducido la expresión, por supuesto, evidentemente). Ergo, agradezco sobremanera el abrazo y el ósculo (y mando otros —además, como no pesan y viajan a la velocidad del rayo, te pido licencia para poder enviarte sendos vagones repletos de ambos) que me has remitido.

Deseo y espero que me entiendas y que, si tienes la pretensión de seguir manteniendo conmigo una comunicación habitual, aceptes esta simple, mas inexcusable, condición sine qua non, que el “fantasma” se difumine o esfume y firme sus apostillas, comentarios o escritos el ser humano que eres.

Te saluda, respetará lo que resuelvas y agradece la lectura atenta que has hecho de las presentes líneas

el menda lerenda.

Noticias relacionadas

Un PSOE con síntomas de totalitarismo. Primarias en el PP

Sánchez ha decidido gobernar a decretazos, dispuesto a copar, en favor suyo, los medios de información españoles. El PP debe renovarse y prescindir de aquellos que lo han llevado al desastre

Hijos

Sigo manteniendo mi reflexión de siempre: “los hijos no los educamos… nos imitan”

Opus Dei: Comentario crítico a una carta (XVIII)

(...)el Opus Dei no reunía las cualidades que el Derecho canónico atribuye a las Prelaturas Personales

Cuatro palabras que cambiaron el curso de la historia

¿También bebés?

Opus Dei: Comentario crítico a una carta (XVII)

¿Dónde está la responsabilidad personal de quienes controlan empresas, fundaciones y sociedades mediante testaferros?
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris