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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

El pataleo de ZP por salir en la foto

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 29 de octubre de 2008, 11:10 h (CET)
No hay más que echar una mirada crítica a nuestro entorno para llegar a la conclusión de que estamos en manos de una colección de políticos, hechos todos a medida y semejanza de aquel famoso transformista italiano, Leopoldo Frégoli, que además dominaba el baile, la prestidigitación y el mimo y que tanta fama tuvo a principios del siglo pasado por su habilidad en cambiarse de atuendo. En efecto, si uno contempla la forma en que la mayoría de estados europeos han decidido enfrentarse a la crisis que nos llegó de Wall Street y, en nuestro caso, de la famosa “burbuja inmobiliaria”; nos puede hacer dudar de si estamos en nuestros cabales o bien estamos sufriendo alucinaciones. Por ejemplo, si vemos al gran Sarkozy hablando de “refundar el Capitalismo” cuando sólo hace unos días era la más nítida imagen del hombre de derechas en la Francia capitalista y defensora acérrima del liberalismo económico o nos fijamos en la propia Merkel, en Alemania, denostando a Irlanda por su intervención estatal en la economía y, a la semana siguiente, ella misma fue la promotora de las ayudas estatales al banco Hipo para que no se desfondara. Veamos si podemos aclararnos ¿estamos hablando de libertad de empresa, de derecho mercantil, de suspensiones de pagos y quiebras, de ganancias y pérdidas, de negocios sólidos y negocios ruinosos, de gestiones eficaces y rentable o de gestiones especulativas sujetas al azar?, porque si nos referimos al sistema liberal de libertad de mercados cada cual ha de apechugar con sus responsabilidades y responder en la forma establecida por las leyes de sus fracaso o temeridades.

Cuando se nos quiere replicar sosteniendo que el Estado ayuda a las empresas porque detrás de ellas hay una cantidad grande de trabajadores que pagan la desidia o incompetencia de sus jefes, a mi se me ocurre una respuesta fácil y creo que bastante razonable: si la culpa de que la empresa haya fracasado, de que no haya previsto la llegada de tiempos de vacas flacas o no se haya dotado de reservas para afrontar tales situaciones, se puede pensar que la actuación de sus directivos ha superado las fronteras de lo mercantil para entrar en las responsabilidades personales, como le ocurre a quien estafa a otro o pone en peligro un bien común por negligencia o incapacidad. No resulta creíble que se acuda a salvar los bancos sin que, previamente, se hayan depurado las responsabilidades de quienes por falta de previsión, incompetencia, temeridad o afán de lucro hayan actuado de forma que pusieren en peligro la solvencia, la liquidez o los depósitos de sus clientes. Dicho lo cual, parece justo que sean los patrimonios personales de los banqueros y subsidiariamente los accionistas, quienes respondan en primer lugar ante aquellos que depositaron su confianza en ellos. Sólo en caso de insolvencia absoluta, se podría recurrir a las ayudas estatales; pero no para salvar a la entidad bancaria, sino para ayudar a aquellos que les hubieran confiado sus dineros sin tener nada que ver con las responsabilidades de quienes fueran los causantes de la crisis de la entidad. Por si fuera poco resulta que la mayoría de bancos están anunciando ganancias millonarias y van a pagar nada menos que 12.000 millones de euros en dividendos, ¿cómo podemos entender algo semejante?

Sin embargo, volviendo a quienes dirigen nuestras naciones, resulta verdaderamente cómico que quien ha estado papando moscas durante más de un año, quien ha sido incapaz de ver que se acercaba la crisis cuando en todo el mundo la jaleaban, quien ha negado, hasta hace dos meses, que en España se pudiera producir alteración de la economía y ha afirmado que nuestro sistema financiera era la envidia del resto de naciones de Europa; ahora, cuando la suerte esta echada, cuando hasta Solbes ha tenido que reconocer que estamos con el agua hasta el cuello y cuando parece que nadie tiene una idea de por dónde agarrar al toro, si por los cuernos, por la cola o por los testículos; de pronto, por ciencia infusa, resulta que nuestro señor Zapatero se ha percatado de que él es el nuevo “mesías”, que ha sido puesto en este mundo para salvar a la Tierra de esta catástrofe económica y, él, un socialista de pro, un revanchista de la Guerra Civil, un detractor del sistema capitalista y un defensor de los tiranos de las naciones del Cono Sur es el profeta, el enviado de los cielos encargado de orientar a todos los paises hacia el nuevo Nirvana económico. En España ya tenemos antecedentes de semejantes orates y el principal fue nuestro dilecto y popular hidalgo castellano, Don Quijote de la Mancha, cuyas aventuras nos deleitaron a todos, pero que, por desgracia, todas ellas acababan en grandes fracasos por culpa de las visiones de su calenturienta imaginación.

Por todo ello nuestro Presidente ha sido incapaz de encajar que se le haya excluido de la cumbre americana y como, por desgracia, no tiene nada del señorío, la grandeza y las nobles ideas del Hidalgo de la Mancha, ha cogido una rabieta de no te menées que le ha cegado hasta tal punto que, su arrebato, le ha impedido darse cuenta del ridículo en el que se ha puesto y, lo que todavía es más de lamentar, ha puesto a España y a los españoles que, a la vista del resto de las naciones, estamos quedando como unos simples, unos parásitos y unos lameculos que, con tal de que nos dejen recoger las migas de la mesa en la que se sientan los mandatarios que rigen el orden mundial, estamos dispuestos a arrastrarnos a sus pies cueste lo que cueste. Ya lo dije en otro de mis escritos, el señor Rodríguez Zapatero y todos los miembros de su gobierno que le siguen la corriente, haciendo declaraciones absurdas y carentes de toda lógica, han demostrado estar incapacitados para dirigir una nación del fuste, la nobleza, la hidalguía y el orgullo de la española. Su actuación, recorriendo la nueva ruta del mendigo pedigüeño, en busca de apoyos, enchufes, limosnas y hasta chapuzas (la de mendigar un puesto de los dos que disponen los franceses) que, más que honrarle lo convierten en un nuevo Fernando VII, el rey felón, que cedió España a los franceses con tal de garantizarse su propia comodidad.¡Vergonzoso y una humillación para España, una más de aquellas a la que nos viene sometiendo a los españoles que todavía amamos a nuestra patria! Haga lo que haga, asista o no a la Cumbre del señor Bush, el señor ZP nos ha convertido ya en el hazmerreír de todo Europa y América. Ya no tiene remedio, el señor ZP se ha convertido, por méritos propios, en ¡el bufón de la Cumbre!

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