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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿El motor de Europa o el Guzmán de Alfarche?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 25 de octubre de 2008, 21:44 h (CET)
En realidad, señores, ya da lo mismo lo que el señor Zapatero consiga o deje de conseguir con esta absurda persecución en busca de que alguien le apoye para asistir a la Cumbre Financiera Internacional que, el señor Bush, ha convocado para el mes de Noviembre; y digo que lo que consiga nuestro despendolado Presidente y su adlátere, el señor Moratinos, a partir de ahora, no podrá evitar que haya incurrido en el más espantoso de los ridículos y que haya quedado desacreditado personalmente ante toda la nación española. El, autoproclamado, “promotor de las propuestas europeas para enfrentarse a la crisis” ha resultado quedar reducido a un p`regonero de feria que se ha limitado a vocear lo que escuchó a los demás. Si al señor Sarkozy ya se le “olvidó” llamarle para la Cumbre de París, donde asistieron las naciones más representativas de la Europa de los 27; no fue por una amnesia repentina del presidente francés; es muy probable que, el mandatario francés, se acordara de las bravuconerías de ZP ante los empresarios que asistieron a su conferencia en Nueva York y decidió “gastarle una broma” para que, en otra ocasión aprendiera a cerrar la boca. Porque vean lo curioso que resulta que el señor Sarkozy, por teléfono, se haya mostrado tan comprensivo con las quejas de ZP y que, con tanta diplomacia, se lo haya sacado de encima argumentando que, al fin y al cabo, el único que podía decidir su presencia en Nueva York era el anfitrión o sea el señor Bush.

Que nuestro Presidente se haya decidido a dar la vuelta al mundo, empezando por visitar Pequín, para asistir a la reunión de los G20, como si se tratara del aventurero Phileas Fogg de la “Vuelta al Mundo en 80 días” del mago de las aventuras, Julio Verne; con la desesperación marcada en su rostro (cada día más parecido al del cómico Mr. Bean) y un rictus de amargura –que deja bien a las claras su decepción por haber sido ninguneado por “ los grandes” –; para pedir árnica y conseguir que haya alguien que se acuerde de él y pida “clemencia” ante el señor Bush; es, señores, la más patética muestra del resultado de su errática política exterior y, por si algo faltara, la evidencia de que no pinta nada en el concierto de las naciones. Si vino de la reunión con los jefes de estado europeos, a la que le invitó Sarkozy para limar asperezas, ufano, rutilante, sobrado y sacando pecho, dándose las ínfulas de ser el factotum y el verdadero cerebro de los mandatarios de la UE. Ahora, sólo transcurridos unas pocas fechas del evento, ha quedado demostrado que ZP sólo fue el encargado de servir el “café para todos” y que se limitó a acatar lo que decidieron Francia, Alemania, Italia y el RU.

¿Ustedes se pueden imaginar que si hubiera tenido una idea aprovechable, si hubiera sido el autor de las propuestas que salieron de aquella conferencia de jefes de estado, lo hubieran dejado apeado de la Cumbre americana? Evidente que no. Lo que ocurre es que nuestro señor Zapatero además de incompetente, inoportuno e ignorante en temas económicos, es un bocazas como la copa de un pino y esto le ha llevado a ganarse más de una enemistad entre sus colegas europeos y, ya no digamos, entre los del otro lado del Atlántico. Veamos ¿cómo quiere el señor ZP que el señor Bush se olvide de la afrenta que ZP hizo a los EE.UU permaneciendo sentado mientras pasaba delante de él la bandera americana? o cuando apostó decididamente por Al Gore o cuando ha estado colaborando, activamente, con las naciones del Cono Sur, todas ellas enemigas acérrimas de los EE.UU. No digamos de las simpatías que se gano en los Estados Unidos cuando, sin aviso previo, retiramos nuestras fuerzas de Irak y, para rematarlo, el señor ZP se erigió en el detractor más destacado de la guerra de Irak; pero no importa remontarnos a fechas tan antiguas porque, recientemente, tanto él como el inconmensurable señor Pepiño Blanco, Moratinos o De la Vega y sus corifeos, se han cansado de criticar a la Administración americana y el endosarle directamente las culpas de todos los males que se están produciendo en Europa; olvidándose de que, en nuestro propio país, sin necesidad de mirar allende el océano, teníamos las ascuas que han originado la hoguera que afecta a nuestra economía, alimentada por la burbuja inmobiliaria que venía avisando, desde mucho antes de lo de las sub prime, de lo que se avecinaba. Su gobierno, el gobierno socialista, ensimismado en su único objetivo de camuflar los problemas para que la ciudadanía no se enterara y les otorgara sus votos; prefirió abocar a España a la recesión que exponerse a perder el poder o, lo que es lo mismo, los puestos de trabajo de toda esta masa ingente de enchufados, asesores, titiriteros, lameculos y demás entretenidos y entretenidas a los que, con gran acierto, el cómico austríaco, Franz Joham, de la revista “Los Vieneses”, calificaba como “los que viven del cordero”.

Por consiguiente, no es que, en EE.UU, no consideren importante a España como nación industrializada; no señores, lo que ocurre es que consideran a ZP como una nulidad, incapaz de aportar una sola sugerencia válida, un demagogo que presume de estadista y que, a duras penas, sabe donde tiene la mano izquierda (lo que no impide que sus ideas estén impregnadas del más rancio izquierdismo). Es evidente que, tanto en Europa como en Norteamérica saben que el régimen político que tenemos en España es incapaz de poder participar, con alguna solvencia, en todo aquello que tenga por objeto recomponer el sistema capitalista. Debería conocer, el señor Zapatero, que sólo a él le debemos que España, la floreciente y mundialmente reconocida como la nación del milagro económico; a la que le puso las pilas de la reactivación y la expansión el señor Aznar; la que superó con nota su ingreso en la CE y la que sirvió de ejemplo a otras naciones que copiaron nuestro sistema económico liberal ; se haya desmoronado, cuarteado, desnaturalizado, perdido su orgullo como nación, entrado en el más absurdo relativismo moral e ideológico y, como culminación de todo ello, seamos la nación peor clasificada en toda Europa por nuestros parados, por nuestros estudiantes, por nuestra productividad y por nuestro sistema obsoleto de enseñanza.

¡En hora buena señor Rodríguez Zapatero! Ha conseguido dejarnos a las cascos de los caballos pero, si algo hay que me pueda compensar de tanta desgracia, es que, por fin, ha quedado como lo que realmente es ante todos los españoles: una marioneta de feria, con cerebro de madera, que sólo busca su propia recompensa ( por aquello de: quien pilla, pilla), a la caza de una fama que no se tiene merecida y que, vaya o no vaya a la Cumbre americana del señor Bush, todos sabremos que allí no pintará usted para nada. Un simple figurón en busca de la fotografía para publicar en la prensa adicta. Lástima, porque España no se tiene la culpa de sufrir la lepra del PSOE; los ciudadanos, por supuesto que sí, por votarlo.

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