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Envidia cochina
Almudena Negro
España goza del sistema financiero más solvente de la comunidad internacional. Jugamos en la Champions League de la economía mundial. ¿G8? No está entre las prioridades del gobierno pertenecer a dicho club. Pasaremos a Francia en renta per cápita. Ya hemos pasado a Italia. Berlusconi y Sarkozy que se fastidien.
¡Jo, qué suerte tenemos! Somos, pese al aumento por millares en el número de parados que sufrimos, como ha tenido a bien pregonar por tierra, mar y aire la prensa adicta al régimen zapateril que se va de comiditas a Moncloa, que es casi toda, la envidia del mundo mundial. De un mundo que, si nadie –algún “idealista”, como definió anoche en TVE el actor afincado en Hollywood Antonio Banderas al criminal Fidel Castro, por ejemplo- pone coto a eso llamado libertad de mercado o capitalismo salvaje, terminará hundiéndose irremediablemente en la miseria por culpa de todos los malditos neoliberales partidarios del sistema financiero ese tan intervenido, regulado, socialdemócrata que anda dándonos el tostón. A fracaso intervencionista, más intervención. Es la receta de siempre de los de siempre.
Que en USA se obligara en tiempos del demócrata Clinton a los bancos a ofrecer créditos a los pobres por eso de ser todos iguales… por supuesto que no tiene nada que ver con lo de la morosidad. La intención, como en toda acción socialista era buena. Y eso es lo que cuenta. Si no lo creen, ahí tienen a la señora de Kirchner en Argentina que acaba de robar a los ciudadanos los ahorros que habían depositado en planes de pensiones privados. Todo para ella. Pero lo roba por el bien de los ciudadanos. Eso dice. O, sin necesidad de irnos tan lejos, ahí tienen a nuestro ZP, convertido en el Robin Hood del mundo al revés. Robando a los pobres contribuyentes para darles a los ricos banqueros, cuya intimidad además protege, no sea que alguien se entere qué banquero es ineficiente. Pero robando que es, al fin y al cabo, de lo que va el socialismo.
Anda que no nos tienen tirria ni nada los extranjeros, mala rabia les pica, que van y, por fastidiar, no compran nuestra deuda pública. ¡A China hemos tenido que enviar a Miguel Sebastián, el de las bombillas, a ver si colocamos algo! Que para eso los chinos, paraíso de libertades socialistas (o sea, libertades reguladas, intervenidas, inexistentes), son mucho más generosos que los demás.
Envidiosos, que son unos envidiosos. Menos mal que está Rajoy para ayudar.
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