Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Al aire libre   -   Sección:   Opinión

La crisis criticada

Pascual Falces
Pascual Falces
martes, 21 de octubre de 2008, 04:48 h (CET)
Los países más señalados de la Unión Europea, ante la sombría crisis manifiesta en el continente, parecen haber aprendido la moraleja que, a modo de consejo cuelga de las paredes en muchos bares y tascas de España. Parece reconocerse, con ello, que una brisa de sensatez se ha introducido para aliviar el impredecible panorama. Haciendo una “chispa” de memoria, es de recordar un cuadrito situado entre botellas y anaqueles. En él se ve a dos asnos firmemente atados con una cuerda entre sí, y que intentan comer del montón de cebada que cada uno de ellos tiene frente a él. Por mucho que tiran para alcanzar su respectivo alimento, la cuerda se tensa y aún así no alcanzan. En la siguiente viñeta, una bombilla se enciende entre sus tiesas orejas; “reflexionan”, y poniéndose de acuerdo con una fugaz mirada, acuden juntos a comer primero un montón, y luego al otro. ¡Así, sí!... dice el agudo observador del citado cuadrito extrayendo la enseñanza.

La parte alícuota de crisis que cada estado tiene frente a sí es muy manipulada y mal comprendida. El “sálvese quien pueda” ha sido la primera e instintiva respuesta, hasta que han entendido que de tal modo sólo se llega hasta la confusión y perjuicio general. En primer lugar, el termómetro que más se relaciona, de cara al público, acerca del estado de la crisis es la Bolsa de Valores; un gran error. Las bolsas suben y bajan no porque la crisis esté presente, o se avecine, sino por los intereses puramente especulativos de los que tienen dinero y hacen el “caldo gordo” en las situaciones de inestabilidad. Volatilidad le llaman. El profano, al creer que la bolsa refleja algo más que el interés pecuniario del momento, se atemoriza o se alegra con impresiones igualmente equívocas.

El auténtico y siniestro indicador, en cambio, es el “paro”. Resulta fácil pasar a engrosar sus listas, y difícil, casi milagroso, que se cree una situación de bonanza suficiente para que crezcan por doquier los puestos de trabajo. El paro es una consecuencia directa de lo que en épocas de “normalidad” se fue haciendo mal. Las bolsas pueden estar pujantes y hacer que ganen más dinero quienes ya tienen, pero no advierten que el suelo se resquebraja a los pies del que honestamente disfruta de un salario. Así, hasta que un día, el terremoto se hace presente, aunque no afecte a todos por igual. Los que tienen los recursos los esconden esperando a que escampe, y los que sólo disponen del trabajo de sus manos, se van al paro.

Ese movimiento telúrico, valga la metáfora, obedece a causas imprecisas, casi misteriosas. Las crisis acontecen de modo inopinado sin que las luces de alarma se distingan y su parpadeo no llega a ser adecuadamente percibido, o resulta deliberadamente ocultado. Se dice que la economía universal tiene leyes periódicas de bonanza y de depresión que se suceden prácticamente al azar. De la misma manera que el acontecer de la Humanidad, se mueve por ciclos, es decir que vuelve “por donde solía”, pero es, también, su destino regresar al mismo lugar sólo que un poco más arriba. Así, cíclicamente, se establece un no interrumpido progreso ascendente por el que siempre queda lugar para un racional optimismo, o lo que es lo mismo, afortunadamente, la Humanidad además de moverse por sus propias manos con las que podría autodestruirse, tiene, por encima de todo, un providencial paraguas.

Noticias relacionadas

Inexorable Fin de la Farsa del “Sahara Occidental”

En 1975 un pueblo desarmado derrotó al último aliado de Hitler y Mussolini que seguía delirando tres décadas después de la disolución del Eje

Respeto a la Presidencia del Gobierno

'Avanzamos' como eslogan de bienvenida

Y vuelta a las andadas

Golpean el hierro en frío

La inclusión como camino: hacia una construcción de la “diversidad inteligente”

La fórmula debe ser la inclusión como camino del desarrollo

El acto de leer

Dignifica y al dignificar permite que las personas vuelen
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris