Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Cine   -   Sección:  

'Collateral', de Michael Mann

Almudena Mu oz Prez
Redacción
domingo, 7 de noviembre de 2004, 06:36 h (CET)
En un momento de Collateral, Vincent llama a Max Lady MacbethíŸí±’. Como en tan celebrrima obra, el taxista secuestrado se convierte en testigo directo y c mplice involuntario del crimen que comete su compaero, y Mann muestra que puede conducir el veh culo de la historia sin hacer uso de los socorridos trucos de Shakespeare.

Con su palpitante ritmo, que ya qued demostrado sin fisuras en Heat y la soberbia El dilema, y que aqu se traspasa a las temblorosas cmaras en ristre, con un tono crudo y desmitificador al estilo de Traffic, Mann reconoce que es un atrevido y un fan de la acci n pura. Experto en arruinar parasos terrenales, sit a en la nunca antes tan abrasadora, dormida y corrupta Los ngeles una isla de sue os rodeada del mar de falsedades de Hollywood: un taxi que adentra al espectador en esas calles por donde pasean los coyotes con ojos brillantes de luces de nen hirientes. Y cuando una de las fieras asalta el asiento trasero y despierta al pobre iluso de su quimera, ambas piezas dan el pistoletazo de salida a un juego trepidante en el que terminar n acorralando a la reina y, sin estrategia alguna, luchando por una casilla con espacio para uno.

Aun siendo una cinta magistral por su nada ficticia meditacin en planos, carreras y choques, resultan especialmente atractivas las escenas en que el taxi se convierte en una especie de div n donde se confiesan doctor y paciente, uniendo sus lazos pasados, que afectan a su hoy y, cmo no, a su futuro inmediato. La influencia de uno a otro ser rpida, quiz irreversible, pasando a una comunin que ninguno hubiese imaginado, y que confluir en un solemne cambio de estados colaterales.

Todo esto gracias al convencimiento de un Tom Cruise cabronazo, pero no del todo antiptico, quien, tal vez recordando su faceta cienci loga, recita chirriantes teoras ticas con el tono seco y rpido del que sabe es escuchado por un feligr s dubitativo, influenciable; inofensivo y perfecto Jamie Foxx. Un dilogo al que se unen los breves Mark Ruffalo, camale nico como siempre, y Javier Bardem, otro orador con confuso acento. Porque Collateral es el vivo retrato de Los ngeles: una torre de Babel cultural, dial ctica y dialectal. Malas noticias para los no habituados a los subttulos: es indispensable la V.O.

Que nadie se asuste: no valen para nada la filosof a gangsteril, la fiebre de autopista y las lluvias de balas sin un nexo en comn. Collateral cuenta con un maestro de las madejas embrolladas y esta vez le ha salido un tapiz tan real como los de palacio para individuos olvidados en su L.A. particular.

Noticias relacionadas
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris