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Torres, Alonso y el destino
Enrique Salvatierra
Empezaré por orden cronológico para que no se pierdan. En el pasado GP de Singapur, Fernando Alonso conseguía su primera victoria de la temporada, poniendo fin a un calvario que le traía por la calle de la amargura desde que decidió fichar por McLaren. Un golpe de suerte, así la calificaron muchos, pero “Magic es Magic” y en Japón volvió a demostrar que es un maestro en esto de pilotar coches, y acalló algunas bocas que lo daban por perdido.
Esta semana vuelve a China su circuito talismán, donde el pasado año mantuvo el sueño del Mundial gracias a la enésima pifia de Hamilton, y este domingo espera lograr la tercera victoria consecutiva de la temporada, dando la vuelta a todo el pesimismo que había rodeado a su equipo durante la primera mitad del campeonato.
Y ahora cambiamos de tercio, y vamos con otro Fernando, que no es otro que el delantero del Liverpool, Torres. Desde el momento en que se decidió su marcha del Atleti, el equipo de sus amores, soñó con un partido como el del próximo jueves. Mejor escenario imposible, el Calderón de vuelta a la Champions, y él rindiéndole visita.
Pero anoche su sueño se truncó. Lo que parece ser una pequeña rotura en los isquiotibiales, le privará de disputar el encuentro más emotivo de su vida futbolística. Sus lágrimas mostraban el sentimiento de un jugador, el sentimiento de una afición que soñaba con ver volver a su ídolo al estadio que le vio nacer, y que por cosas del destino, tendrá que esperar a otra ocasión. Sí, España ganó, jugó bien, convenció, pero Torres perdió más de la cuenta. El destino juega esas malas pasadas, pero Torres debe aprender de Alonso y saber esperar, porque al final siempre llega la recompensa. ¡Ánimo!
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