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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Dónde las ayudas para los ciudadanos de a pie, señor ZP?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 17 de octubre de 2008, 03:56 h (CET)
Señores, en España tenemos “uno de los sistemas financieros más sólidos”, así o en similares términos se expresaba nuestro presidente del Gobierno sólo hace unos pocos días y, en similares formas lo reiteraba, en dependencias de la ONU, ante un asombrado e incrédulo grupo de empresarios americanos que, seguramente, pensaron que estaban en presencia de un orate o un inconsciente buhonero de feria. Sin embargo, vean ustedes como, mutans mutandis, los términos de la oración se han modificado y, donde se sentaba cátedra de ser la nuestra la estructura financiera mejor de la UE, en virtud de un extraño vudú que ha caído sobre España, ha entrado en una epilepsis galopante debido a un tsunami de falta de liquidez y desconfianza de la ciudadanía, que la ha hecho temblar de pies a cabeza. De la euforia de ZP a la depresión de ZP: del “somos invencibles y la crisis no podrá con nuestra fortaleza” al “sálvese quién pueda y todo lo que se haga será poco para apalancar nuestro entramado financiero”; del “nos podemos defender solos” al “corramos a Europa para que nos saque las castañas del fuego”. Y así fue.

Aunque no sea correcto citarse a uno mismo, me van a permitir que me refiera a un artículo en el que denunciaba la estrategia de Zapatero ante la inanidad del señor Solbes y su propia incapacidad para salir del impasse en el que se encontraba el gobierno socialista ante la crisis. Su salvación estaba en que Sarkozy convocara otra reunión de países de la UE, a la que fuera invitado ZP y en cuyas resoluciones se pudiera apoyar para, fueran cuales fueran, buenas para España o malas, a él le sirvieran para justificarse ante una opinión pública harta de sus errores. La jugada le ha salido bien gracias a la estulticia de la oposición, a su estrechez de miras, a su afán electoralista y a dejarse, una vez más, que le tomara el pelo el señor ZP, que les ha vuelto a dar, al PP, una larga cambiada y los ha dejado a los pies del caballo del picador. El caso de Rajoy es como para hacérselo mirar, puesto que, desde que se ha iniciado esta segunda legislatura no hace más que equivocarse, meter la pata y tomar decisiones erróneas, que sólo han conseguido que el PSOE haya salido reforzado, incluso en una situación en la que deberían estar desfondados y machacados por una oposición capaz de aprovechar los disparates de un gobierno incapaz de acertar en ninguna de sus actuaciones. No se dejen deslumbrar por encuestas optimistas de intención de voto para el PP, porque son meros espejismos que, a la hora de la verdad, si se sale de la crisis, se van a convertir en agua de borrajas en el momento de los próximos comicios legislativos.

Lo cierto es que, hete aquí, que el señor Zapatero, con un par… de narices, ha tomado la propuesta europea, se la ha hecho suya, se ha atribuido el mérito de las decisiones de la Merkel, Sarkozy, Brown, y los verdaderos guías de la economía global de la UE y se ha colocado, él mismo, las medallas en las solapas de su americana. Y no se ha andado con chiquitas cuando se ha tratado de poner millones sobre la mesa; nada menos que el 15% del PIB, 100.000 millones de pesetas (soy incapaz de traducirlo a millones de pesetas porque soy de letras, pero les aseguro que muchos) para avalar a los bancos. Sí señores, a los bancos y, al parecer sin condiciones ¡así se las ponían a Fernando VII! Y, por si fuera poco, llama a Rajoy, le cita de lejos, le enseña la muleta y levanta la espada para clavársela en todo lo alto del morrillo. El morlaco, digo Rajoy, manseando, acepta el reto y se le acerca con un trotecillo cochinero, dispuesto a besar la mano del matador quien, sin embargo, le atiza un estoconazo bajo y transversal que lo deja para las mulillas. ¿Qué va a hacer, el señor Rajoy, después de haber desaprovechado mil ocasiones de machacar a ZP, más que rendirse y aceptar las imposiciones del vencedor de la contienda? ¿Condiciones?, pero, ¿qué condiciones puede usted poner si no ha sido capaz de pararle los pies a este torero de cabras?

En fin, que es como una pesadilla, en la que se barajan cantidades casi inconmensurables de millones, capaces de confundir la mente más preclara que, en definitiva, es lo que trata de hacer con nosotros este Gobierno que padecemos. ¿No habíamos quedado que la culpa de esta grave recesión se debía al endeudamiento excesivo de los bancos; a los créditos hipotecarios supervalorados; a conceder créditos a quienes no tenían activos con el que respaldarlos; a crear productos financieros artificiosos, fraudulentos y especulativos? Entonces, si los constructores, los promotores, los especuladores del suelo han pagado con la quiebra sus operaciones especulativas; quiero que alguien me de una explicación por la que estos otros especuladores, estos traficantes del dinero, estos de los sueldos millonarios, los de los miles de millones de ganancias, los que cobran hasta por llevarles dinero a guardar, ¿me quieren ustedes dar una sola razón para que sean los directamente favorecidos por las medidas extraordinarias que se han acordado, conjuntamente ,en todos los países europeos? Sepan que el montante total triplica el presupuestado por los EE.UU.

Si, ya sé, lo de siempre, “si se hunden las entidades financieras se hunde el mundo”. Puede, pero yo me hago la siguiente reflexión: si se emplea el dinero de los contribuyentes, el importe de nuestros impuestos, en solventar los apuros de los bancos ¿qué vamos a ganar los ciudadanos en esta operación? En realidad, con nuestro dinero les hacemos un préstamo a los banco y debiéramos tratarles como ellos nos tratan a nosotros cuando les vamos a pedir un crédito, o sea, les debiéramos cobrar comisiones e intereses que debieran repercutir en una compensación para los ciudadanos de a pie que, para que fuera equitativa y justa, se debiera traducir en una rebaja de nuestros impuestos, en una proporción similar al dinero que recaudara el Estado por los intereses que se les debieran cobrar a los bancos. ¿Qué sólo es un aval? Da lo mismo, porque los bancos también cobran por avalar aparte de exigir garantías en valores o inmuebles.

O ¿es que va a resultar que se les da el aval de gratis? O ¿es que va a resultar que van a hacer lo que quieran con la deuda privada que emitan? O ¿es que se van a dedicar a sanear sus balances y a repartir dividendos a los accionistas, como si nada hubiera pasado y a cargo del Erario Público? ¿Se establecerán medidas restrictivas en relación al uso de los dineros recaudados a través de la deuda privada que emitan los bancos, garantizada por el Estado? O, será como dice el señor Solbes: “que el Gobierno no tiene que decirles a los bancos como utilizar sus carteras” ¡Muchos interrogantes, muchos puntos oscuros, muchos temas que explicar y poca información para los ciudadanos! En definitiva, que para unos, los bancos y demás entidades financieras, parece que la crisis ya se les ha solucionado; pero, señores del Gobierno, ¿nos pueden ustedes decir si para los parados, para las Pymes, para los que están e los ERE’s y para los que no llegan con sus sueldos a final de mes, también se les han acabado las preocupaciones? Si es así conviene que se apresuren a informarnos, para que nos alegremos y comencemos a creer que en esta España existe la justicia social. Pero, qué quieren que les diga, me temo que no nos veremos en ese espejo.

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