Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

¡Bondad humana!

Octavi Pereña
Octavi Pereña
jueves, 16 de octubre de 2008, 08:22 h (CET)
El hombre es bueno por naturaleza, dice una filosofía muy aceptada hoy. Si se crea un ambiente propicio, el ser humano dejará de hacer barbaridades. Esta filosofía queda reflejada en la política de reinserción penitenciaria que no reinserta. La Biblia es bien clara: “No hay justo ni aún uno”. De una manera muy diáfana describe la envergadura de la corrupción que puede alcanzar el hombre: “ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a la criatura antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen……” (Romanos,1:25-32).

Esta descripción que hace el apóstol es un relato muy gráfico de la situación moral en que se encontraba en el siglo I el mundo grecorromano, bien documentado por cierto, que puede aplicarse a todas las épocas porque dejando a un lado el decorado del escenario, la condición humana sigue siendo la misma.

Sólo es necesario hacer una ojeada imparcial y sin prejuicios a nuestro alrededor para darnos cuenta que la bondad del ser humano es una quimera que hace pensar que es posible construir el paraíso aquí en la Tierra en las condiciones actuales del hombre. A la barbarie que se manifiesta en las guerras actuales, tratando con feroz salvajismo a los soldados hechos prisioneros. Las vejaciones inhumanas a las que se somete a presuntos terroristas que ni tan solo han sido juzgados y comprobado los cargos que se les imputan. La sanguinaria crueldad de los ataques terroristas indiscriminados. Los bombardeos «selectivos» para atemorizar al enemigo que tanto dolor infligen a la población civil. A todo ello hemos de añadir los comportamientos indeseables que se producen en el campo más limitado de las relaciones personales.

Los medios de comunicación se hacen eco de las redes pedófilas que con tan sólo pensar que los abusos sexuales a niños de 2 ó 3 años, incluso menos, pueden pasar a un familiar, hace poner los pelos de punta. El caso del secuestrador austriaco, que se forjó una imagen de abuelo ejemplar, que tuvo encerrada en un subterráneo a su hija Elisabeth durante 24 años y de la que tuvo 7 hijos fruto de las violaciones a la que la sometió. El evento del ingeniero francés de 70 años que a partir de enviudar encerró a su hijo cuando tenía 6 años, martirizándolo hasta que pudo huir ahora que tiene 16. Esto nos hace preguntar: ¿Cómo es posible que los vecinos no se diesen cuenta de lo que estaba sucediendo ante sus propias narices? ¿Es que estaban ciegos o miraban hacia otro lado?

El 24 de junio de 2008 se celebró por todo el mundo la décima edición del día del orgullo pedófilo. Esta es una jornada con la que los pedófilos intentan lavar su imagen y convencer a la sociedad que su deseo de mantener relaciones sexuales con niños no los convierte en unos depravados. Mediante notas a los medios de comunicación explican las razones porque no debería ser mal vista la relación sexual entre un niño y un adulto.

La lista de actos aberrantes que producen escalofríos, si es que queda un mínimo de sensibilidad moral, se haría interminable. Con los casos citados es suficiente para darnos cuenta de los abismos morales a los que puede caer el hombre que es «bueno por naturaleza» si la gracia de Dios no interviene para frenar esta caída.

En cierta ocasión Jesús dijo a quienes le criticaban porque comía con los pecadores: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos”. A continuación afirma. “Porque no he venido a llamar justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Mateo,9:12,13). En tanto se piense que el hombre es bueno y que el culpable de su comportamiento nefasto está fuera de él, no irá al medico del alma que es Jesús para que le cure la dolencia del pecado, la enfermedad espiritual que le impulsa a hacer las salvajadas que los medios de comunicación se encargan de poner ante nuestros ojos y que de verlas tan a menudo, erróneamente llegamos a la conclusión que dicho comportamiento es normal y que hemos de convivir con él.

Según la Biblia no existe ni un solo justo y Dios que nos ama quiere que nos demos cuenta de nuestra condición de injustos. Por este motivo nos ha entregado su Ley para que mirándonos en ella nos demos cuenta de la triste situación en que nos encontramos. No basta con que nos reconozcamos pecadores que no pueden liberarse de esta condición. La Ley de Dios tiene el propósito de conducirnos a Jesús, el médico del alma para que nos cure la dolencia espiritual que nos mueve a hacer todas aquellas perversiones que nos ofenden cuando las vemos hacer en otras personas, pero que pasamos por alto cuando somos nosotros los autores. La fe sincera en el Jesús que murió en la cruz por los pecados del hombre y el Espíritu Santo que aplica en el corazón la sangre misericordiosa derramada, produce la curación. A partir de este instante se inicia un camino de superación moral que lleva a dejar atrás todas las barbaridades, que si todavía no hemos llegado a cometer porque no hemos llegado aún al fondo del pozo de la degradación, las consentimos con la excusa de que todo el mundo es libre de hacer lo que le plazca.

Noticias relacionadas

Sánchez en situación apurada

Casado exculpado por el fiscal

Los ejes sobre los que Hitler construyó el Nazismo

La historia que sigue después es conocida, y sin embargo sus promesas nunca fueron cumplidas

Una muralla para aislar el desierto del Sahara

Intelectuales de todo el mundo analizarán en Marruecos el problema de la inmigración que causa insomnio y desacuerdos en Europa

El discurso de la payasada

Cuatro artículos que me han ayudado a encontrar la mía

Heráclito

Es un filósofo presocrático que ha especulado acerca del mundo y de la realidad humana
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris