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El misterio de las invitaciones
Daniel Lázaro
Hasta el aterrizaje en Madrid de uno de los Masters Series, nadie en España se había preocupado por una "wild card" en el mundo del tenis. Fue entonces cuando se propuso la idea de invitar al torneo a un jugador por votación popular, es decir, fue entonces cuando nos dimos cuenta de que un jugador podía ser invitado simplemente por simpatía y no por sus hazañas deportivas.
La verdad es que, mirando el cuadro, se puede observar poca uniformidad entre los "clasificados". Están presentes 35 de los 36 primeros del ranking de la ATP –solo falta Ancic– en lo que es uno de los mejores planteles de la corta historia del torneo en la capital española, pero llama la atención que, mientras Janko Tipsarević (41 en el ranking) ha tenido que jugar la fase previa cayendo eliminado, otros como Juan Mónaco (43), Feliciano López (45), Carlos Moyà (48) o Ernests Gulbis (56) han entrado directamente en el cuadro, invitaciones aparte. Son curiosidades que deja el sistema de entradas de la ATP. Por aquí podría empezar a entender las quejas que Juan Carlos Ferrero ha vertido contra el torneo durante los últimos días.
Por otro lado, hay que entender también la postura de la empresa organizadora del torneo, que se ha excusado en que éste es un torneo internacional. Y su razón tiene, al margen de los favores contraídos en Roma, para invitar al que puede ser el único italiano en el torneo. Un pequeño aliciente que puede hacer que Madrid se difunda en mayor medida en el país transalpino. España ya tenía a siete tenistas clasificados para el torneo. No hay más que hablar. Como empresa, está en su derecho y es lo que ha hecho.
Por mucho que queramos a Juan Carlos, no está en su mejor momento, viene de una lesión y esto le ha llevado a perderse el grande de España. Una verdadera lástima, pero no por ello hay que pedir la dimisión de nadie. Hoy te ha tocado a ti y mañana les tocará a otros. ¿La solución? Quizá pase por clasificar siempre a los mejores y dejar a un lado las invitaciones. Así, quien no se lo gane en la pista, se quedará en la grada.
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