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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Tormenta en la economía

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
lunes, 13 de octubre de 2008, 02:55 h (CET)
Después de tanto tiempo escondiendo bajo sinónimos y con la ayuda de la semántica la palabra “crisis” ésta no sólo ha llamado a las puertas de nuestras casas sino que, desvergonzadamente, se ha colado en las mismas y en estos momentos el miedo y la desconfianza hacen mella en multitud de hogares en los que nadie sabe cual va a ser el más inmediato futuro. Cuando después de años de bonanza económica los malos tiempos asoman su rostro más terrible nos encontramos al aire libre de la tormenta y sin un triste paraguas que nos ofrezca cobijo ante la que está cayendo. Finalmente la burbuja inmobiliaria ha explotado dejando en la calle a miles de albañiles, cada día, desde hace semanas, nos desayunamos con la noticia de algún expediente de regulación de empleo presentado por las fábricas de automóviles al no poder dar salida a los vehículos que producen y junto a los obreros de Seat, Nissan o General Motors son centenares los trabajadores de las industrias auxiliares que cada día engrosan las listas de los desempleados. Y por primera vez en mucho tiempo se plantea la posibilidad de que los emigrantes regresen a sus países de origen y se prohíbe por las autoridades del Ministerio de Trabajo la contratación en origen de albañiles y personal de servicio doméstico de otros países. La crisis, un nuevo jinete del Apocalipsis, ha llegado y se ha instalado entre nosotros y tal vez las medidas para aminorarla llegan demasiado tarde.

La sombra del “corralito argentino” planea sobre los pequeños ahorradores temerosos de que lo poco que tienen depositado en las oficinas bancarias se pierda aguas abajo en los desagües de la economía a pesar de esa garantía gubernamental de 100.000 euros en los depósitos. Los inversores en bolsa, presos del pánico y la desconfianza, se han lanzado a una desaforada venta de sus acciones llevando al parquet bursátil a una situación similar a la de los cracs de los octubres de 1929 y 1987. El Ibex 35, referencia de la Bolsa española, tuvo su viernes negro esta semana perdiendo ese día más de un 9 %, la mayor pérdida de su historia, y en lo que llevamos de año las perdidas de las acciones que forman el Ibex ya superan el 40 %, es decir las empresas valen en este momento un 40 % menos que el primero de enero.

Pero no todo es crisis, miedo y desesperanza entre las gentes del mundo, también existen los afortunados, los que han estado ganando dinero fácil a lo largo de estos últimos años, aquellos que hoy están callados para que nadie les recuerde los márgenes de beneficios con los que han venido jugando durante tanto tiempo. Ahora, en estos días de crisis, hasta los banqueros se atreven a elevar la voz y casi casi a pedir una limosna gubernamental olvidando que durante años han ido haciendo caja atesorando beneficio tras beneficio, y lo mismo podríamos decir de muchas empresas constructoras cuyos dirigentes nunca engrosaran las filas del paro ni los comedores de Cáritas aunque vayan a la quiebra pues ya habrán sabido hacerse antes con un buen apartado para cuando vinieran mal dadas. Ahora todo es llanto y crujir de dientes pero nadie vuelve la vista atrás para ver los tiempos de lujo y despilfarro.

Y es que la crisis es como todo, “según el color con que se mira”. El mundo del lujo, tan lejano para el común de los mortales, sale fortalecido en este tiempo en que para los demás vienen mal dadas, los lingotes de oro se agotan en los mercados mientras las ventas de Rolls Royce suben en lo que va de año un 48 % y las lujosas ferias para millonarios donde se exponen y venden yates, casas y objetos que tan sólo veremos en la televisión se multiplican por doquier. El conocido grupo holandés Grijrath Media Group editor de las revistas Millionaire Magazine y Millionaire Guide desde ahora a fin de año organiza cinco ferias para aquellos que miran a la crisis y a la economía por encima del hombro. Lugares tan dispares y lejanos como Shangai, Munich, Estambul, Moscú y Ámsterdam gozaran del privilegio de ser visitados por esta clase de gente que han desterrado de su lenguaje la palabra crisis. Los demás, mientras, seguiremos semana a semana confiando en el boleto de la Primitiva y pagando a partir de hoy el gas natural un poco más caro, y es que a perro flaco todo son pulgas.

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