Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

El sexo de los ángeles

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
martes, 7 de octubre de 2008, 08:42 h (CET)
Mientras Carlomagno hacía y deshacía a su antojo en toda la Europa de fines del s. VIII y principios del IX, la sociedad estaba ciertamente hipnotizada con la cosa de si los ángeles tenían sexo o no, merced a una legión de ilusionistas eclesiásticos que les deleitaban con sus sesudos razonamientos y les hacían partícipes de las confidencias divinas recibidas, entretanto Europa estaba manga por hombro, se establecían marcas hispanas, se imponían reyes títeres por doquier o Aquisgrán no era sino un cubil de conspiradores del nuevo orden que imponían las huestes del iletrado Carlomagno. Algo así, con otro decorado, nos está sucediendo hoy a raíz de la crisis financiera global tan traída y llevada de boca en boca, en que sesudos opinadores profesionales (que uno no sabe cuándo se informan, pues que dedican su tiempo en trashumar de medio en medio opinando) hacen las delicias de las audiencias hablando también del sexo de los ángeles, que es decir de detalles insignificantes. Y, mientras, a la ciudadanía, como entonces con Carlomagno, se la está implantando un nuevo orden, en este caso financiero.

Podría parecer interesante hablar del sexo de los ángeles cuando a la divinidad se la tiene ya calada y sólo quedan pequeños detalles para comprender la totalidad de la esencia divina; pero no es el caso. Es tan absurdo hablar del sexo de los ángeles o de la virginidad de la Virgen sin comprender siquiera el sentido divino, como de si los bancos o las constructoras han de recibir dineros públicos, omitiendo o ignorando que todo esto es sólo una maniobra para implantar un nuevo orden financiero mundial. Irse por las ramas, después de todo, es cosa de monos; lo inteligente sería ir al meollo, plantearse quién o qué gana con la comisión de un delito, cuál es el móvil y a qué nos conduce. Sin embargo, todos, pequeños y grandes, se centran en la indignación de qué hay bajo los faldones del mensajero, al tiempo que les están cambiando el presente y plantando un nuevo futuro.

Personalmente me parece muy bien que cada cual piense y crea lo que le da la gana..., excepto los políticos. Todo el mundo debe tener derecho a la intimidad ideológica o militante..., excepto los políticos y quienes ocupan puestos de influencia que pueden ser determinantes para el modo de vida del ciudadano, porque según sean sus creencias más profundas bien pudieran estar tramando lo que sus propios electores rechazan. No; no me refiero a si son miembros o no de un club de golf o cosa por el estilo, o si en el lugar donde veranean pertenecen a la membresía del café donde se orquestan severas partidas de mus; me refiero a su militancia ideológica y aun a la fe que profesan, porque esto determina mejor que ninguna otra cosa cuáles son sus fines, sus utopías y cuáles son sus servidumbres. Que sea cristiano o musulmán o lo que sea; que sea masón, iluminado o lo que sea; que pertenezca a la membresía de la Trilateral, el Club Bielderberg o el que sea, sin embargo, es capital para que el ciudadano pueda valorar sus acciones, más allá de la simple pertenencia a la ideología marquetiniana del partido al que formalmente pertenece. Lo malo, es que si entramos en ésas, se les pararían los pulsos a la mayoría de los ciudadanos de a pie, porque sabrían que la inmensa mayoría de nuestros prohombres y promujeres de la política, las finanzas y los medios de difusión pertenecen a las mismas logias, los mismos entramados secretos (o discretos) y a las mismas organizaciones que mueven a los actores de la realidad como a guiñoles.

Insisto una vez más en que todo en nuestro orden es cuestión de negocios. Antes, no se trataba de simple casualidad el que vinieran hordas de inmigrantes al tiempo que sobraban los dineros crediticios y se trasquilaban los derechos sociales, sino que se trataba de crear artificialmente una crisis global para, ahora o en un par de años, implantar un nuevo orden financiero global. Hoy, más que nunca, después de la implantación en la Conferencia de Río de la política del “Espacio Vital”, por el que las grandes potencias se arrogan el derecho de hacer fosfatina a quien se tercie si se ven amenazados en sus intereses (control de los recursos del planeta), se sabe que quien controle las finanzas se queda con el mundo. Y precisamente de esto se trata. Con dineros públicos se están extornando los pequeños entramados a los grandes consorcios, a imagen como ya la alimentación misma del planeta está en manos de unas cuantas multinacionales. Aquí está la madre del cordero.

No es algo casual que el aparentemente fantasmal CFR en pleno dirija la política de los EEUU, que es decir del mundo, ni que a renglón seguido de una reunión de la Trilateral o del Club Bielderberg se den los hechos gruesos en cascada cual si los participantes recibieran instrucciones, sino que da la impresión de que esos clubes interdependientes y jerarquizados actúan como una orquesta bajo una batuta directora: políticos, financieros y medios de difusión. Los nombres de los participantes son mucho más próximos y conocidos de lo que el ciudadano medio imagina, y probablemente controlan su Estado, su Comunidad Autónoma o el banco donde guardan sus ahorros, se pongan delantal o no se lo pongan. Da miedo.

Se equivocan profundamente los que piensan que un nuevo orden financiero redundará en una mayor libertad de mercado, porque precisamente las medidas tomadas conculcan la esencia misma de la libertad de mercado. Pero también se equivocan los que creen que el sistema democrático impedirá desmanes: el chip biológico es tecnológicamente posible, y con ello la desaparición del dinero; uno no puede moverse sin que le filmen miles de cámaras, que bien pudieran usarse para lo ilegal o indebido; su historial médico está centralizado y en manos de no se sabe quién; y su móvil, su PC e incluso su mismo dinero advierten a quien corresponda en cada instante de dónde y cómo está y qué le gusta o cómo invierte su tiempo o su dinero (sin entrar en redes ECHELON u otras atroces lindezas de parecido jaez).

El dibujo de la realidad que vivimos, visto desde la distancia de un observador no involucrado emocionalmente, no es desde luego cosa de crisis casual ni mucho menos, dado lo que hay en juego. No; no se trata aquí de dirimir del sexo de los ángeles, sino de lo que traen esos ángeles mismos, de lo que son esos mensajeros. Y no son ángeles precisamente con alas de paloma, sino de águila... o de murciélago. Después de todo, para los creyentes, ya dijo Dios que su Reino no es de este mundo, y si su Reino no es de este mundo, ¿quién reina aquí?... Tal vez, sólo tal vez, aquél que quiere ejercer su derecho a gobernarlo. Y voceros y ministros no le faltan, desde luego.

Noticias relacionadas

Una muralla para aislar el desierto del Sahara

Intelectuales de todo el mundo analizarán en Marruecos el problema de la inmigración que causa insomnio y desacuerdos en Europa

El discurso de la payasada

Cuatro artículos que me han ayudado a encontrar la mía

Heráclito

Es un filósofo presocrático que ha especulado acerca del mundo y de la realidad humana

Trapisondas políticas, separatismo, comunismo bolivariano

Una mayoría ciudadana irritada

Prejuicios contra las personas

Es una malévola tendencia, favorecemos los prejuicios y protestamos contra sus penosas consecuencias
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris