Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Al aire libre   -   Sección:   Opinión

Bancos, cajas, y otras usuras

Pascual Falces
Pascual Falces
miércoles, 8 de octubre de 2008, 09:36 h (CET)
Se dice, y no sin razón en opinión de esta ventilada columna, que la gran habilidad del demonio, donde demuestra su astucia, es haber conseguido que no se hable de él. Y, así, es como si no existiera. Ante una desgracia, a cualquiera se hace responsable menos al autor del mal en la Tierra. El capitalismo impuesto en el mundo como aparentemente cómodo y eficaz “régimen económico basado en la existencia del capital privado”, ha conseguido que la usura tampoco “exista” en el mundo. Es su principal vicio, pero no resulta culpable de las contrariedades financieras, y siempre se encuentra algún chivo expiatorio que sacie la curiosidad y permita no buscar más responsables.

La usura, impuesta como práctica normal en los trasiegos de dinero desde el comienzo de los tiempos, a medida que la gran banca se implanta y es regularizado su funcionamiento, consiguió escamotear esta práctica de “interés excesivo o ilegal obtenido por un préstamo”. Se puede deducir que esa maña –flor del mal-, quedó absorbida entre las triquiñuelas de la letra pequeña de las instituciones de crédito, pero, no por eso, dejó de existir ni de repercutir con su ponzoña a la vuelta de cualquier esquina.

¿A quién medianamente avezado en las normas financieras no le sorprende que, año tras años, cualquier institución bancaria aumente en sus beneficios? Hay riesgo en poner una mercería, o regentar un restaurante, o distribuyendo automóviles; pero, el banco no pierde, al contrario, pugnan entre unos y otros por ver quién ha hecho más rentable el sencillo manejo del dinero de los demás. “La banca nunca pierde” no es un privilegio de los garitos de juego o de los grandes casinos; la Banca es tan formidable, está tan eficientemente manejada que nunca puede perder. Misterio detrás del que, forzosamente, la usura ha de estar escondida, porque si no hay magia, en algún lugar ha de estar la estafa.

La avidez prestamista sin riesgos ha tenido siempre su expresión en la política hipotecaria. Más, “la avaricia rompe el saco”, dice el sesudo refrán. Así, en la guerra por ser cada vez más grandes entre las entidades dedicadas a conceder préstamos para comprar una vivienda, la codicia les hizo aflojar sus garantías y sólo con que hubiera un inmueble de por medio, cualquiera podía adquirir el compromiso para devolver el préstamo. De todos es bien conocido las ventajas e inconvenientes de este modo de acceso a un techo bajo el que cobijarse.

Hasta que el sistema crujió, y, como un castillo de naipes, las instituciones se resquebrajaron, y, el mundo que vivía feliz valorando los pros y las contras de la Globalización, se dio de bruces con la famosa “crisis” que le invade. La crisis ha dado tema para los que viven de hablar en voz alta, o de escribir en la prensa. Tan sonado es el batacazo del sistema “que siempre gana”, que hasta las instituciones del Estado parecen cuartearse. Más, tranquilos, ¡no pasa nada!... La usura forma parte de las entrañas mismas del sistema, y será socorrida. Alguien pagará su tropiezo. ¿Quién?... los mismos de siempre. Aquellos para los que el dinero sólo es el medio de supervivencia, de salir adelante. La frágil presa de la depredación usuraria.

Noticias relacionadas

El Satélite Mohammed 6 B levanta vuelo

La nación marroquí sigue su firme camino hacia la modernidad asimilando los avances tecnológicos del mundo

Sánchez a tumba abierta intentando darle el vuelco a España

La influencia de Pablo Iglesias y la necesidad de dar apoyo a los soberanistas, le impulsan a entrar a saco con el modelo de Estado de España

Celestina o “el Tinder” prerrenacentista

Una remozada “Celestina” resucita en la magnífica adaptación de la productora Un Pingüino

Donde se habla de encuestas sorpresivas y de otros temas

“Todo el estudio de los políticos se emplea en cubrirle el rostro a la mentira para que parezca verdad, disimulando el engaño y disfrazando los designios.” Diego de Saavedra Fajardo

Wittgenstein

​Una de las afirmaciones hechas por las personas que apoyaron la "I Carrera contra el suicidio" se refería a que quieren que este tipo de muerte deje de ser un tabú y que pase a ser estudiado con detalle para poder evitar fallecimientos por esta causa.
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris