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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¡Nos engañan y todavía presumen de ello!

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 8 de octubre de 2008, 09:36 h (CET)
¡Señores políticos, ya está bien de sandeces! Es algo que atenta contra el más elemental raciocinio e inteligencia el que, en España, los ciudadanos, los sufridos ciudadanos de a pie, tengamos que continuar presenciando, día sí y día también, como nuestros políticos, en lugar de poner todos los medios para solucionar la situación económica de la nación, esta crisis, estanflación o recesión, llámenla como les pase por las narices, que nos está agobiando; se ocupen de discutir sobre estupideces con argumentos estúpidos y vocabularios groseros, más propios de proxenetas y furcias que de personas que ocupan cargos ministeriales en el gobierno de la nación. Cesen, de una vez, a esta incompetente ministra de Fomento, impídanla que siga ofendiendo a los españoles con sus bufonadas, sus salidas de tono y sus amenazas de chulo de cafetín. Si ya en la anterior legislatura el señor ZP debiera haberse desembarazado de ella después de sus fracaso en el tema del AVE a Barcelona; de su descalabro en la huelga salvaje del Aeropuerto del Prat y de su actuación desastrosa en el caso del apagón de Barcelona; es de todo punto inaceptable que, estando la nación en una situación extrema, se continúe manteniendo en su puesto a una señora que no sabe aceptar sus responsabilidades en el grave accidente de aviación que ha causado la muerte a más de 150 personas. Niega lo innegable, porque ha sido un juez quien se ha quejado de que se hubiesen filtrado del ministerio de Fomento informaciones que estaban bajo secreto de sumario. Si la señora Álvarez todavía no sabe que es la responsable de todo lo que ocurre en su ministerio es mejor que dimita porque no está capacitada para el cargo.

La crisis que estamos padeciendo comenzó ya a principios del 2007, mejor dicho, a finales del 2006. Las primeras alarmas que nos llegaron nos advirtieron de los peligros que entrañaba una sobresaturación del sector de la construcción acompañada de una revalorización especulativa que convertía a esta rama de la producción en una potencial bomba de relojería expuesta a explotar al menor vaivén económico. A pesar de que ahora se quieren quitar las pulgas de encima, tanto el señor Zapatero como su Gobierno, no han tomado ninguna medida preventiva para que se evitara que la especulación fuera aumentando durante sus casi cinco años de mandato. No sólo ello, sino que muchos de sus afiliados tomaron parte activa en el enriquecimiento fácil a costa de recalificaciones de terrenos ( veamos el caso del PSOE de Ibiza, alguno de cuyos miembros fueron acusados de prevaricación sin que, por aquello de que los tribunales “no quisieron inmiscuirse en el proceso electoral”, todavía sigue pendiente de ser esclarecido) Sí, en cambio y para aprovechar el tiempo preelectoral, fueron acusados varios alcaldes del PP cuyas detenciones se escenificaron convenientemente para que aparecieran en todas las televisiones del Estado.

Si tanto el señor Zapatero como sus ministros, empezando por Solbes, mantuvieron en secreto la delicada situación que amenazaba a España durante la anterior legislatura, fue con el sólo objetivo de no perder posibilidades electorales, aunque ello supusiera que las medidas que hubieran podido menguar el impacto de la actual crisis ( no les carguemos las culpas a los americanos, porque “nuestra crisis” ya había comenzado a producirse mucho antes de que surgiera el tema de las sub prime en los EE.UU) se fueran retardando a posta para no destapar el pastel que tan cuidadosamente escondían a los ciudadanos de a pie. Lo más sangrante es que, incluso, cuando se hubieron hecho con el poder, después de los comicios, insistieron tercamente en mantener que España estaba vacunada contra la crisis y que nuestra economía era lo bastante fuerte para evitar las consecuencias de el huracán económico que empezaba a afectar a todo el resto de naciones de la UE y del resto del mundo, nos afectara a nosotros. Sólo cuando ya el desempleo nos ha empezado a roer, los bancos a sufrir morosidades del 5% y nuestra deuda pública rebasa los cuatrocientos millones de euros; cuando el remedio cada día se hace más complicado; han tenido que aceptar que lo que debía ser un crecimiento económico de un 3’3% se va a convertir en un crecimiento negativo y que los perros que íbamos a atar con longanizas nos van a roer las entrañas para saciar su apetito.

Y, a todo esto, todavía tenemos que soportar en el Congreso de diputados, que estos ineptos que no han sabido advertirnos a tiempo; que no han sabido pedir ayuda a quienes estaban en condiciones de apoyarles y colaborar con ellos para intentar luchar, hombro con hombro, contra el mal trago que se avecinaba; se estén pavoneando de “lo bien que lo han hecho”, de “la fortaleza de nuestro sistema financiero” y de lo preparados que estamos en España ¡mejor, señores, que en el resto de países que tienen menos parados, menos inflación, menos deuda pública, menos burbuja inmobiliaria, menos déficit en la balanza de pagos y menos estanflación!, para que la crisis galopante pase sin rozarnos la piel. Si tuvieran agallas deberían salir a las calles a explicarles lo bien que lo han hecho a los dos millones seiscientos mil parados y a aquellos que están pagando dos o tres mil euros más al año por causa del encarecimiento del Euroibor (5’5%) o aquellos otros que, cuando van a la compra, tienen que comprar la mitad de lo que adquirían habitualmente a causa del desorbitado aumento de los precios de los comestibles. ¡Vergonzoso!

Y vergonzoso es, sin duda, el comportamiento de los Sindicatos que siguen chupando de los caudales públicos y que todavía no han hecho ni un solo gesto de protesta; no han convocado ni una sola huelga para reclamar al Estado la pérdida del valor adquisitivo de los salarios ( por si era poca la cara dura del Gobierno, ni siquiera han adaptado el IRPF al incremento del coste de vida) ¡Si el Gobierno hubiera sido de derechas a estas horas las calles rebosarían de manifestaciones y huelgas generales! Sin embargo, vean ustedes la mansedumbre con la que estos proletarios, los de la farándula, los progresistas y toda esta masa de antisistema, aguantan el diluvio sin reclamarle nada al Gobierno socialista. ¡Claro! Si para ellos siguen habiendo subvenciones, se les contrata en las cadenas públicas y se pagan sus actuaciones en algunos sitios con dineros destinados a ONG’s. Consiguieron robar al resto de ciudadanos con un impuesto incautatorio, como fue el Canon Digital, y ahora cobran por los discos vendidos y por aquellos que los particulares usan para sus propios trabajos ¡Viva la pepa y la justicia del proletariado!

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