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Singapur, algo diferente
Daniel Lázaro
Hace unos años llamaríamos loco al que plantease una carrera nocturna de Fórmula Uno. ¿Cómo unos coches que no llevan faros van a marchar a máxima velocidad por las calles de una ciudad durante casi dos horas? Pues comiendo, que diría aquel. Ahora lo vemos con una normalidad tan tremenda que Ecclestone quiere ampliar la oferta por el resto de Asia y Oceanía.
Es obvio que para nosotros, los europeos, nos viene genial. Significaría el adiós a los madrugones de Australia, Malasia o Japón... entre otros. Aunque tiene su encanto ver las carreras con los ojos entreabiertos. Además, los que lo mueven dicen que se genera más dinero por publicidad y, quizá, algo más de espectáculo. Es decir, que quedarían esas carreras mucho más bonitas para el telespectador, porque los pilotos ya han manifestado que se corre de igual manera que por el día. Si ellos no se quejan...
Puestos a ser quisquillosos nos podemos poner a pensar en la millonada de energía desperdiciada, ahora que tanto hemos visto las orejas al lobo con la gasolina. El derroche es tal que se han instalado proyectores de 2000 vatios de potencia cada cuatro metros. En un circuito de 5067 metros y sin indagar mucho en la situación de los proyectores me salen 5 megavatios (que serán más). Económicamente, para un grupo de empresas, eso no significa nada, pero son 5 megavatios que se podrían haber ahorrado. Por compararlo con un tema de actualidad, en Galicia solo se generan 3 megavatios mediante energía solar.
Pese a ese pequeño problema, que no debiera pasar tan desapercibido, he de reconocer que me ha gustado la idea. Soy espectador, y como tal me gusta ver espectáculos algo diferentes. Si no fuese así, la Fórmula Uno tendería al aburrimiento continuo. Cada vez se realizan menos adelantamientos y prácticamente no hay abandonos que den algo de "vidilla" al mundial. En Singapur eso no va a cambiar, puesto que es imposible adelantar, pero podremos ver algo diferente y eso es de agradecer.
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