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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

La crisis perfecta

Alberto Vázquez-Figueroa
Redacción
lunes, 29 de septiembre de 2008, 20:41 h (CET)
En Marzo del 2007 publique en estas mismas páginas este artículo de clara advertencia:

A PRINCIPIOS de los años veinte, una terrible sequía asoló el Medio Oeste americano, con lo que la tierra de las grandes praderas, ligera y carente de humedad, comenzó a levantarse por efectos del viento formando la gigantesca nube marrón que se denomino “El Cuenco de Polvo”.

En su novela “Las uvas de la ira”, John Steinbeck describió cómo ese polvo en suspensión llevó a la ruina a miles de agricultores que se vieron obligados a solicitar préstamos con el fin de intentar salvar sus granjas, pero al no conseguirlo tuvieron que abandonarlas con el fin de emigrar a California. El incontrolable éxodo de campesinos actuó como un efecto dominó ya que se fueron sin pagar sus hipotecas lo que llevó a los bancos agrícolas a encontrarse dueños de inmensas cantidades de tierras improductivas que nadie quería y una total carencia de liquidez.

Lógicamente fueron quebrando uno tras otro, y en su caída arrastraron a los bancos comerciales e industriales a los que habían solicitado préstamos. Los desconcertados ahorristas, temerosos de nuevas quiebras bancarias, se dedicaron a invertir en una bolsa cuyos títulos comenzaron a aumentar de valor de forma injustificada en lo que no era más que un juego de especulación sin la menor base económica fiable. Lógicamente, un buen día la burbuja estalló en lo que se conoce como el "Jueves Negro", que dio origen a "La Gran Depresión", que llevó a una inmensa mayoría de los norteamericanos a la ruina, reduciendo el producto interior bruto del país a la tercera parte en menos de cuatro años.
Pese a ello, los empresarios, los bancos y las cajas de ahorro españolas aún no se han dado cuenta de que cuando los empresarios de la construcción, el turismo y la agricultura entren en una crisis provocada en gran parte por problemas hídricos, dejarán de pagar sus créditos y se producirá el mismo efecto dominó que concluyó en el terrible "Crack del 29".

No obstante, en lugar de tomar medidas al respecto invirtiendo en estudios sobre nuevas tecnologías, lo único que hacen es jugar a la bolsa siguiendo el sendero que en su día siguió Norteamérica.

Quien no escarmienta en cabeza ajena suele perder la propia ya que docenas de civilizaciones han desaparecido de la faz de la tierra por falta de agua, pero nos preocupa más averiguar si es posible que existiera en Marte hace mil siglos que si la habrá en la Tierra dentro de medio siglo.

La construcción ligada al turismo constituye una de nuestras principales fuentes de ingresos, pero no nos estamos preocupando por averiguar qué ocurrirá cuando en nuestras costas los veranos resulten extremadamente calurosos mientras que el norte de Europa disfrute de nuestras temperaturas actuales. De hecho, ya está ocurriendo y nuestros peores enemigos, sequía, desertificación y calores extremos llaman a la puerta pero los bancos opinan que son problemas que debería solucionar el gobierno sin tener en cuenta que los gobiernos pasan y se olvidan, pero los bancos deben permanecer cualquiera que sea la ideología o la ineptitud del político de turno.
En el supuesto de que el Partido Socialista volviera a ganar las elecciones, y dejando a un lado la célebre frase: "Errar es de humanos y perseverar en el error es de políticos", el presidente Zapatero debería reconsiderar su política hidráulica olvidando el viejo lema de que la mejor manera de resolver el problema del agua ha sido siempre dejárselo en herencia a su sucesor.

Cuatro titulares han pasado por el Ministerio de Medio Ambiente desde su creación, y ninguno de ellos ha llevado una sola gota de agua más a los agricultores. Por ello, creo que deben ser los empresarios, las cajas de ahorro y los bancos quienes tomen cartas en el asunto si no quieren enfrentarse a una debacle de incalculables consecuencias. (Marzo 2007)
Nadie escuchó en su momento, y es que sabido es que políticos ineptos, funcionarios corruptos, empresarios avariciosos y ciudadanos sumisos suelen generar….”La crisis perfecta”.

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