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Etiquetas:   OBITUARIO   -   Sección:   Opinión

Enrique Puig, empresario generoso

Teresa Berengueras
Teresa Berengueras
@berealsina
viernes, 26 de septiembre de 2008, 09:01 h (CET)
Conocí a Enric Puig en París, en esos momentos yo estaba trabajando en un programa de TV3 llamado “Com a casa” (Como en casa) un programa presentado por Mari Pau Huguet, era un magacín de tarde, ya saben, entrevistas, comentaristas de cine, cocina y un poco de sociedad, éste era mi apartado, todos los viernes iba a la casa televisiva de Mari Pau me sentaba en el mullido sofá y hablábamos de las fiestas a las que acudía, a las presentaciones teatrales, en fin, un mundo. Enric Puig, empresario y dueño conjuntamente con el resto de su numerosa familia de la empresa Perfumes Puig, nos había invitado a un pequeño grupo de periodistas a la capital del Sena para presentarnos el lanzamiento de una colonia firmada por Paco Rabanne. Si bien Enric era barcelonés nunca nos habíamos cruzado en ninguna parte de la ciudad. Allí en París hizo de “cicerone”, nos llevó al barrio latino, estuvimos departiendo en la comida y luego más tarde en la cita con Paco Rabanne nos dejó a nuestro aire con este afamado diseñador que en aquel momento se había lanzado a ponerle nombre a su primera colonia. Enric, por ser quién era y pertenecer a la familia de la que provenía, podría haber sido distante, pretencioso y suficiente. Fue cercano, divertido y en ese primer contacto ya me pareció a mi que trabajar con un empresario de estas características era un placer y un lujo para una periodista. En nuestro trabajo no es fácil encontrar empresarios preparados y dispuesto como él.




Enrique Puig, galardonado por su
trayectoria profesional.


Nuestra relación profesional duró muchos años, veinte más o menos y nunca Enric tuvo un arranque de malos modos ni malas maneras. Enric, estuviera donde estuviera y con quién estuviera, siempre tenía frases divertidas, amables, era elegante en toda su compostura exterior e interior. Recuerdo el esmero y la vitalidad que le ponía a sus presentaciones, a sus fiestas y a poner en orden todos los productos que iban a salir a la calle, además, en los viajes se ocupaba siempre de que estuvieras a gusto. Enric Puig sabía que todos trabajábamos pero tenía claro que cuando mejor se trata a la gente es cuando todo fluye sin malos entendidos, siempre era concreto y poseía un exquisito trato que te hacia sentir como uno más de su familia sin serlo. Le molestaban las excentricidades y las veleidades humanas y ahí sí tenía y mantenía mano dura, mano que yo nunca tuve que soportar. Cuando los sevillanos Victorio y Lucchino presentaron su fragancia Carmen lo hicieron en los jardines del magnífico Palacio de Pilatos, las mesas siempre bien distribuidas y los periodistas siempre bien dispuestos procurando que cada uno tuviera en su sitio a alguien con quién mantuviera el mismo discurso, Enric Puig sabía la importancia de trabajar relajadamente y él lo hacia con naturalidad, como si hubiese nacido con ese don que nadie aprende en ninguna facultad, un empresario humano de los que hay pocos, desde luego como Enric Puig hoy ya no quedan, lo certifico.

Nunca se le olvidará. También recordaré todo el trabajo que empleó en hacer de Carolina Herrera la reina de las pasarelas, primero de Nueva York y después a nivel internacional, el esfuerzo que eso le supuso nunca lo supimos, nos constaba que Carolina tenía su forma de entender la vida y en su trabajo para conseguir ser internacional había que abrir más las puertas a los medios informativos, eso, a Carolina le suponía un tremendo esfuerzo y sólo Enric consiguió que abriera su mansión en Park Avenue, él sabía que a la corta o a la larga sus proyectos, con mucha diplomacia, con divertidas anécdotas iban a dar sus frutos. Ahí está Carolina Herrera y un montón largo de firmas que han sido más conocidas por el trabajo medido y sabio de Enric Puig, Antonio Banderas, Nina Ricci y más, larga es la lista, otro detalle caracterizaba a Enric cuando una periodista o un periodista le pedía un favor, un teléfono, una cita no prevista, una noticia por contrastar siempre trabajaba para nosotros, era, con la distancia que eso representa uno más de nosotros, no uno que hacia de los medios un potencial para su empresa, también ere ese el caso pero él estaba con todos y para todos.

Cuando creó la Copa del Rey algunos suponían que sus contactos con la Casa Real le iban a hacer olvidar a estos periodistas que escribían, hablaban día sí, día también de su empresa y de sus productos, todo lo contrario puso la Copa a disposición de los medios. En estos casi veinticinco años hubo años mejores y otros peores pero nunca una mala forma y siempre toda clase de facilidades. Una gozada este trabajo.

Le vi por última vez en el mes de julio, presentó la regata “Barcelona Vela Clàssica-Trofeu Puig” siendo presidente de R.C.N. de Barcelona, tenía el buen humor que le caracterizaba y manifestó que esa primera edición deseaba que tuviese arraigo, como mínimo, de 25 años como así había sido con la Copa del Rey y deseó que todos los presentes estuviésemos viendo esta competición durante este tiempo, nos reímos, nunca le vi malhumorado, ni tampoco nervioso, ni tampoco un atisbo de malas maneras. Estas regatas suponían, tal como publicamos en el MAGAZINE de este diario, la vuelta al patrocinio de la vela de la conocida marca de perfumes después de haber acabado con la Copa del Rey. Enric Puig el día de la entrega de premios de esta regata estaba feliz y contento y me especificó: “Con el buen ambiente que se ha vivido este año estoy convencido que para la próxima edición la participación se duplicará”.

Se ha ido, rápido, sin hacer ruido, con esa elegancia que le caracterizaba y trabajando, estaba en el hotel AC Ciudad de Sevilla iba a participar de la fiesta de presentación en España de “Vanity Fair” y ya no llegó. Siempre recordaré su humanidad, trato afable y todo cuanto aprendí de él y me gustaría que sus sucesores, gente de su familia, supieran recoger su legado en toda su amplitud, aunque son tantos que va a serles muy difícil.

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