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Amadeu Altafaj, otro intruso demagogo de la causa independentista

Miguel Massanet
domingo, 25 de octubre de 2015, 10:07 h (CET)
Muchas veces conviene que nos enteremos de quién se trata antes de valorar las palabras de un señor que se presenta con el marchamo de “portavoz del Área de Asuntos Económicos y Monetarios” de la Unión Europea, sustituyendo a quien había ostentando el mismo cargo, bajo el mando del también español, señor Joaquín Leguina. Este señor, periodista de profesión y antiguo colaborador de El Mundo y ABC, era el representante permanente de la Generalitat de Catalunya ante la UE. Estamos hablando, por tanto, de un señor que, como cualquier otro periodista, se dedica a su oficio y que, no queremos restarle méritos, se le ha encomendado la portavocía de un área económica integrada en dicha unión; sin que ello quiera decir que pueda influir en lo más mínimo en las decisiones que se toman en el Parlamento Europeo, tenga una especial información privilegiada respecto a lo que piensan los respectivos gobiernos (27) que la integran o sea un gran experto en cuestiones relativas a los intereses y preferencias que las distintas representaciones, que integran el complicado sistema administrativo establecido en Bruselas, puedan albergar respecto a los acontecimientos políticos que se puedan producir dentro de nuestra nación y, en especial, en lo relativo al desafío de los catalanes y a los métodos que el gobierno español pueda tener previsto para garantizar la unidad del pueblo español.

Si el señor Amadeu Altafaj, en unos momentos en los que están entrando en juego diversos factores que pueden influir, de una forma determinante, en el pensamiento del pueblo catalán; cuando se está dilucidando la credibilidad del aspirante a la presidencia de la Generalitat, debido a las investigaciones llevadas a cabo por los jueces respeto a unas presuntas anomalías en la concesiones de obras públicas en Catalunya, posiblemente relacionadas con la financiación de CDC o, en el momento en que se ha dado por demostrada la imposibilidad de una entrada automática de Catalunya en la UE, en caso imposible de que consiguieran la “ansiada” independencia; se ha lanzado a la piscina y presumiendo de ser más de lo que en realidad es o de ostentar un cargo “de una importancia” que, evidentemente, no tiene; siguiendo la filosofía de Vellido Dolfos, hijo de Dolfos Vellido, el asesino del rey Sancho II de Castilla, cuando quiso excusarse del magnicidio con aquellas solemnes palabras: “No quito ni pongo rey pero ayudo a mi señor”; ha querido desde Bruselas dar un toque de aliento al cuitado Artur Mas y, apelando a su veteranía en las cuestiones de la comunidad, se ha permitido enmendar la plana a todos los jefes de estado de la comunidad; que se han manifestado, unánimemente, en el sentido de que, una Catalunya independiente, quedaría fuera de la UE, no recibiría apoyo de ninguno de los bancos europeos ni del FMI y sería tratada como un tercero en sus relaciones comerciales con cualquiera de los países que actualmente la integran.

Sin embargo, este sujeto, supongo que para ganarse un importante cargo en un futuro gobierno catalán, se ha permitido opinar: “Hace 20 años que estoy en Bruselas, he trabajado en instituciones europeas y no me puedo imaginar que la UE asistiera indiferente a la suspensión de un Gobern, de un Parlament y de unas instituciones de un territorio de un estado miembro” algo que, a su criterio sería una “opción perdedora”. Ahora puedo entender que, en un debate televisivo sobre la crisis del euro, en el programa Newsnight de la BBC, un periodista del conservador Daily Telegraph, Paul Oborne, refiriéndose a Altafaj, pronunciase las siguiente palabras: “Estos tipos están negándolo absolutamente todo ( los problemas del euro), da muchísimo miedo escuchar a este idiota de Bruselas”. No fue la única vez que, en el mismo debate Obarne insistiera en calificar a Altafaj como “este idiota de Bruselas” y aún insistió en una tercera ocasión cuando se refirió a él como “la euro-élite, esos idiotas de Bruselas” momento en el que el aludido abandonó, indignado, el estudio. Y es que, señores, escuchar a este iluminado avalar lo que sería una flagrante intervención en los asuntos internos de una nación, de forma individual por parte de cualquier nación de la UE, es algo impensable e imposible de que suceda.

Por otra parte, no sabemos de qué fuentes ha mamando este catalanista desplazado a Bruselas, pero lo que sí sabemos es que, no una sino numerosas veces, tanto desde el Parlamento Europeo como desde las naciones más representativas de la CE se ha dicho, por activa y por pasiva, lo que, por otra parte, no podría ser de otra forma; y es que ninguna nación surgida de una posible escisión de un estado perteneciente a la UE podría seguir perteneciendo a la comunidad ni verse favorecida por sus ayudas, subvenciones o créditos. No debemos olvidar que la deuda pública de Catalunya está calificada, por las agencias de rating, como CC-, es decir como “deuda basura con tendencia negativa” lo que significa que, sin el aval de España, cualquier intento de conseguir financiación foránea sería estéril porque, como es natural, en tiempos tan inseguros como los actuales, ante una porción reducida de un país dominado por las izquierdas y con la evidencia de que llevan más de un año en el que muchas empresas importantes, radicadas en suelo catalán, ya han decidido trasladarse a otras zonas del territorio nacional sin esperar a que se produzca la hipotética posibilidad de una separación independentista.( más de 1.500), toda precaución es poca.

Puede que estos 20 años que el señor Altafaj ha permanecido fuera de España, le hayan impedido valorar bien el estado actual de la comunidad catalana en la que, el hecho independentista sólo es una parte del gran problema que se cierne sobre esta parte de España. La llegada del boom de Podemos, si bien parece que han entrado en una franca pérdida de apoyos, lo cierto es que, en Catalunya, han conseguido poner una pieza importante en el tablero de ajedrez de la política de la región, al situar a la señora Ada Colau en el puesto de alcaldesa de Barcelona. Es cierto que no están muy claras las actuales relaciones de BComú con sus apoyos de Podemos, pero sí es cierto que en la capital de Catalunya los independentistas no parece que tengan el apoyo esperado. Por otra parte, los problemas que vienen agobiando a CDC y, en especial, a su presidente Artur Mas parece que dificultan aún más la formación de un gobierno estable al no disponer, de momento, con el apoyo imprescindible de la CUP ( indecisa ante los evidentes síntomas de corrupción que parece se están produciendo en el seno de CDC).

Lo que es evidente, y el apoyo recibido por el señor Rajoy así lo confirma, en el reciente congreso del PPE, por parte de lasa primeras figuras de la política europea, entre ellas la señora Merkel, el señor Sarkozy, Berlusconi y el señor Donald Tusk presidente del Consejo Europeo, entre otros muchos; ha sido reafirmado que, la postura oficial de toda Europa comunitaria, es contraria a cualquier tipo de cesión con respecto a todo intento secesionista que pudiera producirse en alguno de los países miembros.

Verán ustedes, cuando vemos determinados intentos de algunos españoles o presuntos españoles que, desde el extranjero, intentan dinamitar la unidad de España, favorecer el separatismo o justificar actitudes secesionistas contrarias a la legalidad nacional; los que vivimos en España y, aún más, los que residimos en Catalunya y queremos seguir siendo, ante todo, españoles, sentimos una verdadera repugnancia, una ira incontenible y una impotencia inenarrable al no poder explicarles, a esta clase de traidores a la patria, lo que se siente al ver como unos pocos, unos arribistas de la política, unos presuntos estafadores del pueblo, utilizan su poder, mienten a los ciudadanos, alteran el sentido de las cosas y engañan sin el menor recato a los ciudadanos a los que les han hecho creer que el mal gobierno catalán, la incapacidad de sus dirigentes, sus oscuras finanzas y sus proyecto independentistas, todo ello se debe al gobierno de Madrid, sin que sean capaces de comprender que, si en Catalunya hay cosas que funcionan mal se debe al desgobierno de quienes, en lugar de ocuparse de los asuntos que verdaderamente afectan a la vida de los catalanes e intentar solucionarlos; dedican todo el dinero que reciben, todo el tiempo del que disponen y todas sus energías, a trabajar por la independencia de Catalunya y por inculcar a quienes les escuchan, el odio hacia el resto de españoles, que también somos catalanes pero que no queremos dejar de ser ciudadanos del reino de España.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos enfurece que cualquier chiquilicuatre, con ínfulas de personaje importante y enterado, pretenda vendernos historias de brujas, cuando el único fantoche en toda esta historia es quien ha pretendido tener su momento de gloria a costa de tomarnos a los españoles por cerriles e incapaces de valorar lo que nos conviene, sin su “valiosa” ayuda.
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