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Etiquetas:   Cesta de Dulcinea  

Y sin canción del verano

Nieves Fernández
Nieves Fernández
sábado, 20 de septiembre de 2008, 22:35 h (CET)
Se acaba el 2008 y, si no estoy sorda o desinformada, en el verano que este domingo acaba, no creo que haya existido una melodía que con sus machaconas repeticiones, se diga de ella que ha sido proclamada como canción del verano.

Será también efecto de la inoportuna crisis que nos deja sin una cancioncilla fácil que echarnos a la oreja, para olvidar las penas antes de entrar en el corto otoño, anunciador del largo lobo negro del invierno. Todos acortan o acortamos gastos y la canción del verano, tímida ella, aunque antes a veces fuera desvergonzada, se ha escondido tras la persiana de la crisis o de la prudencia y no se atreve a dar un do re mi movidito, chispeante y fresco.

Es este un fenómeno extraño que ocurre cada año, con o sin influencias mediático musicales, también extrañas, que hagan que un determinado tema se proclame el elegido por todos como música propia de una estación con número de año.

Pero, ¿quién o qué factores influyen para que unas palabras en un estribillo se conviertan en el ritmo elegido y bailado por todos en un verano? Bueno, ya se sabe, la música en verano está en la calle, en los coches, en las ferias y fiestas de cada localidad, en los chiringuitos de playa, desde todos esos sitios se va contagiando hasta nuestros oídos , de CD en CD, de MP3 hasta el viejo transistor o barraca de pueblo.

Confieso que he estado pendiente, y hasta he preguntado cual sería la ganadora este año. Alguien me dijo que después del éxito del “Chiqui, chiqui”, no había mucha energía, musicalmente hablando, para que subiera al podio otra canción simpática y popular de características parecidas a la del actor-personaje, no cantante, artificialmente popularizado que hasta su nombre he olvidado para que pudiera ser apoyada o votada. ¡Ah, sí, se llamaba Rodolfo Chiquilicuatre, con nombre serio y apellido con sinónimo de mequetrefe! Ya me acuerdo, fue gracioso. Y un serio intento televisivo también de popularizar una canción para que llegue al gran público; al parecer no importan los métodos, lo importante son los resultados y el negocio. A los oyentes de música nos hace reír, en verano y en los tiempos que corren ya es importante.

Estoy convencida que esa canción del verano liviana, graciosa y pegadiza de cada año debe comenzar en su origen por ser emitida en algún medio de comunicación y correr como la pólvora con sus notas facilonas y bailables, algún oído en particular debe reparar en ella y a partir de ahí comienza su camino de repetición exitosa y hasta insoportable a veces, aunque luego pasados los años, se recuerde con nostalgia como las canciones de Fórmula V por poner un ejemplo de canciones calientes y frescas.

Si escuchan la radio, mejor dicho las emisoras musicales, se darán cuenta que no hay mucha canción nueva, a veces huyo de esos canales radiofónicos habituales y entro en otros programas musicales donde se encuentran canciones variadas, genialmente variadas, para acomodarse a cualquier estado de ánimo, y sobre todo nuevas o desconocidas. Puntualmente entro en Radio 3 y encuentro lo que quiero. Hace unos días escuche una canción colombiana sobre un baile latino que haría reír durante más de un verano a quien la escuche. Que conste que lo he intentado. Lástima que no se me quedó el nombre ni de la canción ni del grupo, pues ya la encontré iniciada, por lo tanto no puedo hacerla canción del verano ni 2008, ni 2009, pero les puedo asegurar que su ritmo haría levantar a todo lo inimaginablemente hablando.

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