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Etiquetas:   La tronera   -   Sección:   Opinión

Estorba Rajoy

Jesús Salamanca
Jesús  Salamanca
jueves, 18 de septiembre de 2008, 07:26 h (CET)
A Mariano Rajoy le ha traicionado el subconsciente. Otros dicen que no se ha sabido explicar. Y no faltan quienes piensan que todo ha sido una mala interpretación, seguramente interesada para algún sector, con el fin de hacer olvidar el caos económico que reina en la sociedad, el excesivo aumento de morosidad, la falta de medidas del Gobierno Rodríguez y la aguda crisis que ha empezado a hacer mella.

Mariano debería saber que los españoles no han aprendido a salir fuera de nuestras fronteras de la noche a la mañana, aunque ahora sean fronteras imaginarias. No tiene más que preguntar a sus coterráneos para comprobar que el español sale por dos motivos: ocio o necesidad.

Si Rajoy ha incurrido en un error, siempre es tiempo de pedir disculpas. Y si lo ha dicho consciente del embolado en el que se metía, pues debe atenerse a las consecuencias y asumir la responsabilidad que le corresponde. No hay más cera que la que arde en el Partido Popular, aunque cada vez más son muchos los que dicen que ni arde ni hay cera en ese partido.

Claro que son muchos los extranjeros que están cobrando el paro, Mariano. Eso no debe sorprender a nadie y mucho menos llevar a radicalismos xenófobos o a esperpénticas declaraciones. Si cobran el paro los extranjeros, está claro que es porque han trabajado, cotizado, contribuido a Hacienda y, por tanto, se han movido en la legalidad. Más preocupante es, sin embargo, la ‘gatada’ del PER, engaño y carga para todos españoles, excepto para quienes se benefician de él.

Con la inmigración se pretendía que los recién llegados levantaran una economía donde ciertos trabajos eran rechazados por los españoles. En cierto modo se consiguió, aunque a un coste muy elevado, pues desde el Ejecutivo socialista no se planificó la política de inmigración y llevó a donde todos sabemos. Frente a lo que se pretendía con la inmigración, surgieron las barbaridades y barrabasadas del mediocre ‘Chuchi’ Caldera, ministro socialista sacado a gorrazos del Ejecutivo Rodríguez.

Mariano Rajoy sigue asustado desde que su partido entró en crisis. Una crisis que aún no ha superado y cuyo resultado es que los afiliados siguen viéndole con cierto recelo y desconfianza. A pesar del congreso donde se amañó su continuidad, Rajoy no lidera el PP, a la vez que en sus aledaños se mueven torpemente los miembros del equipo que ha formado. Un equipo que deja mucho que desear y que no sabe trabajar de cara a los medios de comunicación. En una palabra: no vende.

El jefe de filas del PP, que no su líder, ha matizado sus palabras; pero la oposición ha aprovechado la ocasión para achacarle el tradicional radicalismo del PP. Lo ha hecho la ‘vicetodo’ y lo ha hecho el ‘comandante Pepiño’ Blanco. Han lanzado sapos y culebras contra Rajoy. Unos sapos y unas culebras en lo que son verdaderos expertos ambos personajes de la ‘farándula’ política socialista. “Márchese, señor Rajoy…” ha llegado a decir ‘Pepiño’ culturado.

En los insultos y acusaciones a Rajoy han encontrado un filón para que no se hable de la crisis, se olvide el paro y dejen de meterse con la probada incompetencia de Rodríguez, las bombillas y demás tonterías del ministro Sebastián o las ocurrencias a destiempo de la ministra Bibiana. Era de esperar y el socialismo no ha perdido el tiempo, aunque pretenda hacérnoslo perder a los demás.

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