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Etiquetas:   Opiniones de un paisano  

Otra de Esperanza Aguirre

Mario López
Mario López
miércoles, 17 de septiembre de 2008, 11:12 h (CET)
La Cólera de dios no es santa de mi devoción, pero he de reconocer que en ocasiones hila más fino que el común de nuestra clase política. En su entrevista de ABC hace comentarios interesantes sobre temas de la actualidad. Por ejemplo, se pregunta “¿qué tiene que hacer la Justicia para mirarse a sí misma?” a propósito de la sanción al juez del caso Mari Luz, confesando sentirse indignada.

Estoy de acuerdo con ella en que a la Justicia española le hace mucha falta mirarse a sí misma y, de paso, a la sociedad en general. Aún añadiría algo más: el Poder Judicial hace aguas por los cuatro puntos cardinales y sus responsables se siguen mirando el ombligo como en tiempos de Nicolás Salmerón. Viven en su mundo de prebendas y honores, dejando que su negociado sufra un estancamiento para el que no hay fontanero capaz de arreglarlo. Los españoles podremos salir de nuestro esperpento cuando, en primer lugar, reconozcamos que prácticamente carecemos de administración de justicia y, en consecuencia, estamos aún muy lejos de gozar de un Estado de Derecho que nos permita considerar que nuestro sistema político es una democracia. Las cosas se han hecho a salto de mata, contentando a quien no se debía y así nos van las cosas. Otro comentario enjundioso de La Cólera es el que hace referencia al aborto, la eutanasia y la memoria histórica, todo en el mismo paquete para inducirnos a pensar que el PSOE se ha embarcado con las Parcas en un lúgubre viaje por el tanatorio. Y afirma la presidenta madrileña que este funesto viaje del Gobierno socialista no es sólo una cortina de humo para ocultar otros asuntos más graves. Lo que me ha quedado por saber es qué otra cosa es para ella. El problema de hacer las cosas tarde, mal y nunca es que luego, cuando se quiere arreglar aquello, se junta todo y da pie a que cualquier enemigo de la cosa, rápido de ideas y con lengua fácil, arremeta contra todo y nos haga ver que las churras y las merinas están perfectamente confundidas. Pero no es así. La eutanasia –o suicidio asistido, contradictio in terminis según La Cólera- es un asunto que pertenece plenamente al ámbito de los derechos individuales de los ciudadanos. Suicidio asistido no es asesinato, como pretende hacernos creer la sibilina lideresa del PP. El suicidio admite perfectamente la asistencia sin caer en contradicción alguna. El suicidio es la muerte voluntaria y la asistencia, el concurso de terceros cuando el sujeto de la acción se encuentra incapacitado para llevar a cabo la misma. Lo que sí es contradictio in terminis es ser liberal y llamarse Esperanza Aguirre Gil de Biedma, porque son conceptos que se niegan entre sí. El aborto está unido al reconocimiento del derecho de la mujer a disponer de su cuerpo; sin entrar en vericuetos morales o científicos, baste con decir que todos los organismos que se encuentren en el interior del cuerpo de la mujer son de la mujer-. La ley de la memoria histórica, más que el reconocimiento legal del derecho a dar sepultura a todos nuestros antepasados –cosa que ya es suficientemente importante- supone para una nación –y muchos españoles parecen empeñados en que España sea una nación- la rectificación de enormes errores cometidos durante la Transición; errores debidos a la imposibilidad de llevar a cabo una ruptura democrática que hubiera supuesto la reposición inmediata de las propiedades y derechos de los republicanos represaliados durante el franquismo y la condena de los verdugos. El hecho de que eutanasia, aborto y memoria histórica coincidan en el tiempo se debe exclusivamente a que ningún otro gobierno de la democracia ha querido abordar estos problemas y no porque al Gobierno de Rodríguez Zapatero le vaya la necrofilia o las cortinas de humo. La Cólera hila fino, pero más que como una modistilla, como una araña.

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