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Opinión
Etiquetas:   Opiniones de un paisano  

Sospechosos crónicos

Mario López
Mario López
domingo, 14 de septiembre de 2008, 04:53 h (CET)
Esto de vigilar al personal una vez haya salido de prisión establece una nueva figura penal a la que habría que dar un nombre. Hasta ahora un ciudadano que cometía un delito pasaba a ser reo y, una vez cumplida la condena, otra vez ciudadano.

A partir de ahora ya no será así, al menos en el caso de los etarras y pederastas más recalcitrantes. Ahora estos delincuentes, abandonada la condición de reos, pasarán a ser sospechosos crónicos. Algo que ya ocurre en medicina, donde también existen enfermos crónicos. A los sospechosos crónicos se les dará un tratamiento de por vida como, por ejemplo, a los diabéticos. Pero, ¿qué se les administrará en lugar de insulina? ¿En qué consiste exactamente la vigilancia? ¿Tener a un policía siempre al lado del sospechoso? ¿A todas horas? Un legislador ecuánime –y no dudo de que el español lo sea- ampliará esta nueva categoría penal al conjunto de los delincuentes, no sólo a los etarras y pederastas; pues con toda seguridad existen violadores, ladrones, navajeros, matones, prevaricadores y muchos otros delincuentes tan irredimibles o más que el peor pederasta. Esto me retrotrae a mi época de escolar. Recuerdo cuando estaba en el cole, a un profesor se le ocurrió la feliz idea de sentar a cada alumno revoltoso al lado de uno serio encargado de vigilarle. La idea pareció brillantísima, pero al final se abandonó porque no se consiguió nada positivo. Los alumnos revoltosos resultaron ser más perseverantes que los serios. Así que se volvió a lo de siempre: esperar a que el alumno revoltoso hiciera una de las suyas para castigarle.

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