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El tenis, una verdadera burrada para el cuerpo humano
Daniel Lázaro
Quién iba a decir que Rafael Nadal y todos los españoles –menos los que están pasando sus vacaciones en Punta Cana y alrededores- íbamos a agradecer sobremanera la aparición del huracán Hanna por territorio americano. El fenómeno llegó en forma de tormenta a Flushing Meadows y salvó al manacorí de una más que cantada derrota en semifinales del US Open.
Y es que Rafa ha estado esta temporada demasiado cargado de partidos. Basta con recordar que el mallorquín disputó el año pasado la friolera de 86 partidos. Pero es que el encuentro que se ha suspendido este sábado es el número 84 de la presente temporada. Y todavía queda por jugar las semifinales –y esperemos que la final- de la Copa Davis, los Masters Series de Madrid y París y la Copa Masters en Shanghai. A poco más que haga, se va a plantar en el centenar de partidos. Una verdadera burrada para el cuerpo humano.
No me extraña de ninguna manera que los tenistas –sobre todo los del top 10 del ranking- se quejen de las apreturas que deja el calendario año tras año. No se puede estar al máximo nivel semana tras semana. Los jugadores necesitan un descanso que no se pueden tomar, pues perderían muchos puntos en la clasificación. Hace poco tuvimos el ejemplo más claro: Rafa no iba a disputar el Masters de Cincinnati, pero tenía que hacerlo si quería convertirse en el número 1 del mundo.
Algo debe cambiar en el tenis, si es que es espectáculo lo que se quiere generar. Si la ATP tan solo quiere dinero, que se quede como está. Una de las opciones, claro está, sería reducir el número de torneos de élite que se disputan en un año, pero quizá resultase mejor el cambio en el sistema de puntuación. El ranking de entradas de la ATP es demasiado exigente. Para ello está mucho mejor pensada la ATP RACE, en la que solo cuentan 18 torneos. Si lo reducimos un poco, sería perfecto.
Todo eso no se va a cambiar, por muchas quejas que haya. Habrá que resignarse y ver a jugadores cansados a mitad de temporada. Al menos, nuestro Rafa tendrá una nueva oportunidad para colarse en la final del último grande. Ya se remontaron dos sets en Wimbledon. ¿Por qué no iba a ser hoy un mejor día? En la final ya espera un –mucho- más descansado Roger Federer. Como dirían los de la televisión... vamos Rafa, que ¡podemos!
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