Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Inglés por narices

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
lunes, 8 de septiembre de 2008, 05:55 h (CET)
De todos es sabido que el inglés es un idioma con el que, mal que bien, podemos pasearnos por todo el mundo, un poco de inglés y un mucho de señas pueden hacer que no nos muramos de hambre en el rincón más remoto del planeta. Por ello cada año cuando llegan esta fechas de final de las vacaciones estivales y comienzo del nuevo curso escolar aparecen, cual golondrinas primaverales, los fascículos para estudiar la lengua de los británicos y son muchos los que cada setiembre comienzan la colección de fascículos con la esperanza de llegar a saber más inglés que Shakaspeare aunque la perseverancia de la mayoría en los estudios caseros de esta lengua no llega tan siquiera a las fiestas navideñas.

Este año el Gobierno de la Comunitat Valenciana ha querido aportar su granito de arena al auge de la enseñanza del inglés y las mentes preclaras del departamento con el Conseller Font de Mora al frente han decidido que los niños y jóvenes valencianos además de las horas de estudio del idioma inglés establecidas en el aprendizaje de la propia asignatura refuercen su conocimiento del otro idioma que también se habla en Gibraltar recibiendo las enseñanzas correspondientes a la asignatura de Educación para la Ciudadanía en inglés en lugar de en castellano o valenciano como sería lo lógico. Los políticos populares junto con todo el personal asotanado incluidos abades mitrados, obispos, arzobispos, cardenales y hasta el mismo Vicario de Cristo se opusieron desde el principio a que los españolitos recibieran una educación que les introdujera en la libertad y el respeto a los demás y cómo no lo pudieron conseguir pese a estar una temporada saliendo en procesión cada sábado por las calles madrileñas han caído en la cuenta que dando la asignatura en inglés la mayoría de los alumnos no se enterará de nada. Como Dios escribe recto con renglones torcidos esta derechona que rige desde años la Comunitat Valenciana se lanza al monte del inglés para evitar, sea como sea, que sus ciudadanos más jóvenes sean educados en la libertad y el respeto.

Para el Conseller Font de Mora todo vale, al fin y al cabo en su vida privada sus clientes nunca se le quejaron, es forense de profesión, pero ahora su clientela tiene voz y él tiene de uñas a la mayoría de la comunidad educativa. Maestros, padres y alumnos están en contra de que la asignatura EpC se imparta en inglés con el agravante de que en Valencia tan sólo existen once docentes dispuestos a dar la asignatura en inglés cuando son necesarios entre 80 y 100 profesores que a dúo con el profesor licenciado en Geografía e Historia o Filosofía se encargarán de que los alumnos recorran los vericuetos de esta nueva asignatura. Uno le “soplará” al otro en castellano o valenciano el temario y el otro lo transmitirá en inglés al alumnado. Todo un galimatías en el que ni tan siquiera ha quedado claro cual de ambos profesores será el encargado de responder a las preguntas de los alumnos ni en que idioma habrán de ser expresadas las dudas del alumnado.

Este proceder de la muchachada de la gaviota no debe extrañarnos para nada, durante cuatro años estuvieron oponiéndose sin ningún razonamiento a todo lo que el Gobierno central estableciera al tiempo que ejercían de voceros cualificados de la autoridad eclesiástica que nunca ha estado de acuerdo con esta asignatura que, al fin y al cabo, puede desplazar a la de “religión” a donde debe estar, al ámbito privado y lejos de las aulas. A unos y otros no les interesa que los niños y jóvenes que un día serán sus potenciales votantes y clientes sean educados en el respeto y la libertad, unos y otros quieren súbditos y no ciudadanos, unos y otros creen que si se educa como ciudadanos libres a los niños pueda suceder, salvando las distancias, lo que cuentan que un día le decía un agricultor terrateniente y adinerado al escritor Joan Fuster: “Si les enseñan a leer y escribir veremos quién trabaja mañana los campos”. Para evitarlo nada mejor que imponer el inglés por narices, y escribo narices cuando ellos piensan que esto como muchas otras cosas hay que hacerlo no con la inteligencia y la razón sino poniendo sobre la mesa otros órganos situados un poco más al sur. Al fin y al cabo en los tiempos en que el Presidente honorario del Partido Popular, Manuel Fraga Iribarne, era ministro franquista las cosas se hacían así, “por cojones”.

Noticias relacionadas

Una muralla para aislar el desierto del Sahara

Intelectuales de todo el mundo analizarán en Marruecos el problema de la inmigración que causa insomnio y desacuerdos en Europa

El discurso de la payasada

Cuatro artículos que me han ayudado a encontrar la mía

Heráclito

Es un filósofo presocrático que ha especulado acerca del mundo y de la realidad humana

Trapisondas políticas, separatismo, comunismo bolivariano

Una mayoría ciudadana irritada

Prejuicios contra las personas

Es una malévola tendencia, favorecemos los prejuicios y protestamos contra sus penosas consecuencias
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris