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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Nudos reivindicativos

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 8 de septiembre de 2008, 05:55 h (CET)
Pienso que actuamos con una predisposición excesiva hacia la comodidad o la dejadez. Hasta la resolución de nuestras disyuntivas más íntimas son debatidas por instituciones, entes o entramados diversos. ¿Por pasividad? ¿Obligados? ¿Por ignorancia? De todo habrá, supongo. Diseños, se programan para todos los gustos dominantes, desde sugerencias, presiones, hasta los de obligado cumplimiento. La lengua que ha de hablarse en la escuela o en los comercios, el tono conveniente para la sexualidad, la vestimenta, junto con otras reconvenciones, son pergeñadas por voluntariosos dominadores de la sociedad. ¿Se trata de eliminar cualquier resquicio para una decisión personal autónoma? Si no fuera así, se acerca bastante y la tendencia es progresiva.

No negaremos a estas alturas la existencia de SISTEMAS en general, ¡Hay tantos! Ni tampoco los sistemas sociales tan bien estudiados por Niklaus Luhmann. Se constituyen con elementos engarzados entre sí; objetivos, ganancias, tecnología empleada, creencias, como elementos primordiales. Una de las principales características de dichos sistemas radica en la autopoyesis, desde dentro generan sus novedades constituyentes. No obstante, una vez constituido; todo lo que no es un sistema, es el entorno del mismo, es decir, todo lo demás. Ahí surge la pega, como un hombre NO es un sistema, pasa a ser entorno. Como tal queda definido. Ajeno al sistema, un hombre, es otra cosa. Si lo quiere, se podrá sumar al ente llamado sistema, pero desde fuera. Si en la película picarona, se decía que la tentación vivía arriba; aquí, la tentación se ofrece como un sistema grandioso y superior. ¿Quién habla de personas en todo este asunto? Estaremos ante una manera de ocultamiento de lo propiamente humano.

Ahora bien, nos desenvolvemos en una realidad polifacética. Si cada día se ratifica algo, es esa proliferación de múltiples DIMENSIONES. Aquella simpleza de izquierda y derecha, permanece para algún iluminado como Zapatero, que encima, sólo ve una. Lo cercano y lo lejano, también son consideraciones añejas. Los mismos parámetros de las medida, modifican sus significados. ¿Quéé son ahora las distancias? ¿Qué suponen los euros de las hipotecas? Esto por lo más inmediato, por que si vamos escarbando, lo que se ve, apenas resulta la punta del iceberg. ¿Querremos considerar otras cualidades de cada individuo? ¿Sus sentimientos? Si nos preguntamos sobre la referencia principal que rige en cada sistema, iremos descubriendo, el dinero, el poder, el trabajo, la ideología, la religión, o cuantas pretendamos añadir. Son muchas las posibles cuerdas para la organización de un sistema. Ahora bien, la persona, como tal sujeto individual, no suele ser el cordón más respetado.

Llegamos a la percepción de un número casi infinito de estímulos, conocemos nuevas y antiguas particularidades del mundo que nos tocó en suerte. El medio ambiente y las personas situadas en él, repercutirán sobre cada individuo en singular. Ese lenguaje de cifras, sensaciones y relaciones; llega a nosotros en forma de líneas informativas diversas. Así nos enteramos y nos situamos. En la terminología cuántica, se diría que los datos nos alcanzan a través de cuerdas o cadenas, portadoras de las conexiones necesarias. Cada persona constituirá un nuevo NUDO, al anudarse de manera original esa serie de estímulos y cuerdas. De todas las cuerdas que nos alcanzan, mantenemos una cierta capacidad para la aceptación o no, de la información que nos traigan. Ese nudo personal, no es pasivo, como desearía más de un capitoste; muy al contrario, tiene la entidad adecuada para una selección responsable.

No es cuestión de estrechez de miras, aunque estemos centrados en cada individuo. Precisamente, las referidas cuerdas de conexión son infinitas, habrá influencias procedentes del entorno, inmenso, cercano y cósmico. Esa amplitud, convierte en decisiva la actuación personal. Como el “Lazo de Donaldson”, a ver si nos lo explican bien; apretará el nudo más o menos, influirá en las características del NUDO-PERSONA, según las cuerdas más próximas, su tensión, su sintonía con el sujeto. Las conexiones son importantes. Pero no anulan el foco del hombre; lo refuerzan. Es decir, apertura no significa ninguna abdicación, antes bien, consolida su participación.

Las opciones se han multiplicado en los tiempos modernos. No damos abasto, cada uno en particular, para tomar nota de cada conexión. Ese es un serio problema actual, la saturación. Si uno pretende vivir como un fantasma, movido por todos los vientos y sin presencia propia, sea así; si quiere evitar eso, no le queda otro remedio, se verá obligado a una ELECCIÓN permanente. No todas las cuerdas informativas tienen el mismo valor intrínseco. Nos resultará vital la DIFERENCIACIÓN. En el caso de conformarnos con la sombra impersonal, no se hable más, ni nudo decisivo, ni cuerdas; dejaremos correr el viento que nos soplen. Si optamos por una posición activa, participaremos con carácter en la aventura.

Qué me importará la disposición del mayor número de informaciones, alcanzar los excesos inverosímiles o que las técnicas se superen a un ritmo trepidante; si yo vivo al margen, con un aislamiento voluntario, por renuncia, por pasividad. No faltarán aquí los VAMPIROS intermediarios para cultivar su provecho más egoísta. Cuanto más pasivos estemos, ellos sacarán la tajada más grande, se aprovecharán de cuanto alcancen. Son voraces e incansables. Como decían algunos, todo es política; ahí observaremos un nutrido grupo de intermediarios suplantadores. ¿Hará falta mencionar algunos ejemplos? En lugar de representarnos, intentan ser los conformadores de lo social, sin contar con los afectados y con las tergiversaciones que sean necesarias. No, no son los únicos; los aprovechateguis brotan en cualquier área de actividades, comercio, servicios, ámbito laboral, etc. La clave radica en el tono con el que nos enfrentemos a esas conductas.

¿Con qué criterios nos agarraremos a la cuerda más conveniente? Y, sobre todo, existe una FRONTERA muy sutil, apenas un ligero trazo; aquella situada entre esa adaptación forzada a los distintos sistemas ambientales y la vibración personal genuina. Cada día observamos, cuando no lamentamos, la salida de tono de la gente que no pudo aguantar más la presión; el acogotamiento sólo se puede resistir hasta un cierto límite. Unos, con violencia, desarrollan la peor crueldad, radicalmente agresivos. Otros, mantienen sus escrúpulos en el armario, para actuaciones propias de la mayor desvergüenza. Se pierde el control.

Por lo tanto, ¿Dónde colocaremos la reivindicación saludable? Los comentarios de hoy apuntan hacia el nudo bien conectado. Es una labor que requiere de tiempo, de generaciones y de una labor permanente. Sin renuncias impertinentes. Se trata de mantener vivo el NÚCLEO de RESISTENCIA, su importancia; cuando pretendan un desfalco de honor, responsabilidad o excelencia. No intentarán otra cosa que dejar expedito el camino para sus caprichos y desmanes.

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