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Etiquetas:   Cristianismo originario   -   Sección:   Opinión

¿Por qué nos extrañan nuestras enfermedades?

Teresa Antequera
Vida Universal
miércoles, 3 de septiembre de 2008, 10:07 h (CET)
En la ciudad estadounidense de Austin se ha comprobado que algunas personas han comenzado a padecer falta de sensibilidad en pies, manos y piernas, además de cansancio y confusión. La renombrada clínica Mayo se encontró ante un enigma, pues los médicos no podían explicar qué ocurría en el sistema nervioso de estas personas que además aumentaban en número. A través de una investigación más exhaustiva se descubrió que los pacientes trabajaban en una enorme empresa cárnica donde se dedicaban a sacar los cerebros de las cabezas de los cerdos con una pistola a presión o con un rayo de vapor. Allí se descuartizan a 19.000 cerdos al día y el cerebro al ser una masa muy blanda, se pulveriza y se esparce como un aerosol; a pesar de la protección de trajes especiales, los trabajadores terminaban respirando este aire, lo que les terminó causando serias infecciones.

Recientes estudios demuestran que no solo el consumo de carne daña la salud, sino que el contacto con ella puede llevar a enfermar. El matar animales, cómo los matamos y lo que se hace despues con ellos en los mataderos afecta a la salud del ser humano, que no obstante y a pesar de no pocas señales, sigue en su empeño de considerar la carne como un alimento de primera necesidad, a pesar de que la piramide alimenticia recomendada por nutricionistas y dietistas es totalmente inversa, ellos recomiendan el cosumo de carne y grasas en ultimo lugar. Pronto se seguirá la tendencia adoptada ya en los Paises Bajos donde existen seguros de enfermedad más económicos para los vegetarianos.

Se podría decir que el sistema en el que vivimos es un tanto incoherente, ya que se financian y subvencionan alimentos que luego hacen enfermar. Esto supone un gasto doble al Estado, pues la Sanidad Publica más tarde tiene que restituir en el organismo los daños ocasionados por esos alimentos que no sólo se subvencionaron sino que también se aconsejaron. El Estado se causa en parte a sí mismo los problemas. ¿Cuantos miles de millones son empleados primero en la ganadería intensiva y luego en curar las enfermedades resultantes de ella? Ese dinero podría alimentar a todo el mundo, o por lo menos aliviar las necesidades de muchos países donde miles de niños mueren cada año por falta de alimento.

La gran mayoría de nuevas enfermedades proceden del mundo animal, algunas transmisibles al ser humano: Gripe aviar, EEB, sida, tuberculosis llegan a nosotros porque el hombre se entromete en la vida de los animales utilizandolos para su consumo en una producción tan vertiginosa que el ritmo vital y de crecimiento de estos animales nos es ocultado para no "herir" la sensibilidad del consumidor de carne. Uno de muchos ejemplos fue publicado en Febrero la revista alemana Stern, la que publicó un artículo titulado "Muchos pollos de crianza apenas pueden andar", realmente sólo 1 de cada 45 pollos puede moverse normalmente. Esto se produce porque tienen que engordar a una velocidad increíble, es decir, los pollos tendrán 40 días de vida y cada día tienen que engordar 100 g. Son bebés con cuerpos de adultos que no pueden mantener su peso. ¿A quien sorprende realmente que nosotros enfermemos?, pues nada parte de nosotros que no vuelva a recaer sobre nosotros.

La mayoría de las personas han perdido la relación con la vida, con los animales. Millones de personas viven en ciudaddes y raramente han visto una vaca, un cordero o un pavo y cuando tienen un filete en el plato han olvidado que ese trozo de carne antes pertenecio a un ser vivo que contra su voluntad fue llevado al matadero para ser cruelmente matado. Es posible que durante las vacaciones acariciemos con gusto a una vaca, pero al llegar al hotel por la noche, nos la comemos tambien con gusto.

El escritor francés Romain Rolland dijo: «La crueldad con los animales, aunque sea con la indiferencia ante su sufrimiento, según mi punto de vista, es uno de los pecados mas grandes de la humanidad. Si el hombre crea tanto sufrimiento ¿qué derecho tiene entonces de quejarse cuando él mismo sufre?».

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