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Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Juicio particular y colectivo

Miguel Rivilla (Madrid)
Redacción
sábado, 30 de agosto de 2008, 05:01 h (CET)
Un sencillo artículo mío sobre la suerte de los muertos en el accidente aéreo de Barajas, en el que exponía la enseñanza tradicional de la Iglesia católica, ha suscitado algunas reacciones tanto a favor como en contra. Un lector amigo y bien formado en su fe, me escribía lo siguiente, que por su valor generalizado quiero publicar:

“Su artículo me ha inspirado los siguientes comentarios sobre el juicio divino colectivo, al que toda la Humanidad será sometida tras el fin del mundo. A veces me había preguntado cuál es la razón de que, además del juicio individual tras la muerte de cada uno, exista también un juicio colectivo. Encontré la respuesta en una edición en lengua inglesa (1829, Baltimore, USA) del Catecismo del Concilio de Trento, donde se dan dos razones fundamentales:

La primera es que nuestros actos son imitados por otros (hijos, amigos, seguidores, etc.), es lo que llamamos los buenos o malos ejemplos, y como la buena o mala influencia de nuestro ejemplo afecta la conducta de muchos, inspirándoles o bien la virtud o bien el pecado, esto incrementará nuestro premio o nuestro castigo, lo cual sin embargo sólo podrá ser determinado al final del mundo. Un ejemplo que se me ocurre de esto sería un director de cine —no necesito nombrar a ninguno— que durante su vida hubiera hecho películas inmorales, las cuales muchos años después de que tal director hubiera muerto siguen siendo vistas por muchos y siguen dando mal ejemplo o inspirando el pecado, de modo que esas películas siguen influyendo mucho tiempo después de muerto su autor.

La segunda razón del juicio colectivo que encontré en el Catecismo es la que viene a cuento de la opinión negativa que bastantes tienen de Franco; traduzco del inglés: "Por otra parte, como el carácter de los virtuosos con frecuencia es deformado, mientras que el de los malos obtiene elogios de virtud, la justicia de Dios exige que los primeros recuperen, en presencia y con el sufragio del mundo congregado, el buen nombre del que fueron injustamente privados delante de los hombres".

Dios es el único que pondrá a cada uno en su sitio, ateos inclusive” (R.A).

Para concluir traigo aquí a colación lo que la Palabra de Dios en la Biblia dice al respecto:”Llegará la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz y los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida y los que hayan hecho el mal para la condenación”(Jn5,28-29).Entonces Cristo “ vendrá en su gloria acompañado de todos sus ángeles…serán congregados ante él todas las naciones y él separará a unos de otros … e irán ( los que han hecho el mal) a un castigo eterno y los justos a una vida eterna”(Mt 25,31-46)

El juicio de Dios será principalmente sobre las obras de amor que hayamos realizando durante nuestra vida.”Tuve hambre, tuve sed, estaba desnudo etc”.

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