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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Ausencias reales

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 29 de agosto de 2008, 03:42 h (CET)
Los miembros de la familia Borbón, especialmente los que habitan o han habitado el palacio de La Zarzuela, intentan por todos los medios a su alcance que el resto de los españoles les vean como una familia más, pero es tarea difícil la que se han impuesto ya que a pesar de que su sangre es tan roja como la que corre por las venas de cualquier mortal- lo de la sangre azul es tan sólo un mito- su forma de vida dista mucho de la de cualquier españolito al uso por mucho que desde las televisiones cada inicio de curso se nos insista en que la pequeña Leonor, que un día lejano puede ser reina de España, acude acompañada de sus padres a una guardería donde se mezcla con los hijos de los miembros de la Guardia Real. Siempre existirán grandes diferencias entre la vida de la niña Borbón y Ortiz y la de cualquier niña López por muy hija que sea de un cabo de gastadores de los que con su aire marcial dan realce a las paradas militares presididas por los padres y abuelos de la condiscípula de su niña. De niñas compartirán pupitre, lloros y mocos pero en cuanto crezcan cada una tendrá que tomar caminos diferentes en la vida.

Y como cualquier otra familia española cuando llega el mes de Agosto toda la familia se traslada a su residencia veraniega con el fin de disfrutar de unos días de asueto, unos se trasladan al apartamento de la playa de Gandia, pongamos por caso, y los otros a las estancias palaciegas de Marivent que año tras año han ido creciendo al ritmo que también lo hacía la familia. En todas las retinas está impresa la imagen de toda la familia en los jardines de Marivent posando unidos ante las cámaras de la prensa gráfica, en la colección de esas imágenes está reflejado el crecimiento de una familia, el Príncipe de Asturias y las Infantas han pasado de ser unos niños rubios y adorables a posar, ya maduros, acompañados de sus hijos. Y mientras unos y otros disfrutaban de sus vacaciones el cabeza de familia, el Rey, seguía al pie del cañón ya que durante este tiempo estival seguía y sigue recibiendo visitas de mandatarios y despachando, es otra de las fotos de cada estío, con el Presidente del Gobierno.

Pero este año las cosas de palacio no es que van despacio como dice el refrán, es que van de otra manera. Seguramente después de muchos años este verano del Señor del 2008 será el primero en que los medios de comunicación no nos ofrecerán la bucólica y familiar imagen de los Reyes de España posando ante las escaleras del palacio mallorquín junto a todos sus hijos y nietos. La familia Borbón y Grecia crece y se multiplica como cualquier otra familia, aparecen nuevos miembros en la familia como la esposa del Príncipe de Asturias mientras que otros desaparecen y son borrados hasta del Museo de Cera como Jaime de Marichalar, cómo en cualquier otra familia también pueden aparecer las rencillas por un quítame esas pajas, y es que la convivencia durante un largo y caluroso agosto es difícil hasta en las reales familias, aunque este verano han sido escasos los momentos de tumulto familiar en Marivent ya que entre los viajes solidarios de la familia Urdangarin Borbón en pleno a Mozambique, la Infanta Elena al parecer de gira por tierras americanas y los Príncipes de Asturias alentando a nuestros olímpicos en Pekín pocos han sido los momentos de overbooking familiar en el comedor de Marivent.

La familia distribuida a lo largo y ancho del planeta pero el Rey siempre al pie del cañón, unas veces regateando en el mar con sus colegas de costumbre y otras, a pesar de estar de vacaciones, cumpliendo con sus obligaciones de Jefe del Estado como son, entre otras, estampar su firma al pie de algunas normas en el BOE o recibir a otros mandatarios en visita a España. El timonel estaba al frente de la nave, o al menos eso creíamos todos, cuando el triste accidente de Barajas nos dio a conocer la ausencia del Rey quien a juzgar por las noticias que durante estos tristes momentos llegaban desde la Casa Real no estaba en Mallorca, estaba, simplemente de vacaciones en algún lugar ignoto. No sabemos si cazando en África como cuando sucedió el accidente de un helicóptero militar en Afganistán o tal vez en las lejas tierras de Kazajstán donde, al parecer, se encontraba también cazando cuando nació su segunda nieta. Pero no se preocupen por estas ausencias reales, el país continúa caminando aunque el Jefe del Estado esté disfrutando de unas merecidas vacaciones tras un año de agotador esfuerzo y trabajo, más o menos lo mismo que cualquier otra familia española.

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